La presencia animal sobrevuela los poemas de Luis Benítez

Los poemas que integran "La Tarde del Elefante", están atravesados por una presencia de la naturaleza y el mundo animal que dialoga conflictivamente con la civilización occidental a través de una exploración metafísica de la condición humana.

Publicado en una bella edición a cargo de la editorial Buenos Aires Poetry, el volumen inaugura la colección de poesía "Pippa Passes" -un homenaje al drama en verso escrito por el poeta inglés Robert Browning-, con una serie de versos que establecen una relación entre la vida animal y el mundo humano.

Además del poema que le da nombre al libro, aparecen varios títulos donde los animales cobran una fuerza metafísica: "Una garza en Buenos Aires", "Los leopardos", "Una serpiente gentil", "Gorriones de otras partes", "Sapos", "Truchas en el ocaso sureño" o "Un insecto en enero".

"Creo que muchas veces no tomamos en cuenta que nosotros también somos animales, todo ese pasado al que nos referimos, la prehistoria de la cultura, continúa en nosotros: el hombre contemporáneo sigue siendo igual al de hace cien mil años", sostiene Benítez en diálogo con Télam.

Y profundiza: "su psiquis y sus sentimientos, bajo el barniz de la civilización, sigue siendo el de un animal dotado de inteligencia. Eso hace que nos veamos reflejados en los animales, son nuestra otredad. El libro, en ese sentido, trata de reflejar algunos de esos aspectos".

Luis Benítez (Buenos Aires, 1956) es poeta, narrador, ensayista y dramaturgo. Miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de New York, con sede en la Columbia University de la World Poetry Society, entre muchas otras, es autor de más de 30 libros publicados en Argentina, Uruguay, Chile, México, Venezuela, España, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Rumania y Suecia. 

Según el autor, "la estructuración final de un libro es una de las facetas más difíciles de concretar, porque uno intuye que hay un sentido secreto en ese grupo de poemas, pero el tema es descubrir cuál; se supone que el autor tiene facilidad para saber eso, pero no es así". 

"En el caso concreto de este libro, eso fue relativamente fácil porque encontré que el nexo entre la animalidad y la humanidad iba formando un hilo conductor", explica Benítez. 

Sin embargo, apunta, "el libro no escapa a la tradición de la cultura occidental, como no lo hace ninguno de sus fenómenos, porque cualquier hecho o movimiento estético que se ha propuesto transformar esa tradición ha terminado enriqueciéndola, como lo vimos con el dadaísmo, el surrealismo y con todos los hijos del gran romanticismo del siglo XIX". 

"Mi poesía -explica- no trata de cambiar las formas, sino de renovarlas en función de contenidos que son los de siempre; no creo que en este tiempo se escriba mejor que Homero o José Hernández, simplemente lo hacemos de una manera distinta porque nuestra época es distinta, y la poesía siempre debe dar cuenta del hombre de su época, en su lenguaje".

Según Benítez, "en Argentina, los últimos aportes fuertes han sido los de la poesía norteamericana más reciente; los autores de mi generación -los 80-, sufrimos ese influjo y realizamos una suerte de digestión de esos procedimientos, lo que dio por resultado algo que creo es mas rico que su origen; lo beat, el minimalismo, ha envejecido". 

"En la poesía argentina hemos logrado una suerte de síntesis de nuestra herencia europea y del aporte estadounidense -señala-. Es por eso que vivimos un buen momento, es una poesía `cross over`, que puede pasar de las fronteras, nuestra poesía ha salido al mundo, ha perdido buena parte de su anterior insularidad". 

Para el poeta, "una ayuda muy importante para esa proyección en el mundo ha sido el Programa Sur, implementado por la Cancillería argentina en 2009, donde se comenzó a subsidiar la traducción y publicación de libros de autores argentinos en el exterior; en la actualidad, más de 700 títulos han sido publicados gracias a este programa, es notable". 

"Creo que todavía no podemos ver la importancia de tener un plan como este en funcionamiento en nuestro país -remarca-. Yo tengo contacto con colegas en el exterior, y todos se manifestaron siempre muy asombrados de que este país le brinde facilidades al autor argentino, cuando en sus países no tienen algo equivalente". 

Según cuenta, "desde afuera, hay una gran curiosidad por lo que hacemos los argentinos, porque es muy variada nuestra producción; lo que nosotros hacemos es mestizo, es una síntesis de muchas cosas, lograda en un momento en que la cultura latinoamericana sale al mundo y ocupa posiciones que tenía que haber ocupado, tal vez, en otro momento".

Fuente: Télam

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