Ese torbellino llamado Billy Bond

Uno de los pocos que decidieron abandonar la rutina y construir una realidad donde el arte y la poesía fueran la verdad y el resto una ilusión maléfica.

 Días atrás, Miguel Grinberg me comentó que existía una palabra, él no recordaba cuál, que significa la sincronía universal de ciertos hechos. Las rebeliones juveniles se dieron en simultáneo en distintos lugares de Europa, Estados Unidos y América Latina.

Esas rebeliones abarcaban distintas disciplinas como el cine, la pintura, la poesía, la religión, la ecología, entre otras. Pero fue principalmente la música, el nuevo fenómeno de masas que estalló con grandes festivales como Woodstock, Monterrey Pop o el de la Isla de Wight.

En aquellos años todo era diferente. Paradójicamente quizás fuera igual, además. Es posible que todos los tiempos parezcan distintos y en realidad sean la misma película que termina para volver a empezar.

Lejos de intentar un ensayo filosófico, lo cierto es que algunos pocos aventureros decidieron abandonar sus rutinas y construir una nueva realidad, donde el arte y la poesía fueran la verdad y el resto de las cosas una ilusión maléfica dedicada a controlar un mundo siempre gris y previsible.

El argumento de la película El submarino amarillo de los Beatles hablaba de los Blue menies, o malditos azules que tenían dominados a los habitantes de Pepperland. La misión de los Beatles era atravesar el mar de la ciencia, el mar de las cabezas, el mar del tiempo, el mar de los agujeros y el mar de la nada misma.

La rebelión de las nuevas generaciones consistía en romper con todo aquello que impedía la real libertad de vivir la vida que cada uno deseaba. Tan sencilla parecía sonar esa consigna en los inicios de los años sesenta.

En la realidad, la guerra resultaba agotadora. Los moldes moral-religiosos, los prejuicios, la famosa idiosincrasia de la clase media eran el marco cotidiano que debían surfear los jóvenes en nuestro país.

La llamada generación beat, de la que el propio Grinberg fue pionero y referente local, junto a un puñado de escritores, poetas, artistas y líderes religiosos, promovía los nuevos valores que perseguían a la libertad como fin último.

En Argentina, Grinberg, junto a Pipo Lernoud y un pequeño grupo de intelectuales y poetas integraban la generación beat local.

En simultáneo, un histriónico personaje de origen italiano, llamado Giuliano Canterini se buscaba la vida como cantante. Los Bobby Cats al principio y Los Guantes Negros, tiempo más tarde, fueron sus dos primeras agrupaciones. El repertorio era variado, aunque el encare de las canciones se diferenciaba cada vez más de los artistas propagados por el Club del Clan y los directores de las compañías discográficas.

Canterini tomaría las riendas de un boliche llamado La Cueva de Pasarotus, donde solía tocar un conjunto de jazz y transformarlo en un lugar de estética beat donde pudieran permanecer todos estos nuevos personajes rebeldes al sistema.

Pronto surgieron una decena de músicos personales, entre los cuales se encontraban Javier Martínez, Alejandro Medina, Carlos Mellino, Tanguito, Kubero Díaz, Pajarito Zaguri, Moris, Héctor Starc, etc. El propio Canterini paso a llamarse Billy Bond (en honor a Billy The Kid y James Bond), también llamado cariñosamente “Bondo” por sus amigos.

Billy resultó todo un torbellino. Su experiencia como músico, como productor musical y como intuitivo comerciante resultaron el coctel que lo instaló naturalmente como el líder de un grupo de incomprendidos que no sabían cómo llevar adelante sus proyectos.

Así fue como Billy organizaba verdaderas maratones musicales, en donde a las actuaciones nocturnas en la Cueva se agregaban grabaciones de madrugada en estudios que conseguía prestados. De esa manera, arriando músicos al estudio, surge un grupo insólito e innovador. Su nombre: Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll.

La formación del grupo era variable, los músicos cambiaban de una canción a la siguiente. Así fue como La Pesada tuvo a Spinetta, Pappo, Kubero Díaz, David Lebón o Claudio Gabis como guitarristas que se alternaban según el caso.

Este concepto de músicos unidos en función de un concepto sin importar los nombres resulta difícil de encasillar hasta el día de hoy. Grupos actuales como Gorillaz o Daft Punk parecen atrasar 50 años en relación a los novedosos conceptos de Billy Bond. 

La idea que la banda perseguía era experimentar y grabar todo el tiempo lo que sucedía en el estudio. Si bien Billy resultaba el líder y además, el motor que hacía funcionar esta comunidad musical, todos los músicos aportaban su talento.

Incluso La Pesada se inventaba y reciclaba naturalmente. Es decir, sus integrantes a su vez tuvieron sus propios discos solistas, en donde Billy solo oficiaba de productor o como simple corista, y el resto de los músicos acompañaban al eventual líder. De esa forma se grabaron discos del guitarrista Kubero Díaz, del violinista Jorge Pinchevsky, Alejandro Medina, Claudio Gabis y David Lebón. En todos ellos los integrantes de La Pesada participaban y cambiaban de roles.

Billy resulto un líder distinto.  Como productor siempre tuvo un gran olfato para detectar a quienes eran buenos artistas.

Charly García y Nito Mestre, habían peregrinado por todos los sellos discográficos en busca de una primera oportunidad, que sistemáticamente todos les negaron.

Excepto Billy. Según él mismo me contó, cuando escuchó las primeras estrofas que decían “Hubo un tiempo que fui hermoso y fui libre de verdad…", se dio cuenta de que esa canción era genial. Resultó la famosa Canción para mi muerte de Sui Generis.

Como era de esperar , los músicos de acompañamiento de Sui Generis fueron los integrantes de La Pesada, y el productor Billy Bond. El disco vendió por aquellos días 500 mil copias y todos los sellos salieron a buscar sus propios Sui Generis.

Esto es sólo una raya más de un tigre que lleva más de 50 años de actividades ligadas a la música y a la producción. Por estos días Billy Bond camina las calles de Buenos Aires en busca de su nueva aventura. El tiempo dirá.

Fuente: Télam

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7 de Diciembre de 2016|09:53
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  1. BUENOS DIAS, EXELENTE NOTA, QUERIA SABER SI CONOCEN ALGUN DIARIO ON LINE QUE ESCRIBA SUS PROPIAS NOTAS Y NO LAS COPIE. GRACIAS.
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