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El día que Maradona conquistó el mundo

Ya pasaron 22 años de la final del Mundial 86, cuando Argentina se consagraba campeona en México. Fue el domingo 29 de junio y el equipo de Bilardo, comandado por Diego, derrotaba por 3 a 2 a Alemania Federal. Mirá un video con imágenes de aquella final.

Parece que fue ayer... Ya pasaron 22 años de aquella epopeya y aún están frescas las imágenes del partido, de la final que hizo tocar el cielo con las manos a la Selección argentina que dirigía Carlos Bilardo. Fue el 29 de junio de 1986, en el estadio Azteca, en México, cuando el equipo celeste y blanco, comandado por un brillante Diego Maradona, volvía a vivir su hora más gloriosa, muy parecida a la que tuvo en el Mundial 78.

Aquel domingo ya quedó inmortalizado en el corazón de los argentinos. La proeza conseguida por los muchachos del Narigón se había vuelto inconmensurable, sobre todo porque había sido consumada lejos de casa, a más de dos mil metros sobre el nivel del mar y luego de que, en los días previos a la cita ecuménica, el plantel conducido por Bilardo recibiera una catarata de críticas y denostaciones a su funcionamiento dentro del campo de juego.

Esto significaba que la Selección argentina fue de punto a México. Era un equipo más, y en la consideración mundial aparecía muy por debajo de Brasil, Alemania, Francia e Italia, respecto de las posibilidades de obtener el máximo trofeo del fútbol mundial. Debía ser campeón sí o sí para que no fuera fracaso. No había resquicios para un paso en falso.

Sin embargo, los hombres de Bilardo pudieron sobreponerse a todas las adversidades y lo demostraron en el césped. El equipo de Maradona, Valdano, Burruchaga, Enrique, Pumpido y compañía no perdió un sólo partido en la competencia. Y sobre todo ganó el más importante: contra la Alemania Federal de Schumacher, Matthäus, Rumenigge y Allofs, entre otros, que dirigía el gran Franz Beckenbauer.

La historia de la final comenzó con el pie derecho para Argentina. Muy rápido, el elenco de Bilardo se puso en ventaja, a través de Luis Brown, el Tata, quien conectó un cabezazo tras un tiro libre de Burruchaga. Y en el segundo tiempo, cuando el desarrollo del partido era confuso y desprolijo, Enrique habilitó a Jorge Valdano por la izquierda. El delantero corrió y definió ante la salida de Toni Schumacher. Dos a cero. Y todo parecía resuelto. La Copa estaba a la vuelta de la esquina.

Pero no. Alemania siempre es Alemania, hasta en el peor momento. Primero Rumenigge y luego Vöeller, pusieron el encuentro dos a dos, a muy poco del pitazo final. El empate parecía sellado y se esparaba el alargue en el Coloso del Distrito Federal. Hasta que Maradona "frotó la lámpara" y con un pase genial habilitó a Jorge Burruchaga, quien con una corrida interminable enfrentó a Schumacher y definió.

Era el tres a dos y no había tiempo para más. El árbitro brasileño Romualdo Arppi Filho sopló el final. Los brazos en alto de Maradona, de Enrique, de Valdano, de Pumpido. Las lágrimas de todos. Los corazones a mil revoluciones. Argentina estaba en su hora más gloriosa, otra vez. Ya pasaron 22 años de aquel domingo único, irrepetible y sublime en la vida del deporte argentino. Y parece que fue ayer...

 

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