Investigan por primera vez la sinestesia acromática

Los investigadores analizaron un aspecto poco explorado de la sinestesia grafema-color, el que ocurre cuando las letras evocan al blanco, el negro o el gris.

La sinestesia es un fenómeno poco común, pero de gran interés científico. Consiste en experimentar simultáneamente sensaciones procedentes de diferentes sentidos, por lo que las combinaciones posibles son de lo más variadas. Esto, por un lado, evidencia la complejidad de nuestro mecanismo de percepción, en el que intervienen tanto componentes neuronales como psicológicos. Por otra parte, abre numerosos interrogantes respecto a la manera en que somos conscientes de lo que nos rodea.

La sinestesia acromática ocurre cuando los grafemas evocan al blanco, al negro o al gris

Una investigación en la que ha participado la UNED junto a la Universidad Complutense y otras instituciones acaba de aportar nuevos datos sobre el fenómeno. Los resultados de este trabajo, el primero en estudiar la sinestesia acromática, han sido publicados en la revista NeuroImage.

Entre las personas con sinestesia, la experiencia subjetiva del color es la más habitual y puede ser evocada por estímulos tan diversos como las palabras, los sonidos o la temperatura.

Por ejemplo, algunos sinestésicos perciben colores cuando escuchan notas musicales o en presencia de ciertos sabores. Dentro de este abanico de posibilidades, la sinestesia grafema-color sucede cuando las letras, palabras o números evocan colores. Un sinestésico podría percibir el color azul al ver escrita la palabra “edificio”, por ejemplo. No se trata de asociar un color a una palabra sino que la palabra se ve realmente de ese color, aunque esté escrita con tinta negra.

Sinestesia grafema-color

En esta ocasión los investigadores se han centrado en un aspecto poco explorado de la sinestesia grafema-color: la sinestesia acromática, aquella que ocurre cuando las letras evocan al blanco, el negro o el gris. El objetivo era observar cómo se comportaba el cerebro en este caso.

Para detectar estas peculiaridades se diseñaron dos tareas, ambas con el propósito de favorecer experiencias sinestésicas. Al mismo tiempo, mediante resonancia magnética funcional (RMf), se observó la activación cerebral y el comportamiento neural en los participantes, un total de veinte individuos de los cuales la mitad tenían sinestesia del tipo grafema-color.

“Los datos obtenidos mediante RMf mostraron, por un lado, que la activación cerebral asociada a la percepción de Mondrians cromáticos y acromáticos era similar entre ambos grupos -sinestésicos y control- y, por otra parte, que la actividad cerebral de las personas sinestésicas al percibir estímulos inductores era significativamente mayor que la del grupo control en regiones distribuidas del cerebro” explica Marcos Ríos, profesor de psicología básica de la UNED, quie ha colaborado en el análisis mediante RMf.

El cerebro de estas personas procesa de manera diferente el color físico del color sinestésico

Los resultados sugieren que ambas sinestesias, cromática y acromática, comparten una base neural común que incluye componentes sensoriales, atencionales y emocionales. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando se trata del color físico y el color sinestésico. Es decir, las áreas del cerebro que procesan el color rojo que percibimos de una manzana, por ejemplo, no son las mismas que procesan el color rojo sinestésico, asociado a una letra determinada.

Componente emocional

Uno de los aspectos que suscita mayor interés es el papel que juegan las emociones en los sinestésicos durante esta experiencia: los estímulos, visuales o de cualquier otra clase, provocan emociones de distinto signo. Datos como los presentados en este estudio llevan a pensar que esto se debe “a la intervención de diferentes regiones cerebrales que participan en nuestra interpretación afectiva de los objetos, las personas y los conceptos”, afirma Helena Melero, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid y principal autora del estudio: “el componente emocional ha de contemplarse como uno de los pilares constituyentes de la experiencia sinestésica, tal y como demuestran los datos funcionales.

Además, el estudio aporta nuevos datos consistentes con la idea de que el color físico y el color sinestésico no comparten su base neural y constituye una nueva evidencia empírica en favor de la teoría de la integración emocional” concluye la investigadora.

Estos nuevos modelos explicativos, en especial aquellos basados en los componentes conceptuales de la sinestesia, proponen nuevas perspectivas e interesantes debates en torno al fenómeno.

Fuente: http://www.solociencia.com/

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó10/10
Opiniones (0)
5 de Diciembre de 2016|15:45
1
ERROR
5 de Diciembre de 2016|15:45
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
    28 de Noviembre de 2016
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016