Hillary Clinton comienza su raid por EEUU

Quiere ser la próxima presidenta de su país, tras haber sido superada en las primarias, años atrás, por Obama. Presentará un libro de memorias.

La ex secretaria de Estado y ex primera dama de Estados Unidos, Hillary Clinton, comienza esta semana una gira promocional de sus memorias por todo el país, que muchos analistas políticos consideran el pistoletazo de salida de una posible candidatura demócrata que podría llevarla a la Casa Blanca.

"Todos nosotros nos enfrentamos a decisiones difíciles en nuestras vidas. La vida gira en torno a tomar estas decisiones. Nuestras decisiones y cómo las manejamos es lo que forja la persona en la que nos convertiremos", escribe la secretaria de Estado en el prólogo de su autobiografía titulada "Decisiones difíciles" ("Hard Choices"), que sale hoy a la venta en Estados Unidos.

Sin embargo, la ex primera dama no responde en el libro ni en las entrevistas que ha concedido estos días a la pregunta que está en boca de todos los estadounidenses: ¿Se presentará como candidata a las primarias demócratas para las elecciones de 2016?

   "La respuesta es que todavía no lo he decidido", escribe la ex secretaria de Estado en el epílogo del libro, en el que explica que "pronto llegará la hora de tomar otra decisión difícil".

En una entrevista que concedió esta semana a la cadena ABC, la ex jefa de la diplomacia estadounidense no despejó las dudas y se limitó a decir que probablemente tomará una decisión a final de año sobre si se presenta o no a las primarias.

Clinton conoce bien los entresijos de la política estadounidense y sabe que anunciar su candidatura demasiado pronto podría quemarla políticamente, ya que todos los ataques republicanos se dirigirían contra ella. Y también ha aprendido la lección de las elecciones de 2008, en las que, aunque ella era la favorita en todas las encuestas, al final el candidato elegido por el partido demócrata fue su gran rival, Barack Obama.

Con estas memorias, la ex primera dama hace un balance de su gestión al frente del Departamento de Estado, puesto que ocupó entre enero de 2009 y febrero de 2013 y que le llevó a recorrer 112 países. "Por primera vez en 20 años, después de ser primera dama, senadora y secretaria de Estado, no tenía ningún papel en el gobierno", escribe Clinton en el epílogo de su libro sobre su último día en Foggy Bottom, nombre con el que se conoce al Departamento de Estado.

La ex secretaria de Estado reivindica en sus memorias su labor como jefa de la diplomacia estadounidense y se presenta a sus conciudadanos como una mujer capaz de tomar decisiones difíciles. Y destaca su apoyo al presidente Barack Obama en la operación que terminó con la muerte y captura de Osama Bin Laden, responsable de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

De las 635 páginas que tiene su autobiografía, Hillary Clinton dedica un capítulo de 23 páginas a América Latina, en el que hace un balance de los progresos y retrocesos de la región. Clinton considera, que, salvo algunas excepciones, América Latina es "un modelo a seguir para las democracias emergentes en todo el mundo, incluido el Cercano Oriente".

Clinton critica con dureza en su biografía al ex presidente venezolano Hugo Chávez, al que califica de "dictador autoengrandecido". Y elogia a la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, "una líder formidable a la que admiro", y a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, a la que califica de "aliada y amiga en la lucha por los derechos de las mujeres y las niñas".

También revela en sus memorias que recomendó al presidente Obama que pusiera fin al largo embargo económico a Cuba, pues éste sólo le ha dado a Fidel y Raúl Castro una excusa para no hacer reformas democráticas y "alguien a quien culpar de los problemas económicos de Cuba". 

Clinton consideró que el embargo de Estados Unidos a la isla, conocido en Cuba como el bloqueo y decretado en 1960 por el entonces presidente estadounidense Dwight Eisenhower contra el gobierno de Fidel Castro, "no está alcanzando sus objetivos" y "está obstruyendo el alcance de nuestra agenda en Latinoamérica".

La prensa estadounidense está examinando estos días con lupa la autobiografía de Hillary Clinton, considerada la favorita en todas las encuestas para ser la candidata demócrata a las presidenciales de 2016.

Las críticas republicanas no se han hecho esperar. Cuestionan su gestión de los atentados terroristas de Bengasi (Libia) del 11 de septiembre de 2012, en los que murieron cuatro estadounidenses, entre ellos el embajador de Estados Unidos en ese país, Christopher Stevens. También critican su intento de "reiniciar" o "poner a cero" las relaciones con Rusia.

El senador republicano Marco Rubio considera que "los desastres que vemos actualmente en la política exterior del presidente Obama son los frutos de las semillas que plantó Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado".

Clinton, sin embargo, no parece amedrentarse ante las críticas, sino más bien al contrario. En la entrevista con la cadena ABC, dijo que las críticas a su gestión de Bengasi son "más una razón para presentarse" a la presidencia que para no hacerlo. "Asumo la responsabilidad, pero yo no tomaba las decisiones de seguridad", añadió.

Con la puesta a la venta de sus memorias, de las que ya se ha agotado una primera edición de un millón de copias, Clinton ha puesto en marcha la maquinaria propagandística que podría convertirla, si así lo deciden los estadounidenses, en la primera mujer presidenta de los Estados Unidos.

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