Las bicis de los pros también están a dieta

Obsesivos del peso, así son los mountain bikers. Conoce cómo hacen adelgazar sus bicicletas y estar en forma para competir.

 El mountain bike es un deporte lleno de compromisos. Ya sea para elegir la clase de ruedas que vas a usar  o para decidirte entre si desayunas con cereales o con embutido, si sos  un profesional tenes que controlar todo al milímetro. 

El peso de la bicicleta es un factor clave; pensemos que estas bicis  deben soportar impactos perpendiculares a velocidades próximas a los 50 km/h, pero sin dejar de lado la agilidad y la capacidad de reacción, puesto que tienen que responder de inmediato en cuanto se les aplica potencia a través de los pedales.

Una análisis de las "bestias mecánicas" que toman parte en la Copa del Mundo UCI y también entre las que corren en algunas de las pruebas más veloces de las Enduro World Series, siempre con el objetivo de aprender cómo se ajustan los pesos y se ahorran gramos en la mecánica.

1. Minimalismo

Las bicicletas de competición no son como las fieles bicis que guardamos los aficionados normalitos para el fin de semana. No, han sido pensadas y construidas con un único propósito: ir tan rápido como sea posible. Cualquier elemento que nos distraiga o aleje de esta finalidad debe ser eliminado. Cuando analizamos la Santa Cruz V-10 de Steve Peat en Cairns, tenía montado un cambio personalizado de siete velocidades. Cuando eres capaz de generar tantos vatios de potencia como Steve, no te hacen falta las marchas fáciles y blanditas. Así que su mecánico, Tom Duncan, se había cargado dos de los piñones y los había sustituido por una pieza de aleación ligera. Naturalmente, ¡lo había perforado para reducir aún más el peso!

Para un tiarrón como él potencia a tope


2. Puesta a punto profesional

Naturalmente, si eres uno de los competidores más veloces del mundo, tu bici se beneficiará de las mejores piezas y componentes del mercado. Pero mucho ojo, tampoco están limitadas en exclusiva a los profesionales. Por ejemplo, pensemos en Sam Hill, que logró una increíble victoria en Méribel subido a una Nukeproof Pulse equipada con un amortiguador de muelle de titanio de 400 libras, que puedes encontrar en casi cualquier tienda especializada. Eso sí, contaba con una transmisión y varillas de amortiguación desechables, fabricadas especialmente para la ocasión.

Lo interesante es que, según admitió Jacy Shumilak (mecánico de Hill), las bicis de descenso pueden llegar a ser demasiado ligeras. En su opinión, lo ideal sería que el peso rondase los 17,5 kg. La bici de Hill estaba más enfocada a eliminar ruidos innecesarios que obsesionada por limar todos los gramos posibles.

Rockshox vivid r2c amortiguador suspensión trasera

 

3. Un poco de equilibrio

Para un rider común y corriente, la tremenda potencia del freno delantero Shimano Saint es suficiente y, probablemente, el mejor sistema para rebajar la velocidad. Por tanto, ver que Peaty montaba un freno delantero Shimano XTR con especificaciones para trail (con su maneta de fibra de carbono) en Cairns dejó claros un par de detalles: el esmero con que él y Tom controlan el peso y lo poco que necesita tocar el freno.

A menudo, otros profesionales combinan manetas y horquillas dependiendo de las marcas que les patrocinen. Estos detalles ayudan también a recortar gramos y mejoran la sensación de control de la frenada.

La potencia sin control..

 

4. Titanio

Ya hemos dicho unas cuantas veces que, en realidad, el titanio tal vez no sea ese supermetal que todo el mundo pensaba antes, pero si quieres revestir tu bici con él, más vale que tengas una cuenta bancaria saneada. Pero, a fin de cuentas, ¿qué son un par de ceros más o menos cuando te podrían permitir limarle un par de segundos a tus tiempos? La Canyon Spectral deJoe Barnes fue uno de los ejemplos definitivos del lujazo del titanio que jamás hayamos visto. “Me encantan los tornillos de titanio”, nos confesó Joe. “Básicamente, no pesan nada”. Al igual que sucedía con el freno delantero de Peaty, también montaba frenos con piezas de titanio. Titanio por todas partes, básicamente.

Tornillos de titanio

5. Retoques mil: ¡a lijar y recortar donde se pueda!

En este capítulo es donde se revela la utilidad de contar con un mecánico a tiempo completo a tu disposición. Prácticamente todas las bicis profesionales que hemos examinado tenían modificaciones personalizadas para ahorrar unos gramos donde fuese posible, en los lugares más insospechados. Técnicamente, se denominan “ganancias marginales”, que es una manera más bonita de explicar todos esos trabajillos pensados para tratar de ahorrar un gramito aquí, otro allá… Un ejemplo clásico es recordar o limar las manetas del cambio para hacerlas más sensibles, combinar distintos sistemas en la cadena o aplicar grasa ultraligera a un eje trasero reservado para el día de la competición. Vamos, un millón de retoques sutiles, que suman y suman. Desde luego, la calidad está en los detalles.

Desviador del cambio de sam hill

  

Fuente: Ric McLaughlin para Red Bull Fotos:Ric McLaughlin  

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16 de agosto de 2017 | 19:41
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