Manual de triatlón para principiantes

Cada vez son más los que deciden aventurarse en el interesante mundo de esta aguerrida disciplina deportiva. No te quedes fuera.

El triatlón es una práctica deportiva individual que reúne tres disciplinas: natación, ciclismo y pedestrismo. Se trata de una actividad de gran dureza que ha ido ganando adeptos a pasos agigantados desde el año 2000, cuando se convirtió en deporte olímpico. Existen diversas modalidades en cuanto a distancias, aunque las olímpicas prescriben 1,5 kilómetros a nado, 40 en bicicleta y 10 de carrera a pie. Luego está la modalidad original del triatlón, mucho más bestia, conocida como Ironman, que consta de 3,8 kilómetros a nado, 180 de ciclismo y 42 de carrera a pie con un tiempo límite de 17 horas. Estas condiciones lo convierten probablemente en la prueba deportiva más salvaje del mundo. Pero anda despacio: es muy pronto para que un novato se fije estas metas. 

El triatlón está de moda. El triatlón es el nuevo gin tonic pero con aderezos más caros. Lo primero que necesitas es equiparte, y te advertimos de que necesitarás destinar un abultado presupuesto. Un triatleta es una entidad biónica y se distingue apenas de un robot.  Electroestimuladores, cámaras diminutas acopladas al cuerpo para grabar tus recorridos. Conocerás el número de brazadas que das en la pileta, aunque no te sirva para nada. Seguramente el GPS se vuelva loco bajo el agua, y la distancia reflejada sea inexacta, pero se trata de lucir poderío en la muñeca. Puedes usar en su lugar un potenciómetro para saber la cantidad de esfuerzo que desarrollas en la bici: puede que no entiendas el detalle de los vatios de la factura de la luz, pero tu cuerpo es lo más parecido a una central termonuclear y necesitas una tecnología de medición ad hoc. Baja los datos a tu compu, elabora gráficas con los datos de tus entrenamientos. Alucina.

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El equipamiento: necesitas un traje de neoprene. Y aprender a quitártelo en la transición, lo cual requiere la habilidad de un escapista de circo. Tenes que decidir si comprarlos cortados a la altura de los gemelos, la dirección de la cremallera, la talla... Prepara más dinero porque tenes que decidir muchas más cosas:  gafas, muchas gafas: de natación y de sol; zapatillas de correr y para la bici; vaselina, portadorsales, barritas y geles energéticos; bidones… puede que no completes la prueba. Por encima de todo compra prendas amarillo fosforito, como si fueras un bolígrafo subrayador con patas. Y no olvides la remera de finisher, el diploma en forma de prenda que acredita que eres “uno de esos que termina”. La moda del triatlón ha hecho que ya no se mire con tanto respeto a los finishers. Hoy hay muchos más finishers por metro cuadrado que hace unos años, y algunos triatletas miran cierta despreciativa condescendencia a los novatos que no corren larga distancia.

Es más, olvídate de las remeras de finisher. El mundo del triatlón ha desarrollado una subcultura del tatuaje muy vistosa, digna de un equipo de fútbol de un presidio hondureño. Hacete tatuar una bicicleta, un desfibrilador, el nombre de tu suegra en ideogramas japoneses. Hacete tatuar el logo de Ironman. Intimida a tus rivales llevando medias de compresión (¡más dinero!), sus beneficios son controvertidos pero aportan un indiscutible atractivo aire sport-burlesque. Deben de molestar bastante, a juzgar por las caras de enfado de sus portadores.

Explota las redes sociales y divulga tu condición de triatleta. Hacete pasar por entendido. Usa una cuenta anónima de twitter para canalizar tu envidia. Los días de competición es reglamentario que postees lo en baja forma que estás, tu pobre calendario de entrenamiento o lo mal que has dormido. Es imprescindible ponerse la venda antes de la herida y conseguir que tus rivales bajen la guardia.

Y por último, no olvides adoptar una visión introspectiva y súper madura sobre tus límites personales. Repeti todos los días mientras te atiborras de raciones industriales de carbohidrato, cosas como “el miedo no existe, sólo es una barrera más hacia tu éxito”, “entrenando te das cuenta de lo que te falta en la vida y lo que te sobra en el día a día”, “imposible es la palabra que utilizan los débiles para vivir fácilmente”. No sabes dónde está tu límite, pero sí sabes dónde no está. No eres lo que logras, eres lo que superas. Y ahora sali  afuera. Serás Paulo Coelho subido a una bici, con más adminículos que el Inspector Gadget y envuelto en lycra. Eres triatleta. 

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19 de noviembre de 2017 | 02:16
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