Bodegas de Argentina y su agasajo a los periodistas

Un nuevo encuentro tuvo como agasajados a los periodistas de Mendoza. Esta vez, fue Bodegas de Argentina que, en el marco de la promoción de los Caminos del Vino, invitó a los comunicadores que están vinvulados con la actividad que realizan, a un almuerzo en Bodegas Reyter. Las fotos de los invitados que incursionaron en las tareas de degüelle y etiquetado de espumantes, en esta nota.

Bodegas de Argentina agasajó a periodistas mendocinos y como parte de la promoción que la entidad realiza de los Caminos del Vino por las distintas bodegas que lo conforman, los invitó a un almuerzo en la Bodega Reyter, de Guaymallén. El encuentro tendría una particularidad interesante, al menos para el grupo de los comunicadores.

Con la guía precisa de expertos de la casa vinícola, los invitados realizaron el degüelle y posterior etiquetado de una botella de espumante elaborada en la bodega. Cada uno a su turno, emprendió estas actividades y una vez terminadas, los periodistas exhibieron el producto como un trofeo y se llevaron el espumante como obsequio.

El almuerzo se realizó en la cava y también fue un momento distendido y agradable. El catering estuvo a cargo de Eduardo Giordano  y Graciela Cazzoli que pensaron agasajar a los periodistas con distintas tablas de fimabres ahumados y quesos. Una variedad de patés, aceitunas sajadas y ensaladas con verduras asadas, fueron otros de los platillos regionales que acompañaron a las tablas. Y como no podía ser de otra manera, los invitados degustaron vinos blancos y tintos de una de las líneas de la bodega.

Un poco más acerca de los espumantes

El periodista Carlos Fernández participó del almuerzo en Bodega Reyter y como es un gran conocedor de la industria y siguió atentamente las explicaciones de la guía, comenta en los párrafos siguientes, los pasos en la elaboración de espumantes.

Para la elaboración de vinos espumantes o vinos espumosos, se conocen en la actualidad dos métodos para su fabricación: el champenoise o artesanal y el charmat o industrial.

Para el primero se siguen practicando, en el mundo, los pasos que en su momento dejó establecido el monje benedictino Dom Perignon y que determina que la segunda fermentación, a través de la cual se forman las mágicas burbujas, se produce dentro de la misma botella. Para ello se debe contar con pupitres en los cuales las botellas queden inclinadas con el pico apuntando hacia el suelo. No es necesario que estén en 90 grados, muy por el contrario, lo ideal es lograr una inclinación de unos 30 grados. En esa posición las botellas, con el correr del tiempo, se deben ir rotando con el fin de que las borras tengan un contacto uniforme con el vino de expedición, que es utilizado para inciar la fabricación del espumoso. Al estar inclinadas las botellas, todas las partículas sólidas del vino espumoso se irán acercando hasta el corcho, por un simple efecto de gravitación. Cuando se considera que el espumoso ya está listo para ser etiquetado antes de que se libere para su venta, se congela el pico con el fin de eliminar las partes sólidas acumuladas en el pico.

Es el momento que se conoce ideal para producir el famoso degüello de las botellas. Consta en quitar la tapa o el tapón de corcho para que con la misma presión que ejerce el gas formado dentro del vino empuje hacia el exterior los residuos congelados y rápidamente se vuelva a tapar la botella. Antiguamente se realizaba con un golpe certero, generalmente con un elemento muy parecido a un cuchillo de cocina. Hoy los método han evolucionado, sobre todo por cuestiones de seguridad industrial, y se utiliza una herramienta muy parecida a un destapador de tapas corona aunuque un poco más sofisticado. Una vez que se ha degollado y quitado de la botella los residuos, se produce el taponamiento definitivo con madera de alcornoque -más conocido como corcho- y se etiqueta y encapsula el envase para su consumo final.

El otro método, el charmart, se realiza en tanques de acero inoxidable y, claro, no utiliza botellas. La diferencia radica básicamente en la relación precio calidad de uno y otro producto. Obviamente el aficionado más entrenado preferirá un espumoso obtenido a partir del método champenoise.
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