5 alimentos que podrían desaparecer en 2050

¿Te gusta amanecer con un café? ¿Y comer rabas en la playa? Entonces no vas a querer que pase ni un año más: el calentamiento global está causando estragos en la producción alimenticia y nuestros sabores favoritos podrían dejar de existir en cuatro décadas. ¿El fin del mundo foodie?

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¿Se viene un apocalipsis agrícola? Quizás no sea para tanto. Lo que si se puede aseverar, según un artículo publicado en el diario digital Huffington Post, es que de aquí a 2050 algunos de los alimentos que consumimos a diario serán cada más difíciles de conseguir como consecuencia del cambio climático. 

La temperatura del aire y de los océanos está en aumento, lo que deriva en derretimiento de glaciares e irregularidades en las precipitaciones y esto, a su vez, propensa tanto las inundaciones como las sequías. Un panorama que dificulta cualquier cosecha: muy pronto estos desarreglos se reflejarán en costos por las nubes y disminución de la oferta. ¿Por qué productos deberías empezar a preocuparte?

CHOCOLATE A PRECIO ACCESIBLE

Chocolate


El 70% del cacao del mundo –un cultivo particularmente sensible al calor– crece en el oeste de África, una región que elevará su temperatura en las próximas décadas. Los agricultores intentarán plantar en zonas más altas, siempre más frescas, pero en este caso la geografía, mayormente plana, no ayuda.

Esto será desafortunado para los golosos, pero también para los campesinos del cacao, quienes sobreviven casi únicamente a fuerza del comercio justo. El informe sugiere que la crisis se podría sortear si se invierte en fondos de investigación para desarrollar plantas resistentes al calor.

CAFÉ DECENTE

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Los granos de café arábica, la variedad más consumida en todo el mundo, siendo el 80% de la producción de café mundial, se obtienen de plantas muy delicadas que crecen en países en desarrollo a lo largo de la línea del Ecuador. Un área del globo en la que se están registrando temperaturas por encima de lo normal, fenómeno que complica el cultivo de la planta, que necesita un ambiente que ronde entre los 15 y los 24°C. El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) aseveró en un reporte de este año que, si la temperatura sube entre 2 y 2.5 grados centígrados más, se reducirán radicalmente las zonas apropiadas para el cultivo de café. Las plagas son otro problema que deriva del aumento de la temperatura global. 

El arábica es particularmente susceptible a una enfermedad llamada “roya del café” que, a causa del aumento de la humedad y la temperatura, aparece en zonas cada vez más altas.

 Solo en Guatemala, esto afectó a 193.200 de las 276.000 hectáreas dedicadas al café en 2013, echando a perder un 20% de la producción. El panorama es tan oscuro que Tim Schilling, director ejecutivo del World Coffee Research Center (Centro Mundial de Investigación del Café) explicó que dentro de 40 años, en lugar de abastecernos de granos de América Central, estaremos buscándolos en Texas y el sur de Francia. Y mientras que el gobierno de Guatemala declaró su estado de emergencia, marcas como Starbucks intentan desarrollar un arbusto híbrido que pueda sobrevivir sequías y plagas.


PESCADOS Y MARISCOS

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Un estudio de la University of British Columbia, publicado en 2012 por la revista Nature Climate Change de Canadá, confirmó que los peces redujeron su tamaño en las últimas décadas. ¿El motivo? El calentamiento global provocó una baja de oxígeno en el océano. 

Se espera que el peso promedio de un pez caiga entre un 14 y un 24% para 2050. Y los mariscos, directamente, corren peligro de extinción. Un informe de las Naciones Unidas explicó que la acidificación de los océanos, causado por la excesiva absorción de dióxido de carbono, está dificultando que organismos como las ostras, las vieiras y los mejillones, desarrollen conchas. Sin sus caparazones, tienen las mismas chances de sobrevivir que un gladiador sin espada. ¿Se viene la triste paella vegetariana?

BANANAS

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En los años 50, un hongo del suelo provocó la extinción de la variedad de bananas Gros Michel en Panamá, la más consumida y comercializada, que tuvo que ser reemplazada por la Cavendish que todos conocemos. 

Ahora, esta fruta enfrenta otro escenario crítico: Costa Rica, que en 2012 exportó más de un millón de toneladas, se declaró en emergencia el año pasado, acosados los bananos por una peste que afectó 24.000 hectáreas. Los agricultores culpan al calentamiento global por la aparición de la cochinilla harinosa. La principal consecuencia de este problema es que gran parte de la cosecha salió con machas negras, y los ejemplares fueron rechazados tanto en Estados Unidos, como en otros países importadores. 

Esta es una complicación bastante nueva, pero ya se están ensayando métodos para modificar genéticamente a los frutos y que sean capaces de resistir a las plagas. Siempre que haya billeteras dispuestas a invertir, no deberíamos preocuparnos demasiado.

NÚMEROS QUE HACEN AGUA

Agua


Más de un lector estará pensando que el agua no es comida, ni un ítem que pueda considerarse delicioso. Pero nada de lo que consumimos podría existir sin ella. Solo el 2,5% del agua de la Tierra es dulce y se espera que para 2050, debido al crecimiento de la población, su demanda aumente un 55%.

Una situación a la que nada ayuda el cambio climático: el incremento de temperaturas va a alterar los ciclos de derretimiento, precipitación y evaporación de este preciado bien natural, afectando diversas regiones del mundo con sequías, inundaciones y, sobre todo, agotamiento del recurso.

Puede parecer un problema lejano para América Latina, que concentra el 26% del agua potable disponible, pero lo cierto es que el panorama es oscuro para todos los continentes: casi la mitad ya se agotó. Y lo que comemos está muy relacionado. El 92% del agua consumida diariamente está destinada al riego de vegetales, alimentación de animales y transporte de productos. Para producir un kilo de carne vacuna, por ejemplo, son necesarios 15 litros y medio de agua.

La solución irá en dos sentidos: un cambio en la dieta, acompañado de un manejo más eficaz del recurso, sobre todo en la agricultura, que acapara el 70% de su uso. 

Fuente: Planeta Joy

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18 de agosto de 2017 | 01:18
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