Su pareja se llevó a su hijo a Chile y lo recuperó un año después

Un hombre de 31 años se reencontró hace una semana con su pequeño hijo, de 4. En marzo del 2007, su concubina decidió irse hacia al vecino país y se llevó al niño oculto entre varias frazadas, avisándole al padre una vez que llegaron allá. "Es muy grave que del lado argentino el control aduanero sea tan malo”, expresó preocupado.

Gustavo Benegas (31) y su madre, Pocha Guidolín, lograron por fin alcanzar la meta por la que tanto lucharon durante casi un año y medio. Luego de varias de idas y vueltas judiciales, de trámites que parecían interminables y de mover tierra y cielo, sin perder la esperanza ni la motivación en ningún momento, lograron reencontrarse con el hijo de Gustavo, un niño de cuatro años cuya madre –ex pareja de Benegas- había llevado consigo a Chile, pasándolo en un colectivo de forma clandestina.

El reencuentro entre el niño y su padre se produjo el lunes 9, luego de que Benegas viajara al vecino país, a la región de Antofagasta –donde se encontraba la mujer con el niño-. Allí se reunió con Roxana Saavedra (22), su ex pareja, y el menor, a quienes había visto por última vez en marzo del 2007, cuando la mujer se fue de casa sin previo aviso y recién se lo notificó por teléfono desde Antofagasta.

“Ella no puso trabas, porque sabía que no estaba en condiciones de mantenerlo. Y yo le dije que acá al niño, mientras esté conmigo, nunca le iba a faltar ni a pasar nada”, explicó Benegas, destacando que la joven en ningún momento se rehusó a que padre e hijo vuelvan a Mendoza.

Tanto Paula Vetrugno, la abogada que acompañó a Benegas y a su familia durante esta odisea judicial y procesal, como el padre destacaron que el niño llegó a Argentina mal alimentado y con las defensas bajas. “Eso muestra las penurias por las que ha pasado ese chico”, destacó Benegas, quien –emocionado- agregó: “Nunca perdí la esperanza. Yo sabía que lo iba a traer, por eso me fui para allá”, explicó Benegas.

Burlaron los controles

Benegas, Saavedra y su pequeño hijo –cuya identidad se mantiene en reserva por tratarse de un menor de edad- convivieron varios años juntos en la casa de los padres del hombre, una humilde vivienda ubicada en la zona del Puente de Hierro, en Guaymallén. Así hasta una tarde de marzo del año pasado.

“Yo llegué de trabajar y ellos no estaban. Esa misma noche me llamó desde Antofagasta y me dijo que me quede tranquilo, que los dos estaban allá. Yo estaba desesperado”, explicó el hombre, quien destacó que no habían mantenido ninguna pelea ni nada, aunque sostuvo que él ya había advertido a la Justicia de que ella podría llegar a escaparse con el niño. “La madre de ella (que vive allá) le ofreció el mundo, y por eso se fue”, explicó Benegas a MDZ.

Sin embargo, lo que más le llama la atención tanto al hombre como a la abogada, es la facilidad con la que Saavedra pudo ocultar al niño de los despachantes de aduana. Es que, según explicó Vetrugno, el niño viajaba en el mismo colectivo que su madre y pasó oculto entre frazadas, ya que para poder llevarlo legalmente necesitaba la autorización del padre y la madre.

“Para poder volver yo tuve que estar como una semana en Santiago y, un poco más, me sacan sangre antes de cruzar. Y ella pudo pasarlo como si nada. Es muy grave que del lado argentino el control aduanero sea tan malo”, manifestó preocupado el padre del chico.

El camino a la restitución

Desde el mismo momento en que la mujer se comunicó con el, Benegas dio inicio a todas las acciones legales y procesales pertinentes para poder recuperar al niño.

Patrocinado por Vetrugno, en marzo del año pasado se presentaron ante el Quinto Juzgado de Familia –a cargo de la jueza Elsa Galera- y solicitaron el reintegro de la criatura. El fallo de la jueza –haciendo lugar al pedido de Benegas- salió en julio, y allí comenzó la parte más estancada del proceso.

Es que del juzgado, la sentencia fue derivada al Departamento Cooperativo Internacional (Deci), encargado –en la figura del juez de Paz, Roberto Stocco- de derivar la resolución a la cancillería y de aquí a la Justicia chilena para que se cumpla el fallo de la jueza. Pero esto nunca sucedió, y la desesperación de Benegas pudo más.

El pasado lunes 2, el hombre decidió ir por su cuenta hasta Chile en búsqueda del menor, llevando una copia certificada de la resolución de la jueza Galera. Y cuando los encontró a ambos, el hombre le presentó a Saavedra –que está embarazada- la copia de la resolución, por lo que la mujer decidió no interponerse ni hacerla difícil.

El martes pasado, padre e hijo volvieron a Mendoza y ahora ambos viven en su humilde vivienda de Guaymallén, junto a los padres de Benegas, quienes en ningún momento dejaron solo a su hijo en la lucha de la que salieron victoriosos.
Opiniones (4)
23 de septiembre de 2017 | 22:43
5
ERROR
23 de septiembre de 2017 | 22:43
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. La Aduana se ocupa de mercadería, migraciones de las personas. El control de egreso es superficial en el caso de aduana argentina, no así en el caso de Chile, allí actua la Policía Internacional para las personas y la Aduana para la mercadería. Debo aclarar que el despacyhante de aduanas es una persona particular que con su título habilitante actúa como gestor, pero no lo hace con los turistas, no siendo empleado de aduana
    4
  2. Avisen please.
    3
  3. El artículo termina con que los abuelos salieron victoriosos. Pobre niño en medio de esa disputa entre padres (y abuelos). Primero se quedo sin papá y ahora se queda sin mamá. Pueda ser que quienes lo rodean entiendan que deben privilegiar los intereses del niño por encima de sus historias de amores y desamores y que comprendan que todo hijo necesita a ambos padres para crecer alegre y equilibrado. La victoria para el niño será no perder el vínculo, ni el cariño con ninguno de sus padres.
    2
  4. Como allegado a la familia, puedo decir que han pasado momentos muy duros y difíciles por esta situación, pero destaco que en ningún momento se dejo de pensar y luchar por el pequeño y unico nieto de la familia, y que esta situación sirve para darse cuenta del desprecio que puede sentir una madre por su propio hijo que lo privó durante mucho tiempo de las personas que si lo querían y luego lo entregó como un paquete porque se dió cuenta que ni siquiera podía mantenerlo. Destaco también, la fortaleza de su tía que viajo junto a su hermano a buscar a su subrino y soportó y padeció todo el dolor e impotencia de no poder estar junto al pequeño durante muchísimo tiempo. Espero que esta situación no se vuelva a repetir nunca más y que se haga JUSTICIA.
    1
En Imágenes
Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'
20 de Septiembre de 2017
Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'