El enigma literario que sólo los genios pueden resolver

Todo escritor tiene pensados uno o varios libros que quiere dar a conocer. ¿Pero qué pasa si el autor publica y envía de regalo su libro sin darse a conocer?

La historia se ha repetido en buzones de personajes célebres en todo el mundo. Cientos de ellos. 1.500 ejemplares para ser exactos: Bob Dylan, Condoleezza Rice, Mark Zuckerberg, Salman Rushdie, Mijaíl Gorbachov, el premio Nobel Tomas Tranströmer o el Dalai Lama han recibido el mismo extraño paquete: Being or nothingness (“El ser o la nada”) de alguien que se hace llamar Joe K. En la primera página a todos se les advierte lo mismo: “No tengas miedo”. ¿Miedo de un libro?

Kolbjörn Guwallius, periodista sueco, recibió su ejemplar y desde entonces se puso a investigar. Después de meses de pesquisas virtuales y reales, Guwallius pubicó los resultados en el diario Metro. Las primeras pistas: el libro abre con una referencia a Sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, y un libro misterioso de su bibliografía, La aventura del vampiro de Sussex, donde Holmes se refiere a cierto misterio de la rata gigante de Sumatra, “una historia para la que el mundo no está preparado”.

Esa misma rata (tal vez) disfrazada de Sherlock Holmes acompaña la portada de Being or nothingness junto a Manos dibujando, del surrealista tardío M. C. Escher. ¿Quién dibuja la mano que dibuja? Las 42 páginas del manuscrito pueden leerse en línea, y son una mezcla de citas y narraciones cortas, que termina con un relato de la semana que el autor misterioso tardó en escribir el libro.

Las pesquisas llevaron al periodista finalmente a un nombre: Per Norfeldt, psiquiatra sueco. “No voy a contestar ninguna pregunta. Sólo quiero aclarar que nadie salvo yo está detrás de este proyecto”, afirmó en una entrevista telefónica con Guwallius. La conversación puede escucharse aquí.

“Mucha gente sabe de mi implicación en este proyecto y no es nada de lo que me avergüence”, afirma el misterioso psiquiatra. “Pero nadie salvo yo cree que el libro tenga valor alguno”.

Según Norfeldt, él solamente encontró el manuscrito en una estación de tren a finales de los 80, lo tradujo al sueco y (convenientemente) perdió la copia original. La suposición de Norfeldt es que el originador del manuscrito es nada menos que Arthur Conan Doyle mismo, disfrazado de Joe K (un sobrenombre con claras reminiscencias kafkianas).

Esto ha hecho pensar a algunos en cierta anécdota atribuida a Doyle, una broma en realidad, que consiste en enviar un telegrama anónimo que dice “Todo se ha descubierto. Huye de la ciudad”. Todos sus amigos corrieron a la estación de tren cargando alguna memoria inconfesable (una amante, una estafa), sólo para encontrarse en el andén al escritor riendo a mandíbula batiente. ¿Pero por qué un médico sueco buscaría seguir la broma y asumir los importantes costos monetarios de la edición de Being or nothingness, que ascienden a unos 250 mil euros?

La elección de los lectores fue trabajo de Norfeldt, quien eligió a los 1,500 hombres y mujeres “más inteligentes del mundo”, “nombres de gran dignidad”, según dice. Si se lo preguntan, el primero de la lista fue el físico inglés David Deutsch. Según Norfeldt, sólo uno de cada 100 lectores podrá entender el mensaje del libro, de lo que adelanta, “podría verse tanto como un aporte como una crítica al cristianismo moderno”, pero se niega a develar el secreto total, si es que este existe.

El periodista preguntó a Norfeldt si está consciente de que la explicación de su historia es aún menos creíble que la historia misma. “Soy consciente, sí. Pero me ciño a mi historia. Es exactamente como cuento en el libro. Es inexplicable y desafía toda lógica. Puedo vivir sin el dinero que he invertido en esto como puedo vivir con las burlas hacia mi persona”.

Todo escritor lleva uno o varios libros dentro de sí. Escribirlos los hace palpables, pero su realidad ya existe en la mente del autor. ¿Pero qué pasa si el autor es una sombra, alguien que publica y envía su libro sin desear darse a conocer? El medio editorial y la economía de nuestros días es un tanque de pirañas buscando devorar cualquier reconocimiento disponible. ¿Pero qué tipo de visión –o qué tipo de soledad— es necesaria para emprender una empresa como Being or nothingness? ¿La inteligencia de un loco o la clarividencia de un genio?

Fuente: http://pijamasurf.com/

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3 de Diciembre de 2016|01:39
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