Los humanos habrían vivido en lo que es hoy el estrecho de Bering

Aunque la llegada a América a través de Beringia es un hecho aceptado, ahora un grupo de investigadores ha propuesto una hipótesis más atrevida.

En la actualidad, Bering es un estrecho que separa Alaska de Siberia. Pero no siempre fue así. Durante el Último Máximo Glacial, hace entre 28.000 y 18.000 años, los niveles del mar eran 140 metros inferiores a los actuales. Esto significa que gran parte de lo que hoy pertenece al océano Pacífico era tierra firme, por lo que este estrecho era un puente de tierra firme por el cual los humanos pudieron arribar a América.

Aunque la llegada del hombre a América a través de Beringia (como se conoce la región alrededor del estrecho) es un hecho aceptado en los círculos científicos, ahora un grupo de investigadores ha propuesto una hipótesis más atrevida en la revista Science. Afirman que los humanos no sólo llegaron a través de este puente, sino que lo habitaron durante unos diez mil años. Hay que tener en cuenta que el “puente” de Beringia llegaba a medir 1.500 kilómetros de Norte a Sur en su punto más ancho y unos 4.500 kilómetros de Este a Oeste en el más largo (desde el río Mackenzie, en Canadá, hasta la cordillera Verkoyansk en Rusia).

Dennis O’Rourke, antropólogo de la Universidad de Utah, y otros dos especialistas han presentado sus argumentos mediante columnas en esa revista científica, un método menos formal y riguroso que los tradicionales artículos o papers pero que sirve para proponer ideas que quizás no encajen con el mainstream científico.

La pieza que no encaja y que los llevó a plantear esta teoría es la diferencia genética entre las poblaciones americanas y asiáticas. El análisis de ADN mitocondrial de los nativos americanos muestra que se empezó a diferenciar del asiático hace unos 25.000 años, pero no se extendió por América hasta hace 15.000 años.

Según O’Rourke, esto evidencia que las poblaciones asiáticas que cruzaron el Puente de Bering estuvieron aisladas durante miles de años. Esto es, no se mezclaron con otros grupos asiáticos, y es por esto que su ADN empezó a diferenciarse hace 25.000 años. Pero si hubieran estado en Siberia, habrían estado en contacto con otros grupos, y tal diferenciación no habría tenido lugar. Como no pudieron llegar a Canadá y Estados Unidos hasta hace unos 15.000 años, su explicación es que ese período intermedio lo pasaron en Beringia, donde no tuvieron contacto con otras poblaciones.

Durante el Último Máximo Glacial, los glaciares cubrieron gran parte de Canadá y el Norte de Estados Unidos, pero no Siberia y Alaska. Esto es lo que permitió a los habitantes de Siberia pasar a América pero, al mismo tiempo, les impidió seguir su migración hacia el Sur.

De esta manera, no fue hasta el fin de esta era glacial que pudieron progresar, llegando a los actuales Estados Unidos hace unos 15.000 años.

La desaparición de los glaciares llevó a un incremento del nivel del mar, que alcanzó su cota actual hace unos 6.000 años, y de este modo se cerró de nuevo el puente de Beringia.

Uno de las mayores dificultades que plantea esta hipótesis es la ausencia de restos arqueológicos que indiquen la existencia de asentamientos humanos en la zona. Evidentemente, el hecho de que la mayor parte de esta región ahora sea parte del Pacífico no ha ayudado en la búsqueda de restos.

El otro gran problema es la geografía de la zona, una tundra esteparia sin cuevas o vegetación que pudieran ofrecer refugio y leña a las poblaciones. Por lo general, los especialistas creen que habría sido imposible para una población humana sobrevivir en este hábitat durante miles de años, especialmente durante una época tan fría.

Pero en tiempos recientes, los paleoecólogos han encontrado evidencia sedimentaria de la presencia de arbustos e incluso de ciertos árboles en la zona. Esto parece indicar que Beringia no era sólo hierba y estepa, sino que podría haber dado refugio a las poblaciones prehistóricas, por precario que este fuese. El elemento crucial es la madera proporcionada por los árboles, necesaria tanto para hogueras como para la construcción de refugios. Y, por supuesto, la presencia de vegetación también haría posible la supervivencia de animales, que a su vez servirían de alimento a los humanos que habitasen estas tierras.

Los investigadores que proponen esta teoría refuerzan la idea diciendo que lo que vemos hoy en día en Alaska y Siberia es lo que antiguamente era la alta estepa. Por tanto, la baja estepa que habitaron los humanos podría haber sido muy diferente. También aseguran que, según recientes investigaciones, la temperatura de la zona durante el Último Máximo Glacial no era muy inferior a la actual. Por lo tanto, todo apunta a que habría sido posible para una población de cierto tamaño sobrevivir en la zona.

El artículo, titulado Out of Beringia?, cuenta como coautores con el arqueólogo John Hoffecker (Universidad de Colorado-Boulder) y el paleoecólogo Scott Elias (Universidad de Londres). Pero aclaran que, aunque hayan propuesto esta teoría, para confirmarla sería necesario encontrar restos arqueológicos de esta presencia humana en Beringia. Y es que aunque la mayor parte del territorio ahora esté sumergido, las zonas actualmente cercanas al mar también debieron haber sido habitadas por los humanos en la era glacial.

Fuente: http://redhistoria.com/

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4 de Diciembre de 2016|11:46
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