Degolló a sus hijos y se suicidó mientras estaba atrincherado

El dramático hecho sucedió en la localidad de Río Colorado, en la provincia de Río Negro. Un hombre tras discutir con su mujer, degolló a sus hijos y se suicidó cuando la policía lo cercaba.

La comunidad de Río Colorado en la provincia de Río Negro vivió ayer una de las jornadas más negras de su historia y no sale del estupor causado por un brutal hecho que golpeó sin piedad a cada uno de sus habitantes.  Tras una discusión con su ex mujer, un hombre degolló a sus hijos, de seis y ocho años, se tiroteó con la policía hiriendo a uno de ellos en el pecho y luego, con la misma arma blanca que asesinó a sus hijos, se suicidó cortándose el cuello.

Mientras el uniformado herido era llevado de urgencia al hospital, el móvil policial sufrió un vuelco, resultando lesionado otro oficial. El hecho se conoció en la primeras horas de ayer, aunque el drama comenzó en la tarde-noche del sábado y continuó en la madrugada del domingo, hasta su desenlace, a las 7 de la mañana aproximadamente.

La incomprensible tragedia ocurrió en el seno de la familia conformada por Juan Alarcón, de 30 años y su esposa Mirta Valenzuela, de una edad similar, quienes tenían dos hijos: Juan Pablo, de ocho y Macarena, de seis. De acuerdo con los datos recogidos, el matrimonio se había separado hace un tiempo a partir de una denuncia por violencia familiar que radicara la mujer en el Juzgado de Paz. Esto derivó en una medida cautelar donde se excluía del hogar a Alarcón y se le prohibía el acercamiento hacia la madre de los chicos.

Además se había pautado un régimen de visitas para que el padre pudiera visitar a sus hijos a la salida de la escuela y durante el fin de semana. En este marco, el sábado, Alarcón estuvo con Juan Pablo y Macarena, y en determinado momento los dejó en la casa de un familiar para dirigirse a la vivienda de su ex esposa, ubicada en calle Juan Prat, en el barrio Burnichón.

Como no encontró a nadie, volvió, retiró a sus hijos y partió con destino desconocido. Sin embargo comenzó a realizar varias llamadas telefónicas a su ex-mujer, advirtiendo que tomaría una decisión drástica. Ante este cuadro, la mujer decidió alertar a la policía, y por tal motivo, fue a la comisaría 11 donde expuso lo que estaba sucediendo, y por consejo de las autoridades policiales permaneció en la comisaría.

A todo esto, en los contactos telefónicos, Alarcón en reiteradas llamadas manifestaba estar en distintos lugares de la ciudad con el fin de desorientar a los uniformados, sospechando que su mujer Mirta estaba ya en la unidad policial.

Desde la comisaría se organizó un intenso operativo por toda la ciudad intentando localizar a este sujeto y a los dos chicos, llegando incluso a inspeccionar lugares alejados de la vecina localidad pampeana de La Adela. 

 
A las 7 de la mañana

Así fue durante toda la noche del sábado y madrugada del domingo, hasta que alrededor de las 7 de la mañana, un grupo de policía se encontró con Alarcón en una de las viviendas inconclusas del complejo conocido como las 40 Viviendas del Burnichón, a pocos metros de la casa de su ex mujer.

Según relató el subjefe de la Unidad Regional Cuarta de Policía, Carlos Martínez, Alarcón gritó a los policías que no avancen, y de inmediato comenzó a disparar, hiriendo en el pecho al sargento primero Fernando Martín.

La policía también disparó para poder rescatar al uniformado caído, llegando a contabilizarse más de treinta tiros, según comentaron vecinos que escucharon la balacera.

Cuando finalmente los policías pudieron ingresar a la casa a medio construir donde se había atrincherado el hombre, se encontraron con un cuadro terrible: los dos niños estaban muertos, con heridas cortantes de arma blanca en sus respectivos cuellos. Muy cerca su padre también yacía sin vida, con un profundo corte en su garganta.

A su alrededor había más de cuarenta proyectiles en condiciones de ser disparados, un arma larga calibre 22 con cargador completo, un cuchillo y una motocicleta. Un poco más alejado del lugar, unos bidones con combustible.

Alarcón trabajaba en el frigorífico ubicado en territorio pampeano y por el área en el cual se desempeñaba, tenía conocimiento en el manejo del cuchillos. Seguramente por ello eligió esa arma para matar a sus hijos y luego suicidarse.

Trascendió que los niños estaban amordazados o y tapados con una manta, aunque estos datos no pudieron ser confirmados.

Tanto la jueza Marisa Bosco como el fiscal Miguel Ángel Flores -quienes llegaron a primera hora a la ciudad desde Choele Choel- evitaron dar detalles de esta terrible tragedia y sólo se limitaron a informar en forma general sobre lo sucedido.

El fiscal Flores expresó que según los informes preliminares y por la rigidez de los cuerpos de los niños, se calcula que su muerte habría ocurrido varias horas antes del desenlace final, alrededor de las 23 del sábado; mientras que la muerte de Alarcón ocurrió aproximadamente a las 7 del domingo.

La jueza Bosco dijo a este medio que "como en este caso quien resultaría autor material del hecho está fallecido, la causa iría a archivo. Sin embargo igual queremos agotar la investigación para que no quede ninguna duda, y por ello se realizarán en las próximas horas las autopsias a los tres cuerpos en Roca".

Personal del departamento Criminalística de la Policía rionegrina, se hizo presente sobre las 10 de la mañana y por espacio de tres horas y media estuvieron trabajando en el lugar, tomando fotografías, efectuando mediciones, levantando rastros y recogiendo todo tipo de elementos que sirvieran a la investigación. Una vez concluída su tarea, los cuerpos de los niños y de Alarcón fueron retirados a las 13.30.

Macarena concurría a primer grado y Juan Pablo a tercero, ambos en la escuela Nº346, que en la jornada de hoy no dictará clases en señal de duelo.

Fuente Diario Río Negro
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19 de agosto de 2017 | 13:59
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