Alucinaciones de un buzo tras 5 minutos sin oxígeno

El cuerpo no es el único protagonista de esta aventura, ya que la mente también se ve significativamente afectada por la particularidad de las condiciones.

Desde tiempos inmemorables, el ser humano ha experimentado, voluntaria e involuntariamente, con la alteración de su percepción. Ya sea a través del consumo de algunos alimentos o sustancias, de la repetición ritual de cantos o invocaciones, de la observación estática de un punto luminoso o de ejercicios respiratorios, entre otros recursos, milenariamente hemos experimentado ese llamado a explorar neutros propios márgenes perceptivos. ¿Te acuerdas cuando eras niño y girabas sobre tu propio eje para inducirte un estado de “realidad” alterada? 

Gillaume Nery es un buzo francés que entre 2002 y 2006 mantuvo el récord de descenso marino má profundo sin tanque de oxígeno, con un máximo recorrido fue de 109 metros, un trayecto que requiere de aproximadamente cinco minutos durante los cuales sólo dispuso del oxígeno absorbido en la última inhalación previa a sumergirte. Evidentemente, esta práctica empuja nuestros límites fisiológicos a un sitio poco común. Pero el cuerpo no es el único protagonista de esta aventura, ya que nuestra mente también se ve significativamente afectada por la particularidad de las condiciones, lo cual implica alucinaciones detonadas por la intoxicación de dióxido de carbono.

Narcose es el nombre de un documental alrededor de la vivencia de Nery, durante una de sus épicas inmersiones y que, precisamente, se concentra en el aspecto alucinatorio de la experiencia. Una producción impecable, en combinación con una notable calidad de imagen y una precisa representación del delirio subacuático, hacen de esta pieza una destacada obra dentro de la psiconáutica audiovisual.

Llama la atención cómo la inmersión de Nery es una analogía hi-fi alrededor de un rito iniciático. Fácilmente podríamos estar presenciando el acto en el que un hombre se sumerge en su propia conciencia y emprende así una indeleble travesía hacia su centro. Durante el recorrido, comprensiblemente, florecerán demonios y miedos. También se registrara una necesaria ruptura, relativamente violenta, confusa, de los ritmos de la razón. Emergerán arquetipos y sensaciones cuyo origen pertenece más la memoria colectiva que al acervo individual y, eventualmente, llegan atisbos del origen de todo, de la unidad, proyectada en el útero, en la burbuja de oxígeno, en el amor y la otredad. 


Fuente: http://pijamasurf.com/

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