Los inicios del "imperialismo" de Estados Unidos

Cómo fue que en tan solo 80 años un país agrario y poco poblado se convirtió en el principal protagonista de la política mundial.

Sin lugar a dudas, los Estados Unidos son en la actualidad el país más poderoso del mundo en prácticamente todos los niveles que la humanidad conoce. Para llegar a ese pedestal, este Estado americano tuvo que aplicar una fuerte política ofensiva destinada a conquistar los ingredientes necesarios para convertirse en una superpotencia.

En tan solo 80 años del siglo XIX, Estados Unidos encaró profundas y marcadas políticas económicas, sociales, geopolíticas y territoriales. Éstas no estuvieron exentas de conflictos, unos cuantos de ellos que desembocaron en guerras célebres y que, en algunos de los casos, sólo permitieron sortear la coyuntura del momento y transformar esas dificultades en nuevos actores sociales que se manifestaron en el siglo XX.

Luego de las guerras de Independencia (1776), la guerra anglo-estadounidense mantenida contra el Reino Unido (1812-1814) y las discusiones y formaciones en la forma del Estado, los Estados Unidos iniciaron una etapa de construcción y formación de lo que sería su papel en el concierto político regional y mundial.

Para ello, los políticos del siglo XIX decidieron aplicar un reordenamiento en todos los niveles y la expansión de las fronteras estadounidenses. La situación social lo ameritaba: una creciente inmigración europea y los elevados índices de natalidad con menores tasas de mortalidad provocaron una necesidad de expandir su soberanía.

Misma conclusión se tomó en los sectores económicos: la obtención de recursos naturales era vital para el desarrollo de una industria manufacturera incipiente pero de elevado crecimiento.Con el comercio de materias primas mundial controlado por el Reino Unido, la inmediata solución para los Estados Unidos era expandirse, y lo mejor era ir hacia el Oeste.

Expansión territorial

La adquisición del territorio de Luisiana a Francia en 1803 inició la etapa de expansionismo que duraría todo el siglo XIX. Luego de la compra a los franceses, Estados Unidos acordó con España la cesión de la península de Florida en 1819, cuyo territorio estaba nominalmente "independiente" del control español, aunque la restaurada Casa Borbón se aseguró su presencia en Texas.

Esto dio inicio al comienzo de expulsión y hostigamiento de las tribus aborígenes que aún habitaban al este del río Mississippi, alguna de las cuales eran numerosas y con cierto poder bélico heredado de sus batallas contra los antiguos ocupantes europeos. Luego de cruentas batallas e incursiones, los estadounidenses lograron hacer retroceder a las tribus hasta reservas indígenas confinadas en el oeste, sin dejar de provocar una diezmación de la población autóctona.

Adquisiciones territoriales de los Estados Unidos en el siglo XIX
 

Los procesos de expansión y liderazgo mundial ya se habían convertido en políticas de Estado primordiales a partir de 1823 con la emblemática Doctrina Monroe, que proclamaba una "América para los americanos", justificando su apoyo a las causas revolucionarias de las aún colonias españolas y, posteriormente, su intervención diplomática y militar cuando las independencias estaban amenazadas.

Sin embargo, estas premisas se amoldaron a los intereses estadounidenses, ya que no hubo intervención en la conquista francesa a México (1862) o la española a la República Dominicana (1865).

De todos modos, lo que hizo revitalizar el expansionismo territorial fue el llamado "Destino Manifiesto", expresión creada por los medios de comunicación en 1845 que encumbra a los Estados Unidos a convertirse en una potencia, y que contiene una profunda carga social, religiosa y cultural.

No es casualidad que, en solo los siguientes meses, los Estados Unidos protagonizaron tres hechos relevantes. La joven República de Texas, independizada de México en 1836, decidió unirse a los Estados Unidos, lo que le valió un duro cruce diplomático con los aztecas, que aún no reconocían la independencia de su antigua provincia. Este acto fue rechazado por México y fue una de las causas fundamentales de la guerra méxico-estadounidense (1846-1848)

El conflicto mexicano no supuso impedimento a los Estados Unidos para negociar con su ex metrópolis, el Reino Unido, la demarcación definitiva de límites en el Territorio de Oregon, con lo cual logró la anhelada salida directa al Océano Pacífico sin vivir en un conflicto territorial.

Finalmente, Estados Unidos y México firmaron el célebre Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, en el cual el segundo le cedió al primero cerca de 1.500.000 kilómetros cuadrados a cambio de 15 millones de dólares (actualmente 300 millones de dólares). Cinco años después, los mexicanos vendieron nuevamente a los estadounidenses poco más de 70 mil kilómetros cuadrados (La Mesilla) para la construcción del Ferrocarril Transcontinental.

Crecimiento económico y la esclavitud

Con sus dominios ampliados, los Estados Unidos vivió una etapa de expansión económica sin precedentes. A los avances de la industria manufacturera en los estados del noroeste y el floreciente comercio agrícola en el suroeste se sumó la llamada fiebre del oro en California a partir de 1849 y que duró seis años. Todo ello se confabuló para convertir al país en una fuente de riqueza inimaginable.

