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Una muerte que enlutó a todo el rugby argentino

El sábado murió Juan Cruz Migliore, un jugador de CUBA, mientras disputaba un partido ante San Fernando. Los medios se hicieron eco de la noticia, pero el periodista Jorge Búsico ofreció una mirada distintiva.

El dolor persiste y tardará en irse, si es que alguna vez se va. Juan Cruz Migliore, el chico que como cualquier chico soñaba con jugar en la Primera de su club, ya descansa en paz. Lo fue a despedir una multitud en un cementerio de Pilar luego de ser velado en su casa de Villa de Mayo, que por esas ironías del destino estaba a metros de la cancha donde encontró fatídicamente la muerte. Todo CUBA y buena parte del ambiente del rugby acompañó a su familia y continuará a su lado todo el tiempo que sea necesario. Así lo impone el espíritu solidario de este juego. Ahí es donde hay que apuntalar ahora: a los Migliore y a CUBA.

La crónica dirá que Juanqui, como lo llamaban todos, debutaba esta temporada en el plantel superior. Que estaba por cumplir 21 años, camada 87, y que había debutado en la primera fecha, cuando entró en el segundo tiempo del triunfo ante el SIC, en Boulogne. Que jugaba de wing y que pintaba para ganarse el puesto. Que volvía el sábado después de una lesión poco importante. Que había marcado un try al minuto de juego contra San Fernando -ya había apoyado otro con Los Matreros-, el primero en la cancha en la que soñó con jugar con la Primera desde que empezó a caminar. Que era un chico adorable, fresco, de esos que suman amigos por la vida. Que heredó la pasión por el rugby desde la cuna. Los Migliore son una familia tradicional de CUBA y su madre, María José Belgrano, es la hija de un ex presidente del CASI. Que estaba más feliz que nunca por haber llegado a la Primera. Que estudiaba. Que sus padres estaban viéndolo, como siempre, en ese sábado en el cual, de repente, y sin que nadie aún pueda explicarse porqué ni cómo, quedó inmóvil en el piso después de una acción típica de este juego y en la cual él se arrojó al césped para defender la pelota y a su equipo. Que el partido, clave para avanzar a la Zona Campeonato, fue suspendido cuando ganaba CUBA, pero eso poco importa ahora. Que murió antes de llegar al hospital.

Pienso en varias cosas. Pienso en que ese partido debía jugarse en San Fernando, pero que se disputó en Villa de Mayo porque el local tenía suspendida su cancha. Pienso en que quizá Juanqui encontró su lugar en la Primera por una serie de suspensiones, ausencias y lesiones en el equipo titular de CUBA. Pienso que CUBA justo tiene que jugar en la última fecha -con chances ciertas de avanzar a la rueda campeonato- con Lomas, justo en Villa de Mayo, justo a dos años de que Lomas sufrió una tragedia similar con la muerte jugando en la Intermedia -aunque por otras causas- de Nicolás Gómez Cora, también de una familia con tradición en el rugby. Pienso en cómo hará CUBA para encarar lo que resta. Pienso que este es un deporte que ayuda a superar las adversidades. Pienso que hace 20 años, justo, al SIC le tocó pasar por una situación parecida con otra muerte trágica, la de Carlos Veco Villegas, y que en ese mismo torneo salió campeón. Pienso que Diego Pasman, del SIC, estaba dirigiendo recién su segundo partido en Primera. Pienso, puta, cuántos entrecruces trágicos.

Pienso en que quizá mañana mismo aparecerán los comedidos, amarillos y oportunistas que saldrán a destrozar al rugby. Pienso que habrá que salir a combatirlos, entre otras cosas, por la memoria de Juanqui. Pienso también que habrá que trabajar más aún en la prevención. Pienso que el ruck, sobre todo en la acción del pescador, es una situación de extremo peligro, más para los backs de físicos chicos, que quedan demasiado desprotegidos cuando intentan el puente para cubrir la pelota. Pienso que venimos de padecer hace nada una situación parecida con Rodrigo Cortez, tres cuartos de Curupaytí, que ahora sufre una gravisima lesión cervical. Pienso que no somos pocos los que venimos alertando sobre esto desde hace mucho. Pienso que en esta semana me reuniré con la doctora Susana Presta, que aporta en bien del juego, para ver si se puede hacer algo. Pienso en Michingo O’Reilly, quien me llama antes de ir al entierro de Juanqui, dolido como todos por lo que pasó y preocupado por este aspecto del reglamento.

