Kipsang se consuela en el maratón de Nueva York

El keniata Kipsang, además de ganar la maratón de New York, fue el ganador de los seis World Marathon Majors, pero no pudo con el récord.

El keniano Wilson Kipsang, de 33 años, se sacó este domingo una pequeña espina con su victoria en el maratón de Nueva York, la prueba de fondo urbana más popular del mundo. Pequeña pero molesta. 

Kipsang llegó a la carrera con la desazón de haber perdido su excelente récord del mundo (2h.3m.23s.) el pasado 28 de septiembre en Berlín en favor de su compatriota Dennis Kimetto, que se convirtió así, con una marca espectacular, en el primer hombre en bajar de las dos horas y tres minutos (2h.2m.57s.) en los 42,195 kilómetros.

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La prueba de Nueva York, con sus subidas, bajadas y cinco puentes, no se presta a récords mundiales, pero en juego estaba no solo el triunfo, sino también el premio del World Marathon Majors, que valora los resultados de los dos últimos años en las seis principales pruebas (Berlín, Londres, Boston, Chicago, Nueva York y Tokio). Kipsang tenía que ganar para embolsarse los 500.000 dólares del galardón por delante de Kimetto. Cumplió y respiró tranquilo. Como propina por ganar en las calles, se llevó otros 100.000 dólares.

Kipsang llegó muy presionado a la prueba. No sólo por su duelo con Kimetto, sino también por el dopaje de su compatriota Rita Jeptoo, la mejor maratoniana del mundo, que conmocionó las horas previas de al carrera. Kenia tenía que imponerse en la meta de Nueva York ante las dudas que desde hace años acechan a su atletismo (17 positivos entre enero de 2012 y junio de 2013). Lo consiguió. Al triunfo de Kipsang en categoría masculina se unió el de Mary Keitany con un tiempo de 2h.25m.07s.

El viento helado y de cara empeoró la sensación térmica de los cinco grados reinantes, lo que contribuyó a las pobres marcas registradas en Central Park. La carrera masculina llegó a sus últimos dos kilómetros con Kipsang y el etíope Lelisa Desisa, de 24 años, hombro con hombro, en un duelo tenso y personal.Desisa cobró cierta ventaja en los últimos 800 metros, pero el keniano lo tenía todo controlado. Espoleado por algún golpe con los brazos de su rival, su mejor final decidió el duelo. El etiope cruzó la meta siete segundos más tarde. “Desisa estaba muy fuerte, pero sabía que en el sprint podría superarle”, declaró el campeón keniano nada más cruzar la línea de llegada.

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La tercera plaza fue para otro etíope. Gebre Gebremariam, mientras que el keniano Geoffrey Mutai, vencedor en las dos últimos ediciones de la carrera, fue sexto. Los vaticinios aquí no se equivocaron: el gran duelo en Nueva York lo iban a disputar los mejores representantes de Kenia y Etiopía, lo que para muchos eran un anuncio de un posible récord de la prueba (2h.5m.6s.). No fue el caso. El campeón mundial (2013) y olímpico(2012) Stephen Kiprotich (Uganda) fue quinto. A nadie sorprendió su actuación tras sus malos resultados en Nueva York el año pasado y en Londres el pasado mes de abril.

En el caso de Mutai hubo decepción añadida. El keniano aspiraba a convertirse en el tercer hombre en lograr tres victorias en Nueva York. Ganador en 2011 y 2013 (la edición de 2012 se suspendió por los efectos del huracán Sandy), había decepcionado en su última aparición en la distancia en Londres, donde quedó sexto, lejos del vencedor, Kipsang. Su sexto puesto de ayer le impidió igualar a los estadounidenses Alberto Salazar y Bill Rodgers, ganadores en Nueva York, respectivamente, entre 1980 y 1982 y entre 1976 y 1979. Rodgers es, además, el único atleta que ha ganado cuatro veces el maratón estadounidense.

La ausencia en la categoría femenina de  PRISCAH JEPTOO , que había causado baja por lesión antes de conocerse su dopaje, dejó muy abierta la prueba femenina. Se impuso la keniana Mary Keitany, ganadora en Londres en 2011 y 2012, seguida de su compatriota Jemima Sumgong.

Había mucha expectativa por  la etiope Buzunesh Deba, segunda en Nueva York en 2011 y 2013. Fue novena. Deba arrastra una historia de dolor y superación tras la pérdida el año pasado de su amiga, compatriota y compañera de entrenamientos Meskerem Legesse. Ambas llegaron como adolescentes a Nueva York para formarse como atletas, unidas por sus sueños y su amistad. Compartieron apartamento en el Bronx hasta que ambas se casaron.

El año pasado, en julio, Legesse, embaraza de ocho meses de su segundo hijo, murió fulminada por un infarto en un restaurante chino cuando comía con su primogénito. Nada pudieron hacer los servicios médicos de emergencia, excepto salvar al bebé que llevaba en su interior, una niña de nombre Bethy.

Pese a todo, la noticia en la categoría femenina en Nueva York fue el dopaje de Rita Jeptoo, de 33 años, tres veces campeona en Boston y dos veces en Chicago. La atleta keniana dio positivo por EPO en un control fuera de competición. La noticia obligó a suspender la ceremonia de entrega del premio de 500.000 dólares del World Marathon Majors, el mismo que recibió Kipsang.

“Nos sentimos muy decepcionados por esta noticia. World Marathon Majors siempre ha estado en contra del dopaje y nuestras reglas nos impiden dar elpremio a una atleta implicada por dopaje. Dado que hasta el momento la federación internacional de atletismo no ha tomado ninguna decisión, hemos decidido posponer la ceremonia de entrega”, señaló la organización de las seis grandes maratones en un comunicado.

El vicepresidente de la Federación de Atletismo de Kenia, Jackson Tuwei, explicó que Jeptoo debe someterse a un segundo análisis. Según Tuwei, la atleta negó haber tomado drogas. “No podemos condenarla. Tiene derecho a defenderse”, dijo. Su última victoria, en Chicago en octubre, se produjo semana después de que los análisis de orina que detectaron la EPO le fueran practicados.

“Esta es la ciudad de los sueños. Disfrutadla”, había proclamado en la tradicional salida de Staten Island Mary Wittenberg, la directora del maratón, acompañada por el alcalde, Bill de Blasio. Más de 50.000 participantes siguieron el consejo de Wittenberg. Pese al frío y las evidentes medidas de seguridad, la prueba fue, como todo los años, una fiesta para los miles que corrieron y para los que animaron desde las aceras.

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Fotos: Reuters

Fuente: Vicente Jiménez Navas / El Pais

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24 de octubre de 2017 | 09:06
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