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El liderazgo en el Apertura calmó en Boca la obsesión por Riquelme

El frustrado fichaje de Juan Román Riquelme en Boca Juniors tuvo un efecto menor al calculado hasta hace una semana porque, como se sabe, en el fútbol únicamente mandan los resultados.

En Boca ya no se lamentan tanto porque se haya caído el segundo regreso de Juan Román Riquelme. Este hecho tuvo un efecto menor al calculado hasta hace una semana porque, como se sabe, en el fútbol únicamente mandan los resultados.

Boca alcanzó el domingo el liderato del torneo Apertura 2007 del fútbol argentino al vencer al hasta ese entonces invicto Huracán (1-0) con un tanto de penalti, razón de peso para encarar lo que queda de esta competición con esperanzas de luchar por el título, a juzgar por la irregularidad del resto de los equipos.

Después de proclamarse campeón de la Copa Libertadores de la mano de Riquelme, su sombra se posó sobre el equipo al comenzar el Apertura con un empate ante Rosario Central y una derrota frente a Argentinos Juniors.

Quedaba claro que el equipo de Miguel Angel Russo le echaba de menos, no obstante los dos primeros triunfos logrados frente a San Martín y Gimnasia de La Plata, equipo éste al que venció también con un penalti sobre el final del encuentro.

"Con Riquelme también empatábamos", dijo entonces Russo, cuando comprendió que el regreso de Román estaba complicado y que los males de ausencias podrían provocar un bajón en la plantilla.

Tras el comienzo de la Liga Boca incorporó a sus filas al lateral Gabriel Paletta, procedente del Liverpool inglés, y al media punta Leandro Gracián, del Monterrey mexicano, para hacerlo jugar de Riquelme.

Este futbolista todavía no ha estado en el campo de juego durante un partido completo, pero su creatividad y su sencillez ha provocado alivio al técnico, que ya le había dirigido en el Vélez Sarsfield.

Para Russo, el puesto estará cubierto entonces así, cuando requiera jugar con lo que en Argentina se llama "enganche" o "enlace" entre los medios y los puntas, como lo hace Riquelme.

De momento, Boca ha sacado un conejo de la chistera, el centrocampista por derecha Pablo Ledesma, que ante la falta de efectividad de los delanteros Martín Palermo y Rodrigo Palacio, se ha convertido en el inesperado goleador del equipo con cinco tantos en seis partidos.

No le sobra mucho al equipo boquense, ya que los cuatro triunfos que logró fueron por un gol de diferencia, pero entre los 19 equipos restantes del torneo Apertura tampoco hay otro que hasta el momento le haga sombra.

El lunes por la noche quedó claro que el culebrón protagonizado por Boca, Riquelme y el Villarreal había terminado y que Román se quedará en Castellón después de dos prórrogas en el cierre de registro de traspasos de Argentina solicitadas por el club auriazul.

La estrategia boquense de esperar sin perder la paciencia, y del futbolista, que quería regresar a Argentina sin resignar un sólo euro de su contrato por dos años más que tiene con el Villarreal, equivalente a nueve millones de esa moneda, fue infructuosa.

Si Boca no estuviera ahora mismo a la cabeza de la clasificación de la Liga, a pocas semanas de su participación en la Copa Sudamericana, habría filas de hinchas pidiendo explicaciones por el frustrado retorno de su ídolo.

Pero goles de penalti también son amores y un primer puesto en la tabla de posiciones no da demasiado margen para las discusiones. Cuentan los resultados (positivos, claro), por lo menos hasta ahora.
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7 de Diciembre de 2016|15:35
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