Así viven los jóvenes-adultos dentro de la cárcel

Esta noche se presenta en el cine Universidad un documental que muestra, en primera persona, lo que piensan y sienten los chicos que han sido condenados.

Sentados en semicírculo, cuentan sus experiencias. También hablan de lo que extrañan, de la soledad de una Navidad allá adentro, de las familias que ya no los acompañan, de sus incompletas experiencias educativas. Y especialmente de cómo ese lugar no era como lo pensaban. No era llegar y dejar que el tiempo pasara. No era, exactamente, una temporada de vacaciones estar dentro de la cárcel condenado por haber delinquido.

¿Jóvenes – Adultos? se titula el documental que hoy a las 20.30 se proyectará en el cine Universidad (Lavalle 77, Ciudad), en el que internos de la cárcel mendocina de entre 18 y 21 años les hablan a sus pares, a los jóvenes de su edad o menores, para dejar en claro que una condena puede darles cierta categoría en algunos ambientes, pero también es mucho los que les quita.

El documental fue dirigido por Pablo Flores, Carlos Canale y Carolina Chacón y fue filmado en el complejo San Felipe como consecuencia del trabajo que realizan en los talleres de Teatro, Guitarra y Percusión.

Jóvenes adultos cárcel San Felipe

Para que los chicos reflexionen

“El documental lo queremos hacer para que los chicos que lo están viendo o escuchando entiendan lo que nosotros les contamos… reflexionen…”, dice uno de los jóvenes que ofrecen su testimonio en el film.

En diálogo con MDZ Online, Pablo Flores, uno de los directores del documental, explicó que este surgió como propuesta de los jóvenes, quienes lo plantearon en octubre del 2012, con la idea concreta de contarles a los chicos qué era eso de estar en la cárcel.

“Comenzaron a hablar de lo que pensaban de la cárcel cuando estaban afuera, cuando creían que estar adentro era sacar chapa. Si total te pasabas la condena apolillando, salías y chapeabas, estabas sin laburar... Pero una vez que cayeron se dieron cuanta de que no era nada de eso”, explicó Flores.

Hay un momento del documental, en el que, mientras los jóvenes cuentan su experiencia, del otro lado del muro junto al que están se escuchan disparos. Ante una situación similar, la mayoría de la gente se pondría alerta, tal vez se levantaría y trataría de resguardarse, pero para ellos es lo cotidiano, tan cotidiano que ni siquiera se mueven y, por el contrario, bromean con eso.

“Nosotros creemos que ya con los años este proyecto [el de los talleres artísticos dentro de la cárcel] tiene que formar parte de un proyecto de gobierno, más allá de nosotros. Hoy somos siete talleristas y les damos clases a 120 pibes, de una población de doscientos y pico”, sostiene Flores, y agrega que son conscientes de que los chicos “no solo con teatro se van a recuperar”. “Nosotros hemos hecho muy poco, les hemos mostrado una puertita muy chiquitita, pero los pibes plantean claramente eso de que cuando salen quedan estigmatizados, y por eso también tenemos los niveles de reincidencia que tenemos”, sostiene.

El video que se proyecta hoy a las 20.30 en el cine Universidad está también siendo trabajado por un equipo formado ex profeso por la DGE, llevándolo a las escuelas para que los alumnos lo vean y debatan sobre lo que en él se plantean, sobre lo que los internos dicen de la vida intramuros.

Pablo Flores ha participado también en dos de estas proyecciones en Cebas, y desde su apreciación de estas experiencias concluye: “Los debates que se arman son muy interesantes, porque en la charla se bajan defensas y se derriban mitos. Producir ese debate con los chicos me parece muy interesante, porque yo no le puedo decir a un pibe que no vaya a robar y bajarle toda una línea moralista, porque hay un contexto social en el que la sociedad de consumo los está obligando a eso, pero al pibe, si no ha caído en la droga o el choreo, al ver a sus pares por lo menos se le abren varios disparadores. Desde ese punto de vista funciona bastante bien, porque podemos empezar a discutir el consumo de drogas desde otro lugar, porque en el video los chicos dicen claramente que por consumir caen y se dan cuenta a los dos días lo que pasó. Entonces, el pibe que está en esa abre los ojos, porque no se lo está diciendo un profesor, se lo está diciendo un loco que es igual que él”.

Jóvenes adultos cárcel San Felipe

Los prejuicios sobre los chicos que son condenados suelen ser terriblemente marginadores, y en su mayoría provienen de gente que desconoce la realidad de estos jóvenes. Orfandades, condiciones de vida en la extrema pobreza, procesos educativos incompletos, familias numerosas... son sólo algunos de los elementos que componen el escenario en el que estos chicos crecieron. Por eso, se hace fundamental que también quienes no están dentro del circuito del delito o la droga los escuchen, sepan lo que tienen para decir y, en definitiva, reconozcan esas experiencias que pueden llegar a no entender.

Y como simple ejemplo de esto, tal vez sirva citar otro pasaje del documental, en el que a tres chicos se les pide que digan en qué año nacieron. Dos de ellos responden de inmediato, pero el tercero simplemente responde: “Yo no sé”. A esta durísima realidad de que alguien no sepa, en el siglo XXI, en qué año nació, se suma más adelante la explicación, de este mismo chico, de que nunca fue a la escuela, por lo que no sabe leer ni escribir.

La pregunta que surge de inmediato es cómo un joven que no sabe leer ni escribir haya recibido una condena a la cárcel. “Yo creo que la problemática por la que llega un pibe como este es muy amplia y hay muchos factores que inciden. El sistema judicial no es de lo mejor que nosotros tenemos. A esos pibes ahí no los llevó la policía, fue el sistema judicial el que los llevó. Fallaron todos los mecanismos en ese momento de médicos y demás para decir este chico no puede estar acá, y casos de fallas del sistema judicial encontrás muchísismos en la cárcel, no te olvidés de que en este país están presos los pobres, los que no tienen nada. Y también hay cosas que tienen que cambiar en la educación. Todos estos pibes han sido expulsados del sistema educativo. Ellos hablan claramente del sistema educativo, de que ha sido un fracaso para ellos. Y no te olvidés de que tienen en tre 18 y 21 años, son los pibes que nacieron con el auge del neoliberalismo y la crisis del 2001 y Tinelli y toda esa mierda consumista”, sintetiza Pablo Flores.

¿Jóvenes – Adultos?, un documental que relata en primera persona cómo es la vida dentro de la cárcel, destinado no sólo a los pibes de los barrios.

Alejandro Frias

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