Caso Morán: declararon los padres del chico asesinado

En la primera jornada del juicio que se lleva a cabo al oficial de policía Cristian Bressan por la muerte de un chico de 14 años, ocurrida en el 2.006, declararon los padres de la víctima y un compañero del uniformado. Los tres declararon no haber visto al autor de los disparos que acabaron con la vida de Mauricio Morán e hirieron a otros dos menores, entre ellos un pequeño de un año y seis meses.

En un clima de mucho nerviosismo por parte de los padres de Mauricio Morán, se realizó en la Séptima Cámara del Crimen la primera jornada del juicio contra el cabo de la policía provincial, Cristian Bressan.

El juicio, que demoró su comienzo debido al dictado de sentencia de otra causa, tuvo en su primer día a tres protagonistas principales: César Morán y Miriam Rosales, padres del joven muerto  y el auxiliar de la policía, Carlos Javier Beltrán.

El primero en hacerlo fue el padre de Mauricio y abuelo de Raúl Frías -el chiquito que perdió parte de un dedo por un perdigón en la misma oportunidad-. Según el padre, tanto él como su yerno, salieron a la calle una vez que visualizaron el tren que se encontraba parado debido a que los vecinos del barrio Cuadro Estación de Perdriel lo habían frenado.

Según el testimonio, cuando llegaron cerca del tren, pudieron observar como Mauricio estaba trepado a uno de los vagones del tren sacando carbón y luego de llamarlo, el joven se alejó del tren y se sentó junto a su familia a pocos metros de su casa.

Allí, la hermana de Mauricio buscó una cámara de fotos para sacarle imágenes a Raúl, de 18 meses, con el tren de fondo.

Sin embargo, según lo relatado por el padre, pudieron ver posteriormente que había llegado un móvil policial en apoyo a los dos custodios que acompañaban a la formación e inmediatamente a un policía que recorría el costado de las vías y se acercaba a ellos, éste justamente sería Bressan.

Según el padre de la víctima, instantes después “se sintieron disparos del otro lado de la máquina, cuando el tren se va siento disparos y veo que cae mi nieto y no veía a mi hijo”. Según Morán, corren todos a socorrer al pequeño de 18 meses que se encontraba lastimado en una mano, allí la abuela del pequeño lo alza mientras corre hacia un móvil policial, al mismo tiempo que Morán les gritaba “mirá la cagada que se han mandado” y les pedía que llevaran al chico a algún centro asistencial.

Una vez que el móvil se lleva a la mujer de Morán con el pequeño hasta el centro de salud de Luján, el padre se dirige a su casa a buscar el auto para seguirlos. Allí se encontró con otra noticia para nada grata. Una vecina se acercó y desesperada le dijo “le han pegado al Mauro”. Cuando el hombre va a buscar al hijo se da cuenta que ya lo habían cargado a un auto, en donde también subieron al tercer herido, Ángel Sosa.

El testimonio de una madre

Sin diferir mucho del relato de su marido y con mucha tristeza a la hora de hablar, también declaró Miriam rosales, la madre de Mauricio y quien llevara a Raúl hasta el Centro de Salud de Luján luego de solicitárselo a los efectivos policales.

Según la madre, cuando Bressan se acercó a ellos lo vio muy enojado, al punto tal que le dijo a su hija “viene sacado este tipo”. Ella misma relató también que su hijo, luego de recibir el disparo, logró correr hasta el portón de su casa, en donde fue encontrado por una vecina.

La mujer, igual que su marido, declararon no saber cuantos disparos habían escuchado ni haber visto a Bressan disparar, aunque el padre de Mauricio declaró que fue su cuñado el que le advirtió que había sido Bressan.

César Morán también explicó, en su testimonio, que recién se enteró de la muerte de su hijo cuando llegó al centro de salud, ya que si bien lo alcanzó a ver en el auto en el que lo trasladaron, pensó que sólo era un desmayo.

Ambos también coincidieron en afirmar que en el lugar donde estaban ellos no se largaron piedras hasta que la policía abrió fuego sobre la gente y que en muchas ocasiones los uniformados autorizaban el robo del carbón y avisaban que tenían que irse disparando hacia el aire.

Un testigo policía

El tercer testigo que declaró en la jornada fue el Auxiliar Carlos Javier Beltrán, quien llegó en el móvil 1.393 a apoyar a los custodios del tren.

Beltrán, que desde hacía dos semanas era compañero de Bressan cuando sucedió el hecho, afirmó haber visto como el imputado discutía con algunas personas y afirmó haber escuchado disparos que provenían de detrás del tren y que del mismo lugar vio salir a Bressan.

Uno de los puntos más importantes que tocó Beltrán en su testimonio fue el de los cartuchos que utilizan los uniformados en este tipo de situaciones.

Según el policía, los cartuchos que les entregan son verdes y siempre son de goma, sin embargo el problema surge de que los perdigones que salieron de la itaka utilizada durante la represión tenía perdigones de plomo, que fueron los que pegaron en el pecho de Mauricio, en la mano de Raúl Frías Morán y en el muslo de Ángel Sosa.

Según Beltrán, él recién se enteró de que había gente herida cuando se estaba yendo y alcanzó a ver a una mujer que corría con un niño en los brazos hacia el móvil que trasladaba a Bressan.

El juicio continuará mañana a partir de las 9 con el testimonio de nuevos testigos.
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