Melopea: la emblemática obra de Litto Nebbia, 40 años después

En 1974 nace un disco arriesgado y anticipatorio. Alejado de los éxitos que lo habían premiado, un potente trío de jazz construye un disco central.

Existe un placer espiritual consistente en encontrar personas que transmiten su felicidad a los demás. Cruzarse con Litto Nebbia entra dentro de esta categoría de hechos milagrosos. Su incansable búsqueda musical ha resultado una fuente inagotable de energía para movilizar sus muchos proyectos simultáneos.

La actualidad lo encuentra grabando con viejos amigos: el guitarrista Daniel Homer, Leopoldo Deza en teclados y flauta traversa, Gustavo Gianini en bajo y el baterista Daniel "Negro" Colombres. El grupo lleva el nombre de Aire Fresco y suelen juntarse una vez a la semana a grabar nuevos temas.

Para Nebbia la ecuación del músico es simple: tocar todo el tiempo posible y tratar de no repetir lo anterior.

Han quedado atrás tiempos en donde el joven Nebbia luchaba contra las discográficas para que lo acompañen en sus nuevas aventuras musicales. Ahora él tiene su propio estudio de grabación y además su propio sello discográfico. El único limite es el que el mismo Nebbia se auto imponga.

Por estos días se cumplen 40 años de la edición de un disco emblemático en la discografía de nuestro rock. LittoNebbia-Melopea representó un salto hacia el vacío en una carrera que, lejos de quedarse aferrada a los inoxidables éxitos del pasado, siempre arriesgaba, esta vez, con una nueva fusión musical, ahora con el jazz. 

El barcito ubicado en la esquina de su estudio de grabación se mantiene exactamente igual que hace 25 años, cuando íbamos con Mex Urtizberea a tomar un café después de las sesiones de nuestro primer disco de La Sonora del Plata. (un grupo de latin jazz que teníamos con Mex y Nono Belvis y que produjo Nebbia a fines de los ochenta) .La mitad del local es un bar-confitería con mesas, y la otra mitad un enorme mostrador de panadería con tortas, pan y bizcochitos.

En una de las mesitas está Litto tomando una cerveza fría. La idea es conversar de su disco Melopea, a 40 años de su edición.

La palabra Melopea, que dio nombre al disco originalmente y al sello discográfico de Nebbia años después, resonaba en su cabeza por aquellos días de principios de los setenta. Tiempo después averiguó su significado. En griego significa el uso regular de todas las partes armónicas. Sería algo así como todo el contexto de acordes, armonías y arreglos que rodea a la melodía. Otro de los significados es borrachera o embriaguez.

El disco resultó una nueva mezcla de ingredientes en la constante ensalada musical que proponía Nebbia por aquellos años. Esa gambeta constante a lo que se esperaba de él, que atraía a los más aventureros y enardecía a los conservadores. Para este disco vuelve a convocar a dos renombrados músicos de jazz , Jorge "el Negro" González en contrabajo y Néstor Astarita en batería, con los cuales había trabajado en el disco anterior, Muerte en la catedral.

El trío conformado por Nebbia como cantante y tocando teclados, guitarras y otros y la base de González - Astarita era la arcilla blanda donde moldear las canciones que surgían naturalmente de la conjunción de las letras de Mirtha Defilpo y las músicas de Litto (ambos eran pareja por aquel tiempo). Nebbia ahora se dedicaría a musicalizar letras escritas por otro. Un rol inédito en el cual se sumergió de lleno. Algunas canciones además tuvieron arreglos orquestales de Rodolfo Alchourron (con quien Litto además participó en Sonata y Clarificación) y la participación del saxofonista uruguayo Héctor “Finito“ Bingert.

“Cuando escucho de nuevo el disco hay temas que te sorprenden, porque no es joda, pasaron 40 años, te sorprende haberlos hecho en ese momento y que no te hayan matado. (risas) Y no te olvides que lo que hacía musicalmente no era aceptado por todos, en ese momento se creía que yo me había alejado del rock y además no entraba en el rock ni en el jazz, sin embargo, tocaba en todos lados y tenía cientos de seguidores. Al rockero clásico, que había nacido con la idea de lo progresivo le gustaba, el que había nacido con todo el asunto del rock pesado y la polenta no le gustaba nada. Por esos años, yo tenía por costumbre grabar un tema de despedida al final , algo medio delirante o irónico, más deforme que todo el disco, yo lo llamaba 'despedida del trabajo', y en Muerte en la Catedral hicimos un tema rarísimo que yo les dije a los músicos que ese era el tipo de música que íbamos a tocar en los discos siguientes. Era parecido a la fusión que hacia Miles Davis o Chick Corea que después se popularizó: piano eléctrico, acordes oscuros, séptima novena, siempre modulando, y fue bueno descubrir eso. Hay mucha improvisación en esos trabajos y mucha más había en los conciertos en vivo, pude encontrar varios inéditos que me acercó gente que grababa los conciertos. Tengo una versión de “Vamos negro“ de 18 minutos y otras de zapadas de 23. El disco de Melopea 40 aniversario, que va a sacar Pagina 12, tiene 30 minutos de bonus tracks, de cosas que aportó gente. Un día apareció un tipo con un casete y me dijo, 'yo tengo esto, no sé si puede sonar'. Casi me caigo de culo, eran grabaciones inéditas que sonaban increíble”.

El disco Melopea, además, buceaba en un nuevo desafío que se planteó Nebbia como compositor: el de hacer canciones que no tuvieran el formato clásico de estribillos y puentes.

“Me propuse escribir un manojo de canciones cortas, que prácticamente no repitieran partes musicales ni textos. Que escaparan en lo posible al tradicional formato de canción con su parte A (dos estrofas), B (el estribillo) y luego repetir la parte A”. Así continuamos escribiendo canción tras canción, hasta completar una docena. La forma de composición que adoptamos era la más amplia y posible entre músico y letrista. Muchas veces Defilpo me daba su poema terminado y lo musicalizaba, y a la inversa; a veces le daba una música que me parecía personal, y ella trabajaba el texto sobre la línea melódica. Esto es algo muy importante y fructífero en las sociedades compositivas. No todos los poetas o letristas tienen musicalidad, lo que yo llamo pensamiento cancionístico. Porque no se trata de acertarla con la palabra que entre en la frase musical justa. Se trata de encontrar la palabra más feliz que pueda cantarse con esa nota".

Mientras aguarda la edición de Melopea, edición aniversario, Litto sigue adelante con su proyecto Aire fresco, con los que dará un concierto el próximo 11 de diciembre en el teatro 25 de Mayo. 

Fuente: Télam

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3 de Diciembre de 2016|08:52
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