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Luján perdió la categoría: "Tristeza nao tem fin"

El equipo Violeta debía revertir un resultado adverso de cuatro goles. No logró tal cometido y se despidió de la categoría en la jugó desde el año 2000.

El jugador subió al auto, prendió el stereo y casi no habló hasta llegar a destino. Sonaba Andrés Calamaro y cada frase era entonada con un grupo inevitable de lágrimas que se descolgaban de sus ojos.

Ni bien se sentó, balbuceó con fuerza y melancolía: "Si se va puede volver, el día menos pensado", al ritmo de una música triste que acompañaba el clima del vehículo justo cuando la tarde perdía la batalla ante la noche.

Pensé que el recorrido se realizaría en el silencio más cruel, pero comenzó a recordar finales perdidas y grandes equipos del club de sus amores. La era del Turco Julio cuando se perdió la final contra Tiro Federal, por un despropósito del doctor Matías, y aquella serie de penales esquivas ante Aldosivi en Mar del Plata.

Parecía no poder entender lo que había ocurrido, minutos atrás. Se reprochó malos manejos dirigenciales y huidas furtivas de algunos popes, que prometieron dar la cara y nunca se los vio.

Rebobinó su lente y volvió a verse tirado en la puerta de vestuario llorando la derrota con la casaca contra el rostro y dijo: “Ves, no te podés ir al descenso y que la puesta del vestuario esté cerrada”. Y agregó: "no se puede ni llorar en paz".

Me había convertido en un verdadero receptor, sólo asentía con la cabeza. De repente la música cambió y Ariel Rot soltó una frase que cortó el monólogo: “No hay nada más triste que recordar los sueños del pasado, para comprobar qué poco se cumplió de lo que habíamos soñado”. Una mirada bastó para que yo comprendiera el mensaje.

Parece que la expresión, le dio play a su película y comenzó a enumerar grandes valores que vistieron la casaca del Viole. Desde Luna, hasta Romay, pasando por Di Marco, Garciarena, Martínez, Miranda, Devia, Zelaye, Lavorante y muchos más que no alcancé a captar por su velocidad sollozante.

Mientras tanto yo pensaba. La suerte está echada. Los nervios del partido lo atraparon y el descenso se adueñó de Luján. Tampoco yo podía olvidarme de la entrega de los pibes que hoy tuvieron que poner la cara por miles de errores y decisiones desacertadas.

La cara de Velásquez a llanto limpió y el desconsuelo de "Yony" Molina volvían en reiteradas ocasiones a mi cabeza, pero una vez más el silencio se rompió recordando desaciertos que desembarcan en la realidad. “Cuantos viajes mal hechos, cuantos días sin plata para entrenar y al final el esfuerzo no valió para nada”, tiró mientras secaba su mejilla con el buzo violeta.

La esquina donde yo debía dejar el coche estaba a escasos metros. El ex líder de Los Rodríguez seguía con su trabajo hasta que un látigo en su voz hizo brotar el llanto contenido de quien hoy había perdido la categoría: “Tristeza nao tem fin”, dijo, me miró y agregó: “Que se le va a hacer, buena suerte y hasta luego”.
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