Pienso en mis afectos. Pienso en el Nazo Casanova, que ayer volvía desencajado a su casa de Villa de Mayo para consolar a sus hijos que, desesperados, lo esperaban a él y a Deborah en el club. Pienso en que me cuenta que los Migliore viven casa de por medio y que hacían pool para llevar a los chicos al colegio. Pienso en Fernandito Isidro, que me relata que el viernes Juanqui se le acercó para saludarlo con un beso, feliz por el momento que pasaba. Pienso en su hijo, también Fernandito, que me cuenta como puede qué pasó con esa jugada. Pienso en el Sapo Santamaría, que me llama acongojado desde Corrientes: su hijo mayor también juega en CUBA; se quiebra al decirme que Juanqui era “un chico encantador”. Pienso en Nano Guemes, cuyo hijo Agustín, debutó el mismo día que Juanqui y que también este año había sido promovido al plantel superior. Pienso en Carlos Benítez Cruz, que tuvo la dura tarea de pedirle al árbitro que suspenda el partido: su hijo es compañero del mio en el colegio. Pienso en el Bambi Soares Gache, cuya hermana está casada con Pablo Migliore, el tío de Juanqui, y que está viviendo en España. Pienso en los que me llaman y no sé qué decirles. Pienso en tantos momentos lindos de mi infancia y adolescencia en Villa de Mayo. Pienso, claro, en mi hijo, que juega al rugby.

Pienso en Victoria, que en la semana me comentaba que ahora que empieza a trabajar de periodista, se iba a perder de ir a ver todos los sábados a CUBA. Su blog, en el que mezcla sus dos pasiones (el periodismo y CUBA), es hoy el lugar para rezar por Juanqui y acompañar a su familia en este momento. Pienso en las madres del Chaco, que sufrieron la muerte de Federico Acosta y que a partir de ese momento sumaron fuerzas en pos del rugby armando una Red Solidaria.

En realidad, ahora que me doy cuenta, no pienso. Siento. Por Juanqui.

Por Jorge Búsico de su blog www.periodismo-rugby.com.ar
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4 de Diciembre de 2016|09:21
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4 de Diciembre de 2016|09:21
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  1. La verdad, el hecho en si es muy conmovedor, y si le faltara algo, la nota lo compensa. La verdad me emociono mucho al leer esta nota, las palabras que usa Jorge Busico para describir el sentimiento, la pasion y la tristeza que se siente por la perdida de un gran jugador... y persona. Con respecto a Juan C. Migliore, creo que todos lo recordaran como un heroe, que murio portando los colores de su amor, que murio haciendo lo que amaba hacer, que murio cuidando la ovalada hasta el ultimo momento en el que estuvo conciente. Que murio, porque era un caballero, tenia garra, fuerza, actitud, y sobre todo... corazon. Esto es un hcho tragico, todos lo sabemos, pero no debemos desameritar al rugby por un suceso asi, si bien es un deporte en el cual hay mucho contacto fisico, tambien hay un entranemiento para soportar eso. Ademas, estos accidentes pueden pasar en cualquier deporte, y todos lo sabemos. Sin embargo, la muerte de una persona a causa de un simple juego, no lo amerita. Pero es que hay algunas personas que no entienden que el ruby, una vez que se mete en el corazon de uno, se impregna, y no se va. Como lo demostro Migliore, hasta el ultimo de sus partidos. Se va una gran persona, un gran jugador, un gran Wing. Pero deja atras de el, toda una historia de pasion, recuerdos inolvidables, momentos unicos que solo la gente apasionada por el rugby puede apreciar. De mi parte, mi mas sentido pesame para toda la familia Migliore, pero no dejemos que esto opaque nuestra vision hacia el rugby. Migliore, debe estar en lo alto ahora, y seguramente, si le preguntasemos si volveria a jugar ese partido, nos contestaria : "Sin ninguna duda que lo haria, el rugby, es toda mi vida."
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  2. " Pienso en que quizá Juanqui encontró su lugar en la Primera por una serie de suspensiones, ausencias y lesiones en el equipo titular de CUBA. " Son textuales palabras del periodista que parece conocer muy de cerca a la familia Migliore y al rugby. Pienso que tan corta edad, fuera de todo fatalismo del detino, es muy pronta para jugar en las primeras divisiones. Por lo expresado por el periodista, más parece el producto de una improvisación . Los entrenadores y especialmente los padres no deben permitir que los jugadores se adelanten a jugar en divisiones mayores por más buenos que sean. Corrobora lo expresado una frase también extraída del artículo bajo comentario " para los backs de físicos chicos "
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