Conocemos a Napoleón I y III, ¿hubo un Napoleón II?

Breve reseña de las idas y vueltas de una vida que se vio envuelta en los ires y venires políticos y que concluyó muy temprano, apenas a los 21 años.

Napoleón I y Napoleón III fueron grandes emperadores franceses. Sin embargo, muchas personas se plantean qué fue de la vida de Napoleón II. Lo cierto es que es un tema bastante peculiar. Su nacimiento se produjo más o menos en la misma época que el de su primo Luis Napoleón, posterior Napoleón III, pero no llegó a gobernar.

Nació el 20 de marzo de 1811 con los honores dignos de un futuro emperador. Pero la desdicha de Napoleón Francisco Carlos José Bonaparte comenzó cuando su padre abdicó, en abril de 1814. En aquella época, Napoleón II ostentaba el título de rey de Roma y heredero del Imperio Francés, pero el triste final político de su padre hizo que tuviera que exiliarse con su madre, María Luisa de Austria, en Viena, junto a su abuelo, Francisco I. El tratado de Fontainebleau concedió a María Luisa la soberanía del principado de Parma, Plasencia y Guastalla, convirtiendo al joven Bonaparte en príncipe de Parma.

En el Congreso de Viena, las potencias europeas lo despojaron de todos los títulos en beneficio de la casa de los Borbones. No obstante, Napoleón I entró de nuevo en el gobierno de Francia durante los llamados Cien Días. En su última abdicación, el emperador dictó que dejaba el trono en manos de su hijo. Tanto la Cámara de Representantes como la de los Pares reconocieron esta abdicación de Napoleón I y proclamaron al joven Bonaparte como Napoleón II, emperador de los franceses, el 7 de julio de 1815.

Sin embargo, tan sólo un día después, Luis XVIII disolvió las cortes y formó su propio gobierno, dejando al hijo del antiguo emperador sin mandato. Napoleón II tuvo que permanecer en Viena, donde su abuelo le legó el título de duque de Reichstadt en 1818. Jamás volvió a ver Francia ni a su padre, pero siempre veneró su memoria como a la de un héroe.

Durante las revoluciones de 1830, no pudo plantearse siquiera retornar al país galo debido a la tuberculosis que padecía. Tan sólo dos años después, el 22 de julio de 1832, Napoleón II falleció a causa de dicha enfermedad, a la edad de 21 años. Curiosamente, sus cenizas permanecieron en Austria hasta que Adolf Hitler se las devolvió a Francia en 1940.

Fuente: http://redhistoria.com/

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9 de Diciembre de 2016|16:10
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