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Talleres, sobre la hora, igualó con Huracán Las Heras

Cuando partido se moría, Jorge Detona le dio la igualdad 1 a 1 al Cervecero. En los vestuarios se produjeron serios incidentes entre los jugadores de ambos equipos.

Fue un partido jugado a muerte. El sudor y la garra quedaron plasmados en cada balón dividido. Para Talleres estaba en juego la punta y para Huracán el honor, el objetivo. Todo terminó en tablas, pero fuera del plano deportivo, esta combinación terminó en escándalo, porque la zona de vestuarios pasó a ser un campo de batalla. Los jugadores del Matador y del Globito se intercambiaron insultos, golpes de puño y hasta piedras.

Antes del bochorno, se jugó un partido de fútbol y lógicamente, el primero en tomar la iniciativa fue el local, pero le costaba generar buen juego.

Cuando se juntaban Declaux, Barba y Silva, se veía lo mejor del equipo de Talleres, pero le faltaba la conexión final con Detona. En tanto Huracán trató de robarle el protagonismo a su rival, pero por las limitaciones futbolísticas le fue imposible.

La temperatura dentro del terreno de juego comenzó a elevarse y una muestra de ello fue la roja directa que recibió Petete Alvarado por una durísima entrada contra Arrieta.

La mayor emoción llegó en el complemento, con un hombre menos el Globo se paró de contraataque ante las arremetidas de Talleres, que necesitaba los tres puntos para continuar como líder.

Con empuje y pocas ideas, el local fue arrinconando al visitante contra su arco, pero estos se plantaron bien en defensa. Mientras tanto en los bancos de suplentes, Quinteros y Scivoletto intercambiaban palabras durísimas, un preludio de lo que se vivió luego del pitazo final.

Tanto fue el Matador que descuidó sus espaldas y fue donde recibió el tiro, porque a los 38´, Montiveros se escabulló por la derecha y su centro fue cabeceado por el recién ingresado Gallardo para silenciar a todo el estadio.

El final se acercaba, la historia parecía sentenciada, Huracán lo aguantaba con un hombre menos y la desesperación de Talleres aumentaba. Pero el fútbol es tan impredecible como hermoso y cuando el último segundo se consumía, apareció la pierna derecha de Jorge Detona, que con un bombazo la clavó en el ángulo izquierdo de Narváez. Dramático empate.

Síntesis:

Talleres: Oscar Molina; Miguel Arrieta, Bruno Zandamel, Mauricio Ríos, Emiliano Batíz; Sebastián Pérez, Pablo Victoria, Claudio Silva; Matías Declaux; Martín Barba, Jorge Detona. DT: Pablo Quinteros.

Huracán: Diego Narváez; Cristian Suárez, Gabriel Gómez, Hugo Carrizo, Elías Ríos; Jonathan Montiveros, Cristian Mortes, Alfredo Alvarado; Osvaldo Gullace; Mario Solís, Daniel Quevedo. DT: Sergio Scivoletto.

Goles: ST 38´ Leandro Gallardo (H), 50´ Jorge Detona (T).

Cambios: ST 10´ Luis Lucero por Arrieta (T), 23´ Fabricio Martelossi por Silva (T), 23´ Matías Rogel por Quevedo (H), Leandro Gallardo por Gullace (H), 40´ Zapata por Montiveros (H).

Expulsado: PT 41´ Alfredo Alvarado (H).

Árbitro: Alejandro Casá.

Figura: Jorge Detona (T).

Estadio: Andes Talleres.

Público: 900 personas.


Escándalo tras el partido

Luego del agónico empate de Talleres, los jugadores se trenzaron en la puerta del vestuario local. Todo empezó con un intercambio de insultos entre Arrieta de Talleres y Gullace de Huracán y luego se sumó Alvarado (fue expulsado) quien directamente se lanzó a golpear.

De a poco se fueron sumando todos hasta que el vaso se rebalsó. Los insultos eran moneda corriente, los golpes se sentían y las piedras volaban de un lado a otro. El panorama mostró a un Gullace totalmente fuera de sí, a Montiveros dándole un durísimo puñetazo a Abel Flores, empujones al por mayor, patadas de los jugadores de Huracán a la puerta de los camarines de Talleres, Quinteros y Scivoletto casi yéndose a las manos y a Matías Declaux tratando de apagar el incendio, cosa que era casi imposible.

Todo se acentuó cuando desde arriba de la popular, los hinchas de Talleres empezaron a arrojar proyectiles hacia abajo donde se produjo el enfrentamiento.

El saldo del choque entre los jugadores de ambos clubes fue de dos heridos, Pablo Quinteros, técnico de Talleres, que tuvo un corte en su cabeza producto de un piedrazo y el kinesiólogo Gonzalo González, también del dueño de casa, con una lastimadura en su ceja izquierda.

De a poco todo se fue calmando y cada equipo se dirigió a su vestuario, pero el clima era tan tenso y denso que se podía cortar con un cuchillo. Por suerte nada más pasó y los proyectiles que quedaron en el suelo y las paredes de la zona de camarines, fueron testigos. Allí quedó impregnado el verdadero escándalo.
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Opiniones (2)
6 de Diciembre de 2016|15:03
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6 de Diciembre de 2016|15:03
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  1. SEÑORRRRRRRR.........RODRIGUEZ, ¿PRESIDENTE? juga con los jugadores de las inferiores que te van a dar mas sactifacciones xx...........
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  2. negritos de huracan tirapiedras, no pueden ganar en la cancha y se ponene a tirar piedra los negros de mierdaa, y los jugadores peor son todos unos negros los LASHERINDIOS esos!! aguante el MATADOR!!
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