Sin embargo, también produjo consecuencias sociales muy severas. Los estados del Norte vivieron un auge industrial que los convirtieron paulatinamente en tierras antiesclavistas, partidarias del sufragio universal, proteccionistas y demócratas. En cambio, los estados del Sur reforzaron su economía agraria basada en la mano de obra esclava, terminando con un perfil conservador, aristócrata y librecambista. De hecho, la esclavitud sería el factor dominante de la política interna estadounidense durante mediados del siglo XIX.

Con cuestiones que rozaban una discusión de sistema de gobierno, los estados (representados en el Congreso federal) discutieron sobre la aplicación de la esclavitud en los nuevos territorios occidentales que se incorporaban como estados de la Nación. El Compromiso de Misuri establecido en 1820 daba cierta forma a esta cuestión, pero dicho acuerdo se rompió sistemáticamente a partir de 1850.

Guerra de Secesión, un hito en la historia estadounidense

En 1860, ganó las elecciones presidenciales el candidato del Partido Republicano, Abraham Lincoln, un ferviente antiesclavista que deseaba aplicar la abolición de la esclavitud en todo el territorio estadounidense. Esta victoria desencadenó la separación de once estados sureños, que formaron los Estados Confederados de América.

Abraham Lincoln
Inmediatamente, el nuevo Estado atacó las instalaciones de Fort Summer (Carolina del Norte) en abril de 1861, que terminó en una declaración de guerra entre los Estados Unidos (llamada popularmente La Unión) y los Confederados.

La Guerra Civil, también llamada Guerra de Secesión, duró cuatro años y causó grandes cambios al sistema estadounidense. En el medio, Lincoln proclamó la abolición de la esclavitud en todo el país, incluyendo en los estados confederados, lo cual desató la ira de los sureños.

Tras la victoria definitiva de los unionistas en 1865, la guerra dejó como saldo más de 600 mil muertes entre ambos bandos y un sur prácticamente destruido pero libre de esclavitud. También derivó en el asesinato de Lincoln por un fanático sureño, siendo su muerte una de las más icónicas de la historia local.

A pesar de la crueldad de la guerra, inmediatamente se inició la reconstrucción del Sur, que implicó la llegada de la industria y el desarrollo a esa atrasada región. También se dio inicio al llamado capitalismo salvaje que formó a una poderosísima elite industrial y económica que movilizó toda la creciente economía nacional.

Además, el empresariado estadounidense volcó gran parte de sus recursos en la industria siderúrgica y de maquinaria pesada, que permitió una verdadera revolución en amplios sectores, pero que solo benefició a los grandes empresarios y perjudicó a los más pequeños y parte de la masa trabajadora.

Nueva etapa de expansionismo: la guerra contra España

Con el frente interno cerrado, los Estados Unidos nuevamente se volcaron al expansionismo territorial. Dos años después de finalizar la guerra, compró a Rusia la región de Alaska  por 7,2 millones de dólares. Pero la gran prueba de fuego para los estadounidenses fue sin dudas la Guerra hispano-estadounidense en 1898, que en resumen fue la conjunción final de todas las aristas que se venían incubando desde la Doctrina Monroe.

El expansionismo de los Estados Unidos se había contagiado del europeo y ya miraba hacia el Pacífico tropical y el Caribe. Luego de varios intentos de comprar a España la isla de Cuba, los generales estadounidenses enviaron el buque Maine al puerto de La Habana en enero de 1898. Dicha embarcación explotó mientras estaba anclada, y los medios norteamericanos culparon a los españoles de cometer un atentado, lo cual en la actualidad es muy discutido.

Con la declaración de guerra, los Estados Unidos libraron una serie de batallas que acabaron prácticamente con toda la flota española. El Tratado de París firmado en 1898 le otorgó al Gobierno estadounidense el control absoluto de las islas Filipinas, Guam, Puerto Rico y Cuba, aunque esta última tenía asegurada su independencia, que se concretaría en 1902. A la par realizó la pacífica anexión de la incipiente República de Hawai.

Así, Estados Unidos demostró que su poder de guerra era impresionante, y que ese país estaba encaminado a obtener la grandeza internacional que tanto buscó desde los primeros años posteriores a su independencia. Solo habría que esperar que la autodestrucción de Europa, incluyendo el entonces imbatible Reino Unido, y su intervención en la Primera Guerra Mundial hicieran lo suyo para abrirle paso como la Nación que tendría a medio planeta bajo sus pies.

Nicolás Munilla

Opiniones (5)
10 de Diciembre de 2016|19:09
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10 de Diciembre de 2016|19:09
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  1. ladobueno como dijo el gran maestro Yoda: ?Ten muy presente que tu efoque determina tu realidad?.
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  2. Que lastima yo tenia esperanzas de que algun día el emperador Fidel Castro tendría el país mas poderoso de la tierra
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  3. La inteligencia y capacidad usadas en su beneficio y en su maxima expresion desde hace siglos....nadie se compara...son quienes hicieron las cosas con mas claridad de metas y un destino asegurado....sin dudas lo hicieron bien ( mas alla de no compartir muchas politicas exteriores de USA ) y son el pais mas grande del mundo....y lo seran siempre....son y seran los duenios de una empresa, los padres de una familia, los que estan arriba en una escala social..y esa empresa, esa familia y esa sociedad se llaman planeta Tierra...pensar que hace ya 100 anios y si la idea de una patria real y con metas claras hubiese sido cierta nuestro pais hubiera podido ser algo minimamente parecido...
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  4. Asesinos
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  5. Illuminatis
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