Idas y vueltas de los nombres antillanos

En su gran mayoría, las denominaciones impuestas por Cristóbal Colón a las mayores islas del Caribe no perduraron.

Los países que conforman las llamadas Antillas Mayores poseen un vínculo histórico con los primeros viajes que el navegante genovés al servicio de España, Cristóbal Colón, realizó a fines del siglo XV al inexplorado continente americano. Fue este quien les otorgó a las islas sus primeros nombres españoles.

Sin embargo, las vicisitudes históricas hicieron que, en la mayoría de estas islas, sus denominaciones originales colombinas se fueran perdiendo con el tiempo, ya fuera por los conquistadores que arribaron años o siglos después de la llegada de Colón como por los procesos independentistas que no quisieron seguir teniendo un indeseado pasado colonial.

Bahamas

Este conjunto de más de 700 islas, islotes y arrecifes de coral recibió su nombre de parte del explorador Cristóbal Colón.

En octubre de 1492 arribó por primera vez, junto con su flota, a lo que sería el continente americano, desembarcó en una isla que llamó San Salvador (cuya ubicación exacta es aún motivo de debate). Mientras navegaba hacia el este, Colón notó que las islas estaban rodeadas por un mar poco profundo y que muchas de esas tierras eran solo visibles durante la marea baja.

Así, denominó al archipiélago como islas de Baja Mar, aunque también se utilizó durante mucho tiempo el nombre de islas Lucayas, en referencia a la tribu que las habitaba.

Con el correr de los siglos, las islas fueron sufriendo incursiones de colonos y piratas británicos, quienes poco a poco fueron colonizando el archipiélago, cuyo nