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El romance de Messi con los argentinos

Un artículo difundido hoy en la portada del periódico the New York Times analiza por qué el futbolista rosarino aún no se ganó el corazón de todos los argentinos. "El mayor regalo de Messi durante estos años fue que nunca perdió el acento argentino", dice un rosarino.

En la tarde de este viernes, el futbolista Lionel Messi fue uno de los títulos de portada del periódico estadounidense The New York Times, en un artículo escrito por el periodista Jeff Himmelman, que recorrió Buenos Aires y Rosario para  analizar a fondo por qué la Pulga aún no es un gran ídolo en Argentina, según su apreciación. 

El artículo dice así:

"Durante los últimos nueve años, Messi condujo al FC Barcelona a los títulos de su país e internacionales, batiendo récords individuales de una forma que parecen de otro mundo.

En 2012 marcó 91 goles en 69 partidos. En cuatro de los últimos cinco años fue elegido por la FIFA como el mejor jugador del mundo, algo sin precedentes. Él es una especie de monstruo: un zurdazo potente y una intuición para jugar a una velocidad electrizante. Sus partidios disputados en Europa ya lo han puesto, a los 26 años, en la corta lista de los más grandes futbolistas de la historia.

Pese a ello, Messi nunca tuvo una devoción muy extendida en Argentina. La principal resistencia a él, más allá de su irregular juego para el equipo nacional hasta el momento, es que él no es lo suficientemente argentino.

El mes último estuve en Buenos Aires y en Rosario, la ciudad natal de Messi. Lo que escuché de la boca de taxistas, entrenadores y comentaristas profesionales fue que Messi se fue de Argentina antes de tiempo, que no llegó a la cumbre a través de un club de primera división de Argentina, como sí lo hicieron otros héroes como Diego Maradona y Carlos Tévez. Y que tampoco ha cantado el himno nacional argentino antes de los partidos; además que no tiene pasión ni personalidad. En fin, que él no "siente la camiseta" del equipo nacional, al igual que los otros futbolistas argentinos.

Los ataques a veces fueron tan personales que por la cabeza de Messi pasó dejar la selección argentina. Pero lo que nadie niega en su país es que Messí aún habla como un rosarino. Un periodista deportivo de Argentina, Martín Mazur, me dijo que "el mayor regalo de Messi durante estos años ha sido que nunca perdió el acento argentino. No te podés imaginar lo que hubiera sido para él si lo hubiera perdido: lo habrían matado a críticas".

Al salir de la aduana del aeropuerto internacional de Ezeiza -en las afueras de Buenos Aires-, aparecen anuncios publicitarios con la imagen de Messi. A lo largo de la autopista (que rodea la capital argentina), él está allí de nuevo en un anuncio de una marca electrónica. Y en el centro de Buenos Aires hay varios carteles enormes llevan su imagen. Messi está en todas partes".

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