Hicieron trampa corriendo en una maratón

Es cada vez más frecuente entre corredores. Ocurrió en la MIM 2014 y muchos casos en la maratón de Buenos Aires. Candidatos que hicieron trampa..

 En la edición MIM 2014 muchos corredores hicieron trampa al acortar camino o se anotaron en la distancia de 10k y aparecieron haciendo reclamos de podio en la distancia de maratón. 

Uno inclusive, ver foto, subió al podio a reclamar su trofeo luego de llegar en segundo lugar, fresco y entre los corredores de elite.

Trampa


En el caso de la maratón de Buenos Aires, la mayoria de los corredores afectos a esta "modalidad", acortaba camino al llegar el km 21 tras pasar el control de tiempo y evitar todo el circuito de Puerto Madero, ahorrando una cantidad considerable de kilómetros en el recorrido.

En la maratón de Santiago, el politico Golborne nos hizo creer que la corrió. Se exhibió triunfante en la meta, cuando en realidad, era su hija la que realizó la hazaña. Todo por unos segundos de pantalla.

El caso no es nuevo. Roberto Madrazo, ex candidato mexicano, en 2007 quiso hacer la misma triquiñuela de Golborne en Berlín. El episodio concluyó con una ácida polémica en las tierras aztecas y con el candidato dando excusas a los sacrificados deportistas de maratones.

En este caso, como era de esperar, Golborne guardó silencio y prefirió mostrar su sonrisa antes las cámaras.

ROBERTO MADRAZO GANÓ LA MARATÓN DE BERLÍN HACIENDO TRAMPA

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El “hombre más rápido de México”, el político Roberto Madrazo, ex candidato presidencial por el PRI, fue descalificado hoy oficialmente de la maratón de Berlín que corrió el pasado 30 de septiembre, donde hizo trampa para terminar en primer lugar, confirmó el comité organizador.

“Decidimos anularlo de la lista antes del habitual plazo de dos semanas, dada la atención que despertó la noticia”, explicó Mark Milde.

Y es que sobre el suceso hizo amplia sorna la prensa alemana, que en algunos titulares lo nombró en forma irónica como el “hombre más rápido de México”, al tiempo que otros medios señalaron que “al parecer Roberto Madrazo también domina el fraude en el área deportiva”.

El ex gobernador de Tabasco, quien sorprendió “por llegar a la meta sonriente, sin sudor y con un aspecto físico muy saludable”, había competido en la categoría de varones de 55 a 59 años, y realizó el recorrido de 42.195 kilómetros en dos horas, 41 minutos y 12 segundos. En segundo sitio quedó el alemán Martin Wahl, con dos horas, 44 minutos y 17 segundos. Ahora Wahl pasó a ser el vencedor.

En el maratón que corrieron unas 40 mil personas, cada participante es controlado continuamente mediante un chip que se le adjudica al inicio de la carrera. El fraude se descubrió porque “en los registros de los chips, que portan los corredores en sus zapatos, no se cuenta con la información de Roberto Madrazo correspondiente al trayecto entre los kilómetros 20 y 35.

“A partir del kilómetro 35 se volvió a contar con el registro del político mexicano. De manera que la velocidad que supuestamente alcanzó el participante en ese trayecto fue de 21 minutos. Ninguna persona puede correr 15 kilómetros en ese tiempo”, precisó Milde. Ahí la organización se dio cuenta de que algo no concordaba.

En la foto que registró el arribo de Madrazo, este lleva una chaqueta roja y pantalón negro largo, mientras que sus compañeros corrían con shorts y ligeras camisetas en una temperatura ambienta de unos 15 grados centígrados, esa fue otra señal para deducir que el tabasqueño hizo un trayecto incompleto.

Mark Milde expresó su incertidumbre ante la interrogante de si un corredor que tiene un comportamiento tal puede reparar esa falta, y señaló que “no se puede saber”.

LAURENCE GOLBORNE LLEGA LA META DE LA MARATON  DE SANTIAGO HACIENDO TRAMPA 

Golborne maraton

Fuente: Relato de Oscar Reyes para Cambio 21

Parto diciendo que he corrido o trotado una veintena de maratones (42 kilómetros 195 metros) y cerca de una treintena de corridas (de 10 y 21 kiómetros).

El año pasado, encontré a Golborne (ministro, en ese entonces) mientras venía trotando en la Alameda cerca de la Biblioteca Nacional.

Yo venía llegando a la meta y él venía en bicicleta, estorbando nuestro agotado paso. Por fortuna, los organizadores no lo dejaron pasar en su bicicleta en Alameda con Estado.

Pero este año, su actuación rompió todas las normas del fair play, del juego limpio. De cumplir esas normas no escritas, pero que son más importantes que las escritas en un papel o digitalmente.

Encontré nuevamente a Golborne a bordo de su misma bicicleta azul. Lo encontré en Providencia con el Puente del Arzobispo o Eleodoro Yáñez. Con una polera entre azul y negra muy ajustada, pantalón de lycra corto de color negro, casco y una mochila pequeña a sus espaldas. Nuevamente estorbando a los corredores de 42 o a los de 21 kiómetros, que a esas alturas, lo único que desean es llegar a la meta. Iba “apoyando” a una joven que trotaba cerca de él. Le hablaba. La joven no le respondía. Obvio.

Cuando quedan tres o cuatro kilómetros, para llegar a la meta luego de 42, los haces sólo “con la cabeza”, “con el vuelo” del espiritú, con el alma, con las ganas.

Me entero que es su hija, Daniela Golborne de 23 años. Corre el maratón. La veo entera. No flaquea. Cabeza gacha, sabe que le quedan “sólo” tres mil metros. Es una fiera en el pavimento de Providencia y la Alameda, la Daniela. La admiro. Es una gladiadora. No es profesional del maratón y para llegar a hacer un tiempo de 4 horas treinta minutos, requirió mínimo unos tres o cuatro meses de entrenamiento.

Pero su padre deja mucho que desear:

En la Alameda con Mac Iver, a sólo 250 metros de la meta, súbitamente a Golborne le dan ganas de ser un maratonista más. Maratonista de “250 metros”. Así es como usted lo lee. Deja botada su bicicleta. Se la pasa a unas personas que lo esperaban. Se saca el casco, su mochila y…se incorpora al maratón junto a su hija…Le sigue hablando. Su hija no le responde. Obvio. Entre la verguenza ajena y el cansancio, es difícil responder…

Daniela Golborne sigue cabeza gacha a su objetivo. Es de admirar, esta Daniela.

El candidato le sigue hablando con unas zapatillas que nunca han sido de trote, running ni menos de maratón. Su polera ajustadisíma es parecida a los que usan los jóvenes de los programas juveniles “Yingo” o “Calle 7″ o de un fisico culturista.

Entran a la zona caliente de la meta. Hay cerca de cinco mil personas en las graderías y en la calle. La tele transmite en directo y graba para sus noticieros. Quedan 100 metros. El candidato le sigue hablando a Daniela. Ella no le escucha. Los parlantes atronadores, la música y el agotamiento extremo, no permiten escuchar nada. Los periodistas, fotográfos, camarografos le disparan flashes, le hacen tomas al “espectacular” trote del candidato. Más de algún imberbe periodista, cree que Golborne corrió el maratón o los 21 kilómetros. Llegó a la meta, donde sólo llegan los elegidos.

Pero el candidato llega con su polera de lycra ajustadisíma como si hubiera ganado. Tiene la deferencia de no levantar las manos o hacer gestos al cielo, como lo hacen los que corren de verdad. Por lo menos tiene esa deferencia, digo yo.

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24 de octubre de 2017 | 09:07
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