Causas de los trastornos gástricos en los corredores

Cualquier corredor con experiencia podrá explicar algún episodio puntual de náuseas o diarrea. Estos trastornos provienen de diversas causas.

 El estrés es el resultado de muchas condiciones de cada persona. Tu cuerpo produce la náusea o diarrea para avisarte de que reduzcas el nivel de actividad, lo cual disminuirá el estrés. Según explica Jeff Galloway en Entrenamiento mental para corredores, las nueve causas más habituales que provocan estos trastornos gástricos son:

1. Correr demasiado rápido o una distancia excesiva.

Los corredores se confunden al respecto, porque al principio no sienten que su ritmo sea excesivo. Cada persona tiene un nivel de fatiga diferente que desencadena estas condiciones. Bajar el ritmo y realizar más descansos caminando servirá para controlar el problema. El entrenamiento de velocidad y las competiciones aumentarán la sobrecarga de manera rápida.

2. Comer excesivamente antes de la carrera.

Al correr, tu organismo tiene que trabajar de forma intensa, por lo que tampoco le resulta fácil digerir los alimentos. Realizar ambas cosas a la vez eleva la sobrecarga y provoca náuseas y otros trastornos. Tener alimentos parcialmente digeridos en el estómago supone una sobrecarga añadida y su eliminación debe constituir un objetivo.

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3. Llevar una dieta excesivamente grasa o rica en proteínas.

Una comida cuyo contenido graso o proteínico supere el 50% puede provocar náuseas o diarrea incluso horas después de correr.

4. Comer demasiado la tarde o la noche del día anterior.

Una cena copiosa continuará en el intestino a la mañana siguiente. El movimiento de subida y bajada del sistema digestivo que se produce durante la carrera añade excitación al organismo.

5. El calor y la humedad.

Algunas personas no se adaptan bien ni siquiera a aumentos de calor leves y experimentan trastornos gástricos al competir (o durante las sesiones de velocidad) al mismo ritmo que en condiciones de tiempo frescas. En ambientes calurosos, todo el mundo tiene un aumento de la temperatura corporal que provocará una sobrecarga significativa al organismo, causando a menudo náuseas o diarrea. La mejor manera de controlarlo es bajando el ritmo, tomándote más descansos caminando y echándote agua por la cabeza.

6. Beber demasiada agua antes de la carrera.

Si tienes demasiada agua en el estómago, sometes a sobresolicitación al sistema digestivo. Reduce tu ingesta al mínimo esencial. La mayoría de corredores no necesita beber nada de líquido antes de una carrera de menos de 60 minutos.

7. Consumir demasiada cantidad de una bebida azucarada o electrolítica.

El agua es la sustancia más fácil de procesar por el organismo. La adición de azúcar y/o electrolitos (minerales), como por ejemplo en una bebida deportiva, dificulta la digestión de esa sustancia. Durante una carrera, especialmente en un día de calor, lo más conveniente es beber sólo agua si has tenido trastornos gástricos u otros problemas. Lo mejor es el agua fresca, pero incluso el exceso de la misma puede trastornar al organismo.

8. Beber demasiado líquido -sobre todo una bebida azucarada- excesivamente pronto después de la carrera.

Aunque tengas mucha sed, después de las carreras no engullas grandes cantidades de ningún líquido en un breve período de tiempo. Trata de beber no más de 180-240 ml (un vaso) cada 20 minutos. Si eres especialmente propenso a padecer náuseas o diarrea, toma sólo 2-4 sorbos cada 5 minutos. Cuando el cuerpo esté sobrecargado y cansado, no es buena idea consumir una bebida azucarada (bebida deportiva, etc.), pues el esfuerzo añadido de digerir la glucosa puede provocar problemas.

9. No dejes que correr te estrese.

Algunos corredores se obsesionan demasiado por introducir una carrera en su apretada agenda o por correr a un ritmo específico. Esto añade estrés a sus vidas. Relájate y deja que tu carrera diluya algunas de las otras tensiones de tu día a día. No pasa nada por retrasar una sesión de velocidad cuando la idea de correr rápido parezca aumentar tu nivel de estrés. Debes ser tú quien mande, no el programa de entrenamiento.


Fuente:  Run and Walk /  Jeff Galloway

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25 de septiembre de 2017 | 12:54
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