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Feliz por la fiesta, pero preocupada por su fútbol

La algarabía que generan los triunfos del equipo de Joachim Löw es acompañada, sin embargo, de una fuerte dosis de temor y preocupación por el rendimiento del conjunto alemán.

Alegría por la fiesta y preocupación por el fútbol que mostró: así vive Alemania tras su paso a la final de la Eurocopa de fútbol.

"La gran mayoría de los hinchas alemanes y turcos dieron muestra de un espíritu de lucha y sentido del juego justo que se vieron reflejados no sólo en el estadio, sino también en las calles y las plazas", elogió hoy el presidente del Parlamento alemán, Norbert Lammert, al abrir la sesión del Bundestag.

La fiesta convocó a millones de hinchas germanos y de la gran comunidad turca en el país. En un clima de festejo y concordia siguieron en la noche del miércoles juntos el 3-2 alemán en Basilea frente a pantallas gigantes instaladas en muchas ciudades del país.

Salvo algunos incidentes aislados en el este alemán, la semifinal se convirtió en una fiesta popular en todo el país, acompañada además por el buen tiempo.

"Creo que la noche de ayer ha contribuido considerablemente a la unión de turcos y alemanes en Alemania. Los acontecimientos demostraron que los temores que algunos tenían eran infundados", aplaudió el democristiano Lammert.

Además de los aficionados en las calles, un total de 29,54 millones de espectadores siguieron las instancias del encuentro, lo que representa una cuota de televidentes de 81,8 por ciento y casi roza la plusmarca conseguida en la semifinal del Mundial de 2006 contra Italia.

La paciencia de la hinchada germana fue puesta a prueba en varias ocasiones con cortes de la transmisión de la línea satelital en Viena. La segunda cadena de televisión alemana tuvo que conectarse con la televisión suiza para poder seguir emitiendo en vivo.

La algarabía que generó el triunfo del once de Joachim Löw está acompañada, sin embargo, de una fuerte dosis de temor y preocupación por el rendimiento del equipo alemán. Abundan en la prensa las advertencias de que si juegan nuevamente de esa forma, la conquista de la cuarta Eurocopa tras las de 1972, 1980 y 1996 será imposible.

"Es tan maravilloso, pero fue también tan horroroso (...) Una cosa está clara: la tropa del técnico Low tiene que mejorar su rendimiento un 200 por ciento. Porque ASÍ como jugamos casi todo el tiempo contra los turcos, a los tumbos, seremos desmenuzados por completo por los técnicos finos y rápidos de Rusia o España", previene el diario más leído del país, "Bild".

El analista de "Bild" identifica a la defensa como el flanco más débil del once germano. "Los centrales Mertesacker y Metzelder tomaron una distancia inexplicable frente a sus rivales. En el 1-0 se durmió Friedrich y Lahm dejó pasar el 2-2. Mejor ni pensar lo que puedan hacer el tornado ruso Arshavin o el astro español Torres".

Por su parte, el periódico "kicker", decano del deporte germano, coincide en que "no importa cómo se llame el rival. El equipo alemán debe mejorar muchísimo para conseguir su gran objetivo. Porque a diferencia de los rusos y los españoles, tuvo un camino más fácil hacia la semifinal. No le tocó ningún equipo de los primeros diez del ránking".

Para el "Süddeutsche Zeitung", el equipo alemán es un una "caja de sorpresas": "En vista del rendimiento demostrado hasta ahora pareciera que hubiese dos conjuntos germanos, cuyos jugadores se parecen de forma increíble y tienen el mismo nombre, pero que actúan de distinta manera".

Según el diario muniqués, "está el once alemán que ganó muy seguro a Polonia y entusiasmó en cuartos de final contra Portugal, y también está el otro equipo, que no sabe lidiar con la forma defensiva y destructiva del rival, tiene problemas para armar el juego y no consigue oportunidades para marcar".

"Joachim Löw no puede estar seguro de qué equipo tiene a disposición cada día de partido y envía a un elenco casi de sorpresa al campo", sentencia.

"Un equipo especialista en torneos sigue en un torneo, es algo lógico. Y como el conjunto alemán lleva ese apelativo pegado como una etiqueta de 'Chiquita' a una banana, pasó lo que tenía que pasar", razona el diario "Tageszeitung", también decepecionado por el juego de los germanos. "Estuviero demasiado lentos, faltos de ideas, inofensivos y demasiado previsibles".
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3 de Diciembre de 2016|23:07
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