El recomendado de la semana: "Arab jazz", de Karim Miské

Lo perverso detrás de la fe y la capacidad de alienar y usar a las personas más débiles queda expuesto en un policial con un ritmo muy particular.

Minorías religiosas, drogas sintéticas, policías con inestabilidades afectivas, introspecciones sospechosas, fanatismos peligrosos y una azafata asesinada en su departamento en medio de una puesta en escena que parece destinada a dar un mensaje claro. Estos ingredientes, sumados a un estilo impecable y una trama que se enreda y desenreda de manera magistral, además de una muy buena traducción de Eduardo Berti, hacen de Arab jazz (Adriana Hidalgo), de Karim Miské, un thriller que llega al mercado argentino con todos los laureles más que merecidos.

Arab jazz Karim Miské

Laura, una azafata hija de un pastor de los Testigos de Jehová y una atribulada timorata, aparece muerta en su departamento en el Distrito 19 de París, en donde el asesino ha montado una escena que deja al descubierto varios símbolos que pueden considerarse religiosos (o al menos lindantes con la fe traicionada).

Ahmed es el vecino de Laura, tal vez su enamorado secreto, y es quien descubre el cadáver de su vecina, aunque esto nunca se lo dirá a la policía, para que no recaigan sobre él más sospechas de las que de hecho pueden caer por su condición de ex interno en un hospicio psiquiátrico.

Y Hamelot y Kupferstein son los tenientes que se hacen cargo de la investigación del asesinato.

Estos son los personajes que llevan la historia de una investigación en la que irán apareciendo conflictos por las creencias, las hipocresías de los líderes religiosos, resentimientos familiares y, sobre todo, los intereses en la comercialización de drogas sintéticas.

Lo perverso detrás de la fe y la capacidad de alienar y usar a las personas más débiles queda expuesto en Arab jazz, un policial con un ritmo muy particular, porque no es el que imponen los hechos, sino el que Miské le arranca a Ahmed a partir de la forma de este personaje de percibir la realidad que se mueve a su alrededor.

Arab jazz recibió en el 2012 el Grand Prix de Literatura Policial, un reconocimiento más que merecido, especialmente por ese puente que traza con El extranjero, de Albert Camus, obra que Miské incluso nombra en la novela.

Ingresar al mundo de Arab jazz es hacerlo también al de las oscuridades suburbanas y descubrir con ello a Karim Miské, un completo (y complejo) autor del que esperamos ansiosos su próxima obra.

Alejandro Frias

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7 de Diciembre de 2016|13:36
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