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Fillol: "Los asesinos utilizaron nuestra proeza"

Lo afirmó el arquero, a 30 años de la final que llevó a la Argentina a la cima del fútbol mundial. El "Pato", condenó el terrorismo de Estado y destacó la epopeya deportiva de aquel equipo de Menotti.

En el trigésimo aniversario de la consagración Argentina ante Holanda, en el Mundial 78, Ubaldo Fillol, Ricardo Villa, Jorge Olguín y Omar Larrosa manifestaron su orgullo por haber sido parte del plantel que dirigió César Luis Menotti y, frente a 400 estudiantes de periodismo deportivo de Deportea, volvieron a marcar la distancia con el gobierno de facto que comandaba Jorge Rafael Videla.

El 25 de junio de 1978, en el Monumental, Argentina se consagró campeón Mundial al vencer a Holanda por 3 a 1, en tiempo suplementario.

“Nos han hecho muchas notas en los últimos días, y todas, absolutamente todas, empiezan hablando de fútbol, pero terminan hablando de militares. En una época, pensé en dejar de dar notas, pero después me di cuenta de que ése no era el camino, porque uno siente la necesidad de decir la verdad. Nosotros no matamos, ni torturamos, ni secuestramos. Y no nos molesta que nos pregunten sobre el tema, pero nos duele que nos relacionen”, explicó Fillol.

EL "Pato" además distinguió tres realidades, a las que clasificó de incuestionables. “Es cierto que fuimos campeones del mundo y también es cierto que hubo 30 mil desaparecidos, pero una cosa no tiene nada que ver con la otra. La tercera verdad, es que ese gobierno militar utilizó nuestra proeza deportiva. Los asesinos nos utilizaron”, afirmó.

También Larrosa hizo referencia al contexto de aquel entonces. “El Mundial sólo duró un mes, de los 7 años que duró la dictadura. Y en ese tiempo, casi todas las personas que no tenían conocidos desaparecidos, desarrollaban sus actividades con normalidad, como lo hicimos nosotros”, expresó.

En tren de ampliar la visión de sus compañeros, Olguín manifestó que “el cuestionamiento principal surge porque ganamos esa Copa. Si hubiéramos quedado afuera, como en el 82, no se hubiera dicho nada. ¿O alguien escuchó cuestionar la participación en el Mundial de España? Y ahí sí, todos sabíamos que estábamos en guerra”.

Así, para redondear el tema inevitable, la nube que sobrevuela siempre al recuerdo de aquella consagración, Villa resumió el sentimiento de los cuatro ex futbolistas en relación al genocidio que se desarrollaba mientras se jugaba el Mundial: “Después de tanto tiempo, tenemos la certeza de que algo así no puede repetirse nunca más. Nunca más”.

Y entonces sí, se habló de fútbol, del fútbol que pregonó históricamente Menotti, plasmado en una campaña que los cuatro consideran “revolucionaria”.

Según Fillol, “hubo un antes y un después de la era Menotti en la selección argentina, por su proyecto, que aún sigue vigente en la AFA, aunque él esté lejos, y por el aporte de un tipo fundamental en esta historia, que fue el profesor Ricardo Pizzarotti, el hombre que nos exigía en la preparación física, nos protegía y nos preparaba, todo al mismo tiempo”.

Por su parte, Olguín destacó que aquel proceso iniciado por Menotti, en 1974, “transformó la mentalidad del futbolista argentino, y además cambió el ritmo de juego que había en el país, muy lento en comparación al europeo”.

También identificado con esa línea futbolística, Villa agregó que “como el fútbol es un juego, hay que jugarlo. Yo de chico, jugué al fútbol, pero de grande también. Por eso, respeto muchísimo a Menotti”. Y Larrosa completó el concepto: “Quizá, hay gente que pretende ganar un partido, o abrirlo, a través de una pelota parada. No era nuestro caso. Nuestra estrategia defensiva era que el rival no tuviera la pelota, porque esa era nuestra prioridad, la pelota”.

Una vez culminada la conferencia, fue invitado al escenario de la sala Pablo Neruda, en el Paseo La Plaza, Víctor Dell’Aquila, el hincha inmortalizado por el fotógrafo de El Gráfico Ricardo Alfieri (padre), quien congeló para siempre la imagen de “El abrazo del alma”: entre la euforia de los festejos por aquella victoria ante Holanda en el Monumental, el 25 de junio de 1978, este hombre se acercaba para incorporarse a un abrazo entre Fillol y Alberto Tarantini, a pesar de haber padecido a los 12 años la amputación de sus dos brazos. Recibió una camiseta en nombre de Deportea, firmada por los jugadores, y con su emoción, se fue el aplauso final.
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