Los padres adolescentes quedan al margen de las decisiones

Los especialistas definen que ya desde la opción de abortar o continuar con el embarazo, los padres quedan sin derecho a opinar. No sólo son los padres de los flamantes papás los que tomen la decisión de apartarlo, sino también las novias, quienes deciden enfrentar solas la situación.

Los adolescentes varones cuyas novias quedan embarazadas son marginados de cualquier decisión que se tome en relación con esa situación y son los adultos los que definen tanto apartarlo como que asuma de golpe el rol de padre, estiman los especialistas.

"Tanto el aborto como la continuidad del embarazo se deciden al margen del chico", expresó a Télam Alicia Figueroa, ginecóloga del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).

Distintos especialistas coinciden en esta idea, en el marco de un desconocimiento generalizado sobre los sentimientos, deseos, miedos, inseguridades, angustias de ese adolescente varón que de golpe se entera que es el responsable de un embarazo o se
encuentra frente al nacimiento de su hijo.

"Uno de los síntomas de esta situación es que no hay ningún estudio serio y profundo sobre lo que le pasa al varón; algunas instituciones tomaron esta temática pero es difícil investigar, porque en general el más excluido no accede al centro de salud", aseguró Figueroa.

La especialista expresó que "muchas veces la misma familia de ese papá facilita o propone que el varón no se haga cargo aludiendo a su adolescencia, y muchas veces la misma familia de la mamá adolescente excluye al varón, porque como no puede aportar,
prefiere tomar las riendas de la situación".

Esa situación deja afuera a este chico, de entre 14 y 18 años, que por diferentes circunstancias no previno, al igual que la chica, ese embarazo, en general inoportuno.

Sobre la decisión de interrumpir el embarazo, la experta destacó que "existe el aborto impuesto por los padres de ella, algo que se da con más frecuencia en los sectores de mejor posición económica".

En tanto, el varón siente que "hay dos familias que operan sobre él", añade la especialista tras precisar que "los pibes están un poco a la deriva, no se los escucha, se los excluye forzadamente o se les exige que aporten para poder participar".

En estos casos, muchas veces el varón deja la escuela para trabajar y colaborar; pero lo cierto es que queda expuesto a su inmadurez, a su falta de preparación para asumir esa
responsabilidad, y en general hace lo que puede.

"De alguna manera los adultos exigen que los adolescentes, tanto la mujer como el varón, si tienen un hijo, se transformen automáticamente en adultos, y la realidad es que no están preparados", dijo Figueroa.

"Tuviste un hijo, sos padre, hacete cargo", es una de las respuestas de los padres de esos papás adolescentes, y esto "tiene una parte de realidad pero por el hecho de tener un hijo la madurez no se completa mágicamente", dijo Figueroa.

Y otras veces la actitud es "seguí siendo adolescente que del bebé me ocupo yo", dice muchas veces la madre de esa mamá que hace poco dejó de ser niña.

"Ninguna de las dos situaciones es la más saludable", destacó la ginecóloga, para quien el rol de la familia debería ser el de contener esta situación y facilitar que estos dos adolescentes puedan asumir la maternidad y paternidad mientras continúan creciendo.

En este sentido, hace referencia no sólo a lo económico sino  "al soporte afectivo, porque en general los adolescentes están muy solos", enfatizó.

Por su parte, Diego Cal, de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (Feim), que dirige talleres de sexualidad adolescente en escuelas medias coincidió que en los casos de embarazos "el varón, en un primer momento está al margen de cualquier decisión, todo lo define la chica".

Al principio, ella suele ocultar a su familia el atraso y acude a una amiga para ir al médico o hacerse los estudios.

Luego, si asume el embarazo, durante los 9 meses, "el varón no participa, pero después casi siempre acompaña, en los controles posnatales, en el cambio de pañales", relató Cal según la experiencia que palpó en escuelas que tienen guardería para los hijos de los alumnos.

Mercedes Peña, psicóloga del Programa Adolescencia del Hospital de Clínicas porteño, dijo que si el varón tiene 13 o 15 años se asusta y que a los 17, 18 "se hacen cargo de alguna manera, pero siempre acompañados por la familia".

"Ante el susto la actitud es borrarse; pero depende de la relación y de lo que hace la familia, porque esto es inconcebible sin el sostenimiento familiar, debido a que ellos todavía están en situación de crianza y de formación", dijo y enfatizó que "una
adolescente no puede maternar sola".

En tanto, Alejandra Cassin, psicóloga especializada en Adolescencia destacó que "no siempre el varón se borra, muchas veces lo borra la mujer".

"A veces es la chica la que borra al varón y se apropia del proyecto del hijo como algo individual, por eso es importante en estos casos trabajar con las madres acerca del derecho que tiene ese hijo de tener una mamá y un papá".
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