Son las preferidas por los traficantes

El increíble robo de media docena de granadas FMK2 en el polvorín del Regimiento de Infantería de Montaña  de Uspallata (RIM 16) en nuestra provincia, junto con miles de municiones calibre 9 milímetros, entre otros elementos de alto poder de fuego, tiene un antecedente histórico y enciende las alertas de los sistemas de Inteligencia y control de todo el MERCOSUR.

El circuito del tráfico de las granadas FMK2 -de fabricación argentina- es seguido por organismos de Inteligencia internacionales desde, por lo menos, el año 2000.

Pero algunos expertos dan cuenta que el tráfico de armas y municiones hacia el país vecino nació antes. El diario La Nación, informó en 2003 que “Viva Río descubrió que el tráfico de armamento militar argentino siempre existió, pero se intensificó a partir de 1995”.

En el año 2001, el gobierno brasileño entregó al argentino un paper en el que demostraba la aparición de una inusitada cantidad de este tipo de artefactos ofensivos en poder del crimen organizado de Río de Janeiro.

La ONG carioca especializada en control de armas Viva Rio fue quien llevó la voz cantante en la materia en el Cono Sur. Sus miembros, participaron de reuniones gubernamentales y de la sociedad civil, realizando un seguimiento paso a paso del tema.

La historia de las granadas argentinas FMK2 que fueron utilizadas en las favelas del Brasil empezó a ser desentrañada, según dio cuenta la mencionada entidad, el 12 de julio de 2002.

Ese día, por entonces gobernadora del Estado de Río de Janeiro, Benedita da Silva, entregó una lista de 3145 armas de fabricación argentina a representantes del consulado de nuestro país en su ciudad.

Un informe de la ONG indicó que “esa lista (elaborada por con el apoyo de Viva Rio en base a información provista por la División de Control de Armas y Expolsivos -DFAE- de la Policía Civil de Río de Janeiro) no incluía granadas de mano”. La lista de las  granadas llegó a la Argentina por la correspondiente vía diplomática.

Lo que sucedió es que las armas de fuego argentinas (sin contar las granadas) ya eran una causa de preocupación, desde el momento en que representan alrededor del 2% del total de armas de fuego incautadas por la policía de Río de Janeiro y un del 8% de las armas de fuego incautadas de origen no brasileño.

Entre noviembre y diciembre de 2002, el periodista Antônio Werneck, del diario O Globo, publicó dos notas sobre el creciente número de granadas FMK2 de fabricación argentina que la policía carioca había secuestrado.

Una nota causó alto impacto en los dos países, ya que la publicaron tanto O Globo como la Nación, en Buenos Aires y se tituló: “A conexão argentina das granadas de guerra y Tráfico do Rio se abastece com granadas da Argentina”, de fácil traducción.

Las granadas y el crimen en Rio

Viva Rio informó que “en lo que concierne a granadas de mano, de las armas de ese tipo incautadas por la policía de Río de Janeiro entre enero y octubre de 2002, un 23,4% (103 en total) son granadas FMK2 de fabricación argentina. Por otra parte entre enero de 1995 y ocubre de 2002 la policía de Rio de Janeiro incautó 252 granadas FMK2 argentinas en operaciones contra el narcotráfico”.

Toda esta información incluyendo los números de lote de los cebos de fogueo (estopines) de las espoletas de las granadas argentinas fue remitida en noviembre de 2002 por la Secretaría de Seguridad Interior y la Policía de Río de Janeiro a la Senadora Diana Conti de la Comisión de Defensa del Senado argentino.

La ONG mendocina Espacios –fundadora de la Red Argentina para el Desarme- fue la encargada de encabezar el seguimiento legislativo de la investigación en nuestro país.

Pero fue la justicia del vecino país la que antes dio nombres y resultados de las pesquisas.

El diario porteño La Nación informó en abril de 2003: “En los últimos seis años fueron secuestradas por las policías Federal y Militar poco más de 3000 piezas de armamento militar de las Fuerzas Armadas argentinas en manos de narcotraficantes de los morros cariocas. Las pistolas Bersa, según un informe de Viva Río, serían de las preferidas por los traficantes, y en 1995 llegaron a ser secuestrados 55 fusiles y ametralladoras argentinos tan sólo en un allanamiento”.

La Nación recogió en ese momento la opinión de un investigador del gobierno brasileño, al trascender la información de que ese país ya tenía los nombres de los cabecillas de la red de trafiucantes y que, además, eran militares: "Lo único que puedo adelantar es que los nombres de los militares argentinos sospechosos de estar involucrados en el contrabando de armas fueron enviados a las autoridades argentinas", dijo el comisario Getulio Becerra, jefe de la Unidad Central de Represión al Narcotráfico de Brasil, que ahora espera una respuesta de Buenos Aires.

Luis Esnal, el corresponsal del diario porteño en Brasil, llegó a difundir una presunta ruta de las granadas FMK2. Dijo que “las armas pasan con facilidad las fronteras paraguayas desde la Argentina. Según la investigación, en Paraguay el armamento es depositado en camiones que atraviesan el río Paraná en una barca, hasta el Estado brasileño de Paraná. El cargamento llega en esos mismos camiones desde Paraná hasta Río de Janeiro, por la misma ruta que los paulistas viajan a la cidade maravillosa”.

Se dan a conocer nombres

El 1de agosto de 2003, el diario Clarín informó que “Juan Carlos Bassi, un oficial retirado de la Prefectura Naval argentina y dueño de una armería y con residencia en la ciudad de Rosario, era el destinatario de seis lanzacohetes, cuya carga fue fue interceptada por la Aduana en Puerto Iguazú”.

