Descubren un nuevo “nódulo del sueño” en el cerebro

El estudio demuestra que la mitad de toda la actividad que estimula el sueño en el cerebro se origina en la zona parafacial en el tronco cerebral.

Un circuito que estimula el sueño profundo, situado en el tronco cerebral primitivo, ha revelado cómo caemos en el sueño profundo. El descubrimiento fue llevado a cabo por investigadores de las universidades de Harvard y de Buffalo. Se trata del segundo “nódulo del sueño” identificado en el cerebro de los mamíferos, cuya actividad parece ser a la vez necesaria y suficiente para producir el sueño profundo.

El estudio demuestra que la mitad de toda la actividad que estimula el sueño en el cerebro se origina en la zona parafacial en el tronco cerebral. El tronco cerebral es una parte primordial del cerebro que regula las funciones básicas necesarias para la supervivencia, como la respiración, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la temperatura corporal.

“La estrecha asociación de un centro del sueño con otras regiones que son críticas para la vida pone de relieve la importancia evolutiva del sueño en el cerebro”, dice la coautora Caroline E. Bass, profesora adjunta de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Medicina y de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Búfalo.

Los investigadores dicen que aún se necesita estudiar la manera en que esas neuronas interactúan con otras regiones del cerebro que promueven el sueño y la vigilia, pero con el tiempo estos hallazgos podrían traducirse en nuevos medicamentos para el tratamiento de los trastornos del sueño, incluyendo el insomnio, así como el desarrollo de anestésicos mejores y más seguros.

“Nos encontramos en un momento verdaderamente transformador de la neurociencia”, dice Bass, “en el que el uso de genes de diseño nos da una capacidad sin precedentes de controlar el cerebro. Ahora podemos responder las preguntas fundamentales de la función cerebral, que tradicionalmente han estado fuera de nuestro alcance, incluyendo el “por qué” del sueño, uno de los misterios más perdurables de las neurociencias”.

Fuente: http://cienciaaldia.com/

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