El museo más tétrico del mundo

Las catacumbas de los Capuchinos, en Italia, alberga unas 8.000 momias acostadas o colgadas de las paredes. Una extraña experiencia con la muerte.

Hay lugares que producen escalofríos. A algunos los aterra la oscuridad, a otros los bosques muy tupidos, hay, por supuesto, quienes no aguantarían lugares donde haya muchos insectos... Pero si hay un sitio en el mundo al que no se le puede quitar el calificativo de escalofriante es a las catacumbas de los Capuchinos, en Palermo, Italia.

Catacumbas capuchinos momias

Ahora convertidas en museo, estas catacumbas albergan una de las colecciones más particulares y extrañas del planeta, pues en ellas se conservan, acostadas o colgadas de las paredes, las momias. Unas 8.000, para más datos.

El primer cuerpo en recibir el tratamiento para ser puesto en las catacumbas fue el Hermano Silvestro de Gubio, quien falleció en 1599, y esto fue debido a su fama de santo, por lo que la intención era que fuera visitado y rezado.

De esta primera experiencia, los monjes concluyeron que las condiciones ambientales de las catacumbas eran las ideales para el mantenimiento de los cuerpos una vez muertos. Los monjes continuaron realizando los embalsamamientos al punto de que de a poco se convirtió en una tradición del lugar. Fue entonces cuando muchas personas comenzaron a expresar sus deseos de que sus cuerpos fueran almacenados en las catacumbas, e incluso se llegaron a dejar testamentos en los que se explicitaba hasta la ropa que querían lucir después de muertos.

Catacumbas capuchinos momias

Las momias están exhibidas en hileras clasificadas en varias categorías: Hombres, Mujeres, Niños, Vírgenes, Monjes y Profesionales. En los útlimos hay jueces, profesoresy militares algunos incluso enterrados con sus ropas militares estilo napoleónico.

Rosalia Lombardo, momia

Luego de tantos años de exposición, la mayoría de los cuerpos ha sufrido deterioros que los hacen aún más espeluznantes. Sin embargo, entre todos estos restos humanos, hay un cadáver que desde hace casi un siglo no deja de llamar la atención: el de Rosalía Lombardo, también llamada La Bella Durmiente, una niña de dos años que fue uno de los últimos cadáveres depositados en las catacumbas y que fue momificada en 1920 por el doctor Alfredo Solafia con una combinación de químicos que hasta hoy es un debate.

Si visitan Palermo y tienen deseos de vivir una experiencia extraña con la muerte, no dejen de visitar las catacumbas de los Capuchinos.

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