Consejos para intelectuales que quieren ver el Mundial sin culpa

Si usted es una de esas personas que tienen en claro que el Mundial es un negocio para pocos pero se muere por ver los partidos, lea esto y quédese tranquilo.

Algunos intelectuales progresistas se suman a la fiebre mundialista con cierta culpa, porque se saben parte de un entretenimiento que no genera conciencia de clase, pero, fundamentalmente, porque se trata de un feroz negocio multinacional que, en términos económicos, sólo favorece a unos pocos. Por eso, si usted es una de esas personas culposas, a continuación le brindaremos diez consejos que le ayudarán a mirar el mundial aliviando el peso de sus contradicciones.

1. Critique la inauguración

Quedará claro que usted es un intelectual progresista si critica la fiesta de inauguración del Mundial argumentando que “con lo que se gastó comían miles de africanos” o que “es lamentable que se recurra a figuras extranjeras que representan la cultura imperialista”. Si usted se detiene a elogiar el pan dulce de Jennifer López, su crítica perderá efecto.

2. Todo el tiempo brinde datos sobre los países que compiten

Presuma de sus conocimientos y opiniones políticas en cada partido. “Colombia no sólo erra goles, también erra cuando apuesta a la militarización como método para liquidar a las FARC” o “Golazo de Irán, el decimoctavo país más extenso del mundo”.

3. Hinche por los países buenos

En cada partido, simpatice por la selección del país cuyo gobierno actual sea revolucionario. Si ambos o ninguno de sus gobiernos lo son, compare el progresismo de sus políticas públicas y aliente al seleccionado del país más progresista. Y si aun así no encuentra mayores diferencias, opte directamente por el país más pobre y subdesarrollado. En caso de ser necesario, revise los índices de Desarrollo Humano que elabora la ONU. Si las dudas persisten, averigüe por quién hincha George Bush y simpatice por el contrario.

4. Desee que pierdan los países malos

Naturalmente, debe desear que pierdan las selecciones de los países ricos, imperialistas, gobernados por la derecha, donde el nazismo ha resurgido o donde aún tienen lugar las monarquías. También espere y celebre las derrotas de los países que integraron el campo socialista porque “que se jodan, querían capitalismo y ahí tienen, se comieron seis con Japón”.

5. Afirme que el Mundial favorece el internacionalismo

Sostenga que es maravilloso que personas de todo el mundo se reúnan, con la excusa del deporte, haciendo a un lado diferencias políticas, económicas, culturales y religiosas y demostrando que los seres humanos unidos podemos convivir como hermanos. Debilitarán su mensaje de amor y hermandad frases del orden de “cómo corren estos negros de mierda” o “qué pinta de putos tienen los franceses”.

6. Critique a la socialdemocracia brasileña

Cada vez que alguien hable de lo que costó el Mundial o de los disturbios en San Pablo, o incluso cada vez que Brasil reciba un gol, usted debe realizar alguna reflexión sobre los gobiernos del Partido de los Trabajadores. A modo de ejemplo: si Brasil pierde en cuartos de final, diga que “esto marca los límites de la socialdemocracia”; pero si los brasileros salen campeones del mundo, afirme que “esto es la socialdemocracia: pan y circo”.

7. Sostenga que, por culpa del capitalismo, cada vez se juega peor al fútbol

No se canse de repetir que cada vez se juega peor al fútbol, y que es por culpa del capitalismo que ha hecho un negocio abominable de un hermoso deporte, que los jugadores se pasan haciendo publicidades y que nunca entrenan, etcétera. Afirme que cuando competía la Unión Soviética todo era distinto; si le preguntan a qué se refiere, diga que está en la tapa del libro; si insisten en la duda dígales que más sabe el diablo por viejo que por diablo… y así repita frases vacías hasta que la otra persona deje de preguntar.

8. Despotrique contra la prensa

Aunque mire todas las transmisiones existentes, sostenga que la avasallante televisación del mundial sólo busca tapar otras noticias que, de saberse, pondrían en jaque al capitalismo. Por ejemplo: acuse a Julio Ríos de ocultar el aumento de la producción de azúcar en Cuba, o a Rodrigo Romano de obviar el auge de la educación secundaria en Vietnam.

9. Proteste contra los arbitrajes

Critique constantemente a los árbitros, afirmando que favorecen a los poderosos de siempre porque están comprados, porque el capitalismo lo corrompe todo, hasta la Justicia. Si le regalan un penal a Brasil, estalle en bronca al grito de “¡Juez corrupto, abyecto y mamadera!”; si le perdonan la vida a un jugador alemán, “¡Juez corrupto, abyecto y mamadera!”; si a su selección le regalan un gol que no fue, explique que los jueces son seres humanos como cualquiera, y que también pueden equivocarse… Ah, no, al final no cobraron el gol: “¡Juez corrupto, abyecto y mamadera!”

10. Sin vueltas, disfrute el fútbol y el entusiasmo colectivo

Otra posibilidad es entregarse a la fiesta del deporte, a la belleza del fútbol y al entusiasmo colectivo, dejando culpa, rencores y reflexiones para otro momento.

Olvide por un rato que usted es de izquierda y que el mundial es un negocio que apesta; o si usted es de derecha no sufra si, por uno de esos milagros, el Ecuador revolucionario de Rafael Correa termina levantando la copa.

Disfrute la vida y recuerde que el fundamentalismo es el opio de cualquier causa.

Por Emiliano Tuala, en http://emilianotualaetcetera.blogspot.com.ar/


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