En aquella oportunidad, se indicó que “Bassi no era un apellido más en el mundo de las armas de fuego. Fue el propio ministro de Justicia, Seguridad y derechos Humanos Gustavo Béliz quien lo acusó de estar implicado en la causa por el atentado contra la Asociación Mutual Israelita, AMIA, producido años atrás en Buenos Aires”.

Esa misma semana, el autor de esta nota entrevistó al por entonces diputado nacional Carlos Iparraguirre, quien había hecho propia la investigación sobre la presencia de granadas FMK2 argentinas en Brasil.

Iparraguirre –quien actualmente es el Secretario de Seguridad de la provincia de Santa Fe- consideró como "un dato sugestivo" el hecho de que Bassi "no solo habría sido investigado en el marco de la causa AMIA, tal como lo reconoció el Ministro Beliz en declaraciones públicas, sino que también han sido detectadas en manos de narcotraficantes del Brasil armas vendidas durante la década del ’90 desde una armería de su propiedad en la localidad de Puerto Iguazú, información que se desprende de una investigación administrativa que el Estado Argentino ha iniciado en virtud del listado de armamento de origen argentino incautado en Río de Janeiro. Se trata en concreto de 7 armas de la marca Bersa y de un Fusil Semiautomático FSL producido por Fabricaciones Militares que fueron vendidas por la Armería Shooters S.A de Juan Carlos Bassi y Cía S.C, de la ciudad de Puerto Iguazú".

Iparraguirre señaló, en aquella oportunidad, que "la armería de Bassi estuvo además involucrada en la causa N° 6149/96 que tramitara por ante el Juzgado Federal de Eldorado, Provincia de Misiones, caratulada "Pinto Soares, Jorge Roberto y otros s/contrabando de exportación en grado de tentativa y tenencia de armas de guerra", y dada de baja tras la investigación judicial”.

El legislador que reclamó informes al Estado argentino sobre las armas militares que aparecieron en poder del crimen organizado en las favelas de Rio de Janeiro, recordó la tarea de la ex gobernadora carioca Benedita da Silva, y que aquello motivó una investigación administrativa identificada con el expediente EXPECOM EX 001-001923/2001 del 14/6/2001.

“A estos listados remitidos por las autoridades brasileñas que obran en poder del gobierno argentino –dijo Iparraguirre en 2003-se ha sumado en mayo de este año otro listado con información detallada sobre 50 granadas argentinas FMK2 producidas en la Fábrica Militar Fray Luis Beltrán secuestradas en operativos realizados por la Policía brasileña. Hasta el día de la fecha, dicha investigación no se ha materializado en una respuesta concreta a las autoridades del vecino país".

Sospechosas apariciones de granadas en lugares públicos

El robo tipo comando no ha sido precisamente la forma en que salieron del país las granadas. Muchos investigadores del país y del exterior abonan la teoría de que el tráfico se ha producido al estilo “hormiga” y utilizando espacios públicos muy concurridos para producir las transferencias.

Concretamente, a lo largo de los últimos cinco años han ido apareciendo pequeños grupos de granadas sueltas o en bolsas de supermercados en terrenos baldíos o junto a establecimientos educativos, tanto en Mendoza como en Córdoba y Rosario, además del conurbano bonaerense. Más que una cadena de descuidos, las coincidencias sugieren la existencia de toda una modalidad delictiva para traficar las famosas granadas argentinas que alimentan al delito en Río de Janeiro.

En enero de 2004, el ya citado portal especializado Desarme.org –muy respetado en los ámbitos de la seguridad y académicos- encendió una luz de alerta en ese sentido.

“Dos granadas FMK2 fueron secuestradas por la policía de la provincia argentina de Córdoba, además de una pistola y un revólver. Sucedió en el barrio Las Flores de la ciudad capital de Córdoba”, publicó el sitio, citando al diario La Voz del Interior.

La investigación periodística dio cuenta, entonces, que “no es la primera vez que este tipo de material militar aparece en manos de delincuentes o bien en terrenos baldíos. Al menos en dos oportunidades, se encontraron en bolsas junto a establecimientos educativos”.

Desarme.org publicó entonces que “se ha alertado en torno a la posibilidad de que exista un mercado negro del material bélico militar, en una provincia en donde todavía resuena la explosión de la Fábrica Militar de Armas y Municiones de Río Tercero, ocurrido hace algunos años atrás, y que muchos vinculan al tráfico ilegal desarrollado desde el Estado nacional”.

“Desactivadas”

No importa que estén “de baja” o “desactivadas” como dijeron las voces del Ejército luego de conocida la noticia del robo al polvorín de Uspallata.

Lo que importa es que el hecho se haya producido, nuevamente, en el seno de una dependencia que se supone preparada para guardar armas y municiones bajo las más estrictas normas de seguridad. Y también importa que de estas cosas nos enteremos porque trascienden y no porque se admita.

Este sólo último hecho es lo que le quita transparencia a la gestión de arsenales.

¿Cuántos hechos más se pueden producir o han sucedido sin que tengamos la enorme suerte o la casualidad de enterarnos?

Opiniones (2)
21 de agosto de 2017 | 13:58
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21 de agosto de 2017 | 13:58
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  1. QUE LAS AUTOTIDADES INVESTIGUEN A ALTOS MILITARES, COMANDANTE DE BRIGADA, Y AL MISMO JEFE DEL DESTACAMENTO DEL 16, X Q DESPUES ELLOS SE DESQUITAN CON LA GENTE DE GRADOS BAJOS, EJEMPLO LOS ENCARGADOS DE MUNICION Y EXPLOSIVOS, COMO SUCEDIO EN EL REGIMINETO DE TOAY LA PAMPA
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  2. Es bueno que los diarios tengan memoria y recurran a ella aun siendo tan jovenes como MDZ. Muy interesante articulo.
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