Sexo y muerte: los cuentos originales de los hermanos Grimm

¿Qué es lo que con el tiempo fue desapareciendo de las narraciones que ellos recopilaron? Un niño que mata a su hermano es sólo un ejemplo.

Cuando los hermanos Grimm empezaron a recoger las historias que la gente contaba, los cuentos populares, lo hicieron con el afán de los etnógrafos, que buscan capturar las tradiciones del pueblo. Los cuentos eran narrados por los habitantes de la zona de Alemania en la que hicieron su ‘captura’, que luego publicaron en libro. Y la publicación se convirtió en un éxito inmediato, que se prolongó a lo largo de los tiempos y acabó convirtiendo a los cuentos de los hermanos Grimm en el canon de las historias que todo niño debe leer (o le deben ser leídas) en algún momento.

Hermanos Grimm

Pero, sin embargo, los cuentos de los hermanos Grimm no son tal y como los conocemos ahora. Son mucho más oscuros y mucho más dramáticos de lo que las versiones que leímos en nuestra infancia nos han demostrado. Y las historias no son exactamente para niños, tal y como las conocemos ahora. La culpa la tienen las propias ediciones que se fueron haciendo después de la primera, en las que se fueron eliminando todos los elementos polémicos, añadiendo valores cristianos y reduciendo el papel de la magia para hacerlos más puritanos y más adecuados al público infantil.

En los últimos años, sin embargo, son varios quienes están haciendo el esfuerzo de recuperar las historias tal y como eran en su primera edición y con toda su crudeza. Los últimos en hacerlo han sido los de la Princeton University Press, la editorial de la universidad estadounidense, que acaba de publicar la primera traducción al inglés desde la primera edición completa de las historias. The Original Folk and Fairy Tales of the Brothers Grimm: The Complete First Edition tiene además ilustraciones y promete ser uno de esos libros que los lectores empedernidos sueñan con que les regalen los Reyes Magos. “No necesitamos censores puritanos que nos digan lo que es bueno o malo para nosotros”, le explica a The Guardian Jack Zipes, el profesor de literatura comparada que es el traductor y el editor de esta obra (inmensa: supera las 500 páginas). Según Zipes, el libro permite a los lectores actuales recuperar las historias tal como eran (en la narrativa oral la influencia de la versión de los hermanos Grimm ha hecho que se pierda la versión tradicional).

¿Qué es lo que ocurría en esta primera versión que los lectores del XIX podrían juzgar escandaloso? Había asesinatos, madres crueles y sexo. Rapunsel, por ejemplo, mantenía relaciones sexuales con el príncipe cuando sube a visitarla en la torre y la deja embarazada (fuera, claro está, del matrimonio). Las madres eran crueles y malvadas (al fin y al cabo, la imagen maternal de la madre en la literatura es sobre todo una cuestión del siglo XIX) y fueron por tanto las madres biológicas las que dejaron a Hansel y Gretel en el bosque y la que pidió el corazón de Blancanieves al cazador (y no sus malvadas madrastras). Y las hermanastras de Cenicienta se cortaban los dedos de los pies para asegurarse de que el zapato iba a entrar.

También desaparecieron de las siguientes ediciones los cuentos más crueles, que dejaron de ser conocidos. Ocurre con uno que se podría traducir por Cómo los niños jugaban a la matanza, en el que unos niños juegan a ser cerdo y carnicero (y el niño carnicero mata de un tajo al niño cerdo y es apuñalado por su madre enfurecida en venganza, para luego suicidarse ante la magnitud de la tragedia). En Los niños de la hambruna, una madre convence a sus hijos para que se queden durmiendo esperando al juicio final (no tienen qué comer) y cuando los niños se duermen ella se marcha y los deja atrás.

Fuente: Raquel C. Pico en http://www.libropatas.com/

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