Visita de lujo: Esther Soto llega a Mendoza

Ícono de la labor musical, estará en la provincia dos días para presentar un libro suyo, otro de Donvi Vitale y la publicación "Siwa" junto a Salvador Gargiulo.

Rubens Donvi Vitale y Esther Soto dedicaron su vida a la música y a la promoción de actividades culturales, tanto que fueron fundadores del movimiento Músicos Independientes Asociados (MIA), además de traer al mundo a dos de los músicos más importantes de la Argentina, Liliana y Lito Vitale.

Donvi, como todos le decían, falleció hace dos años, en octubre del 2012. Por entonces ya planeaba, junto a Esther, publicar un libro que compilara sus ideas sobre la música y la cultura, entre otros temas. Al proyecto no pudieron concretarlo juntos, pero Esther tuvo el impulso de Salvador Gargiulo para hacerlo, y así es como nació Un linyera establecido, y como parte de la misma inercia, vio la luz Adalay, las almas sin edad, de autoría de Soto.

Hoy y mañana, Esther Soto y Salvador Gargiulo estarán en la provincia para presentar estos dos libros y la cuarta entrega de la publicación Siwa: Los Islarios del Mundo, que compila textos de literatura geográfica.

Los encuentros serán hoy a las 18.30 en la Sala Roja del Centro Cultural Le Parc y mañana a las 19.30 en el Café Literario del Hyatt.

Esther Soto y Salvador Gargiulo

Esther Soto y Salvador Gargiulo.

Un linyera establecido Donvi tapa

El legado de vida

Un linyera establecido reúne “las ideas fuerza de Donvi”, explicó Esther Soto, en comunicación con MDZ Online.

Fundadores del MIA, Esther y Donvi dieron vida a este proyecto en 1976, y ella recuerda que ya en el 78 visitaron por primera vez Mendoza para dar un concierto. “Nosotros nacimos con MIA en un período de plena represión , cuando nadie podía plantear ninguna motivación de tipo político social, y nosotros pudimos sobrevivir porque hicimos algo específicamente relacionado con la música, pero en los últimos años hubo un cambio por el que muchos jóvenes se interesaron por lo político-social, y eso a Donvi lo entusiasmó mucho, porque siempre los jóvenes son los que dan la sangre a los cambios”, explica Esther.

Y es a partir de este cambio social que Donvi siente la necesidad de escribir un libro por el cual poder contarles a los jóvenes las ideas que tuvo en su vida, “para que cada uno sacara sus conclusiones y no se dejara engañar por las falsas utopías”, señala Esther.

Pero “Donvi sabía que se iba a ir”, agrega Soto, y fue luego de su partida que con Santiago Gargiulo se pusieron a trabajar en un libro, cuyo resultado es Un linyera establecido, “un legado de vida que dejó Donvi”, concluyó Esther.

Adalay las almas sin edad Esther Soto tapa

Una tabla de salvación

“Donvi, antes de irse, me pidió que terminara su libro, el destino no quiso que lo hiciéramos antes, entonces me puse a trabajar a partir de entrevistas que él había dado. Pero Donvi, pese a que era fundamentalmente un pedagogo, porque tenía esa sabiduría de poder transmitir, de motivar al otro para que se encontrase a sí mismo, no decía cómo enseñaba, no hablaba del método de enseñanza. Después de estar juntos casi sesenta años, yo algo sabía de cuáles eran sus fundamentos y ahí intervine. Entonces Salvador Gargiulo me dijo 'vos tenés que escribir', y de ahí salio Adalay, las almas sin piedad”, explicó Esther sobre la génesis de su libro.

De acuerdo a lo que ella misma explicó, se trata de “relatos de prosa poética relacionados con la vida, con los sentimientos”, y los textos están ilustrados por el cordobés Jorge Cuello.

Estas narraciones emparentadas con lo poético son el resultado de la motivación de Gargiulo. “Él me motivó, me hizo creer que yo podía escribir, entonces, como yo estaba tan apenada con la partida de Donvi, me sirvió como una tabla de salvación para seguir viviendo. Me puse a escribir y ya se me transformó en una costumbre. Todos los días escribo”, concluye Esther dejando en claro el significado que tiene para ella esta publicación.

Siwa islarios

El islario que llega

El otro volumen en cuya presentación Esther Soto estará involucrada en estos días es la cuarta entrega de Siwa, la publicación dedicada a la literatura geográfica y que esta vez está dedicada a las islas.

Los Islarios del Mundo se titula esta entrega, en la que participan con sus relatos María Sonia Cristoff, María Mercedes Delgado Pérez, Natalia Gelós, Alejandro Winograd, Federico Lorenz, Luis Gusmán, Luis Chitarroni, Guillermo Saavedra, Ariel Dilon, Jorge Jinkis, Diego Erlan, Pedro B. Rey, Luis Sagasti, Armando Capalbo, Adolfo Linardi, Gonzalo Monterroso, Jonathan Franzen, Michel Le Bris, Hugo Padeletti y Ezequiel De Rosso.

Siwa es una publicación de literatura geográfica, y en la edición que será presentada en Mendoza, la cuarta, recrea y reinventa otro de los géneros allegados a la geografía, aunque abolido hace tres centurias: los islarios. Desde las islas fantasmas del Atlántico hasta los presidios de Norfolk o Alcatraz, las islas fueron consideradas paraísos o infiernos en términos de un absoluto que sólo hacen posible el aislamiento y la alteridad. Como tópico de fascinación, la isla sigue siendo el otro mundo, el borde moteado y aleatorio de los mapas al cual fueron confiadas, al decir de Herodoto, las cosas más maravillosas.


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