Maratón de Mendoza: una historia de amor

Dicen que detrás de todo esfuerzo o gran emprendimiento, hay una historia de amor y esta es la mía. Como llegamos a la MIM 2014

Llegue a Mendoza por primera vez, con la cuarta división, en una típica gira de rugby. Mi segunda visita, casi un clásico : pasar por el láser de Zaldivar.

Un día lluvioso de Agosto, me recibió la tercera vez, rumbo al auditorio Bustelo a retirar mi kit de corredor. Correr la MIM era la excusa perfecta para visitarla a ella, presumiendo mis  dotes de runner. Si bien recién comenzaba a correr, no le tenía miedo a un 21k.  La llame, para invitarla el domingo a la llegada en el Parque. La imaginaba esperándome  como un héroe. ¿Qué mejor recibimiento podía desearme?

Pero todo mal, estaba fuertemente engripada y no podía salir. Premio consuelo; venite a casa a tomar un té. Nada más “cachamai”, una excusa perfecta del Manual de Mendolotudos, para sacarse de encima a un “collar de melones”,  que venía de lejos.

Una visita de médico, sin pena ni gloria, ya que debía madrugar. Llegué al otro día,  muy temprano al Parque, donde los buses te llevaban a las salidas de los circuitos. El colectivo con el cartel de 21k, era el que me llevaría a la partida.  Atrás estaban el de los de 42 K, la Maratón, con pocos corredores.

No lo dude, llegué hasta Mendoza a presumir y había que hacerlo en forma. Me subí al bus de los 42k. No estaba entrenado, había corrido solo una maratón en mi vida y en el llano. El frio era imponente, al llegar cerca de la salida, en el Dique de Potrerillos, el conductor dijo; “sigan a pie,  el motor no funciona con tanto frio”   Frío, que solo calmaba el majestuoso paisaje del Dique. 

Largaron! Me daba “fuerza” pensado que ella estaría ahí,  en la meta en el Parque.  No podía más. ¿Estaría esperándome? Vi a sus padres, una esperanza….

Pero ella no estaba ….. , alta decepción.

Sin pena, ni gloría regrese, con el cuerpo destruido. Esfuerzo , que con el tiempo dio su frutos y se consagraro con una pequeña "princesita" de tres años. Ah ! y había corrido la maratón más dura que me toco correr en mi vida.

Así, conocí la Maratón de Mendoza y a empecé sentir un cariño muy especial, por las vivencias ligadas a ella. Hoy me llena de orgullo, ser una parte de la MIM, sentir el enorme afecto que se tiene por este evento y que fue manifestado por los corredores y el público ayer.

Es difícil vencer a quien nunca se rinde, eso sí, se acabaron los héroes, desde entonces solo corro los 21k !

Hasta la meta! Nos vemos el año que viene, en la  edición 16 de la MIM !

 

 

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19 de noviembre de 2017 | 02:18
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