Montenegro, el hombre que "pelió" con un tigre

En el centenario del departamento de General Alvear, una de esas historias de tierra adentro, compilada por el proyecto Mi Comunidad como Museo Viviente.

Fue por aquellos años a comienzos de siglo. Algunos puesteros se hallaban establecidos en la zona próxima a la toma del primitivo canal que regaba con aguas del Atuel la reciente Colonia San Pedro. Dentro de esas extensiones desoladas, predominio de la pampa yerma, estaba el puesto "El Tambito", de don Juan Montenegro.

Cada mañana temprano arreaban las vacas, cabras y ovejas a los lugares de pastoreo próximos al río. A las primeras sombras del crepúsculo iban a traerlas de vuelta a los corrales, y en una de estas ocasiones, con la consiguiente alarma, unos y otros encontraban despojos de la majada, algún animal herido, siendo frecuente la dispersión de la hacienda desbandada, dedujeron que aquella era la obra de la ferocidad carnicera de un tigre merodeador y cebado. A partir de entonces comenzaron a adaptarse, pastores y perros atentos a lo que acontecía, el tigre lograba con su astucia burlar a sus acechadores y adueñarse de sus dóciles presas.

Hasta que un día los puesteros, dirigidos por el criollo don Juan Montenegro, hombre vigoroso y decidido, decidieron formar una partida para terminar con el dañino. Partieron a la salida del sol y, con la habilidad y sutileza propias de nuestros campesinos, encontraron los rastros del animal. Apuraron entonces el paso de las cabalgaduras, atravesaron una pequeña pampa y se enfrentaron con una suave colina bordeada de peñascos y matorrales.

El relincho de uno de los caballos, encabritándose en la negativa de seguir adelante, les dio el aviso de que se hallaban frente a la guarida. Con sigilo se ordenaron preparando los lazos y organizando el cerco. Al trasponer la cuesta se enfrentaron con un hermoso ejemplar adulto de nuestros tigres americanos, ahora prácticamente exterminados en la región.

El animal observó a los visitantes, ojos sanguinarios, como estudiando aquellos lentos movimientos y adivinando las intenciones que traían para con el. Abrió las fauces babosas y comenzó a rugir de rabia. Acosado por la piedra arrojada por uno que desmontó, salió del refugio abalanzándose sobre los perseguidores, la maniobra del felino quedó desbaratada merced a la habilidad de uno de los gauchos al arrojarle el certero lazo que le ajustó el cogote. El prisionero forcejeaba con desesperación, medio se ahorca, le falta el aliento a veces; entonces afloja y reanuda esa lucha desesperada por librarse de la cuerda. Redobla los feroces rugidos, se revuelca entre las piedras y los espinos.

Juan Montenegro considera, teniendo en cuenta que sus compañeros han asegurado el lazo a una cincha, llegado el momento de ultimar al tigre parece crecer al verlo. Pero en este preciso instante la fatalidad quiso que la cuerda tan tensa se cortase. Los integrantes de la partida presencian atónitos la escena. Los unos montan apresurados, los otros azotan sus caballos y dando media vuelta huyen despavoridos junto con un caballo que comienza a correr sin jinete: el de Montenegro.

El hombre queda frente a frente con la bestia prendida en furia. No tiene más armas que ese pequeño cuchillo, su coraje y su fuerza. Comienza la lucha, un zarpazo tras otro apenas los siente esa carne humana, así como si fueran latigazos o quemaduras en los brazos y en la espalda. Montenegro aprovecha los momentos en que se aproxima casi cuerpo a cuerpo y hunde su cuchillo en la figura elástica del tigre. Retroceden, la sangre comienza a gotear en uno y en otro; se estudian y vuelven al ataque.

El hombre jadea, la bestia ya no se mueve como antes, sino que se distancia más y se lame el picor de la pelambre por donde ha entrado el cuchillo. Montenegro se prepara para el nuevo encuentro, pero se ha dado cuenta que la mano desgarrada no le responde como él quiere. Esto es malo, piensa en su turbación y advierte que el rey del desierto abandona la pelea dejando una estela roja hasta que se pierde en el monte. Esta hazaña selló la fama de Montenegro, el hombre que peleó con un tigre.

Fuente: Blog Imaginario, de Mi Comunidad como Museo Viviente, aportado por RUBEN ERNAN MUSTAFA SOL RIBBA, Año 1988-1992.


Opiniones (12)
11 de Diciembre de 2016|08:27
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11 de Diciembre de 2016|08:27
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  1. Muy bueno. Lo felicito Sr. Romani y mi reconocimiento a MDZ. En realidad esta deformación del correcto lenguaje no ha cambiado un ápice en el campo, lo importante es que nos podamos entender y personalmente me gusta mucho ya que forma parte de mis raíces. Estimado jackariper, le sugiero que un fin de semana viaje a un puestito de lavalle, o Santa rosa, o recorra la payunia , se acerque a la gente y disfrute de un buen chivito con personas humildes, (no pobres, que es distinto) y pueda descubrir muchas cosas que ni en sueños se podrá imaginar.
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  2. ¡Uy caramba, pachapolitic, cómo me costará conciliar el sueño luego de tu sagaz comentario!
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  3. Generalmente el departamento de General Alvear siempre ha tenido personajes destacados en el ambito provincial ,actualmente cuenta con una gata muy famosa por sus creaciones de alta costura que vive en Luzuriaga y voltea muñecos a diestra y siniestra a pesar que ya bordea los 53 años , y para de voltear ........
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  4. Al sr. R. Romani: Excelente su recopilación de narrativas populares, felicitaciones a MDZ por esta apuesta literaria y al "jackdariper", es una vedetonga de los foros de MDZ, no da para más... felicitaciones Rubén Romani por el gran aporte a la narrativa mendocina y más!!!
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  5. En realidad la historia no es tan así, llevaban perros y cuando Montenegro se acerco al puma, antes lo había pegado con las boleadoras en la cabeza, y su cuchillo se doblo al clavarlo en el hueso.
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  6. "jackdariper" es el tipo perfecto de comentaristas anónimos deleznables de esta era de la inmediatez, por decirlo levemente. Aclaro para bienintencionados: 1. El escrito fue realizado como proyecto de rescate de relatos populares y dirigido a niños y adolescentes de los departamentos del Sur de Mendoza. 2. Se respeta la grafía original del aportante en tanto revela el uso de la lengua con modismos locales, aun aquellos que claramente serían sancionados como "errores gramaticales", ese contexto que los lectores no conocen puede llevarlos a una apresurada evaluación que no tiene nada que ver con la iniciativa del proyecto Mi Comunidad... 3. Notable que un diario digital abra sus puertas a proyectos de mendocinos que mediante la palabra, tal cual la hablan y construyen, hacen "ver" sus historias de vida. 4. Seguramente a Jack, en otro contexto, no se le ocurriría hacerle chanzas pesadas ni críticas a un relator en un fogón criollo. Creo que le iría de mal en pior.
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  7. Estimado Jackdariper, tanto las palabras "pelió" y "arriar" son terminos lunfardos o criollos para referirse a "peleó" y " arrear", de hecho , la primera de las palabras se encuentra en la nota entre comillas. Si bien estoy de acuerdo en el uso correcto del idioma, es normal escuchar estas (y muchas otras palabras) expresadas de esta forma en el campo.
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  8. ¿Se dan cuenta de que no soy yo el único que se apiola del sinfín de pelotudeces y descuidos, no?
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  9. MDZ, muy buena la historia. Ahora, la imagen la sacaron de una página web del Partido de General Alvear, Provincia de Buenos Aires!! No tienen nadie que revise eso? http://www.conocelaprovincia.com.ar/buenos_aires/general_alvear.htm
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  10. ja muy buena la foto del ingreso a general alvear. debe hacer muchos años de esta ya que en mis 44 de alvearense nunca vi ese cartel con plantaciones de cereal detras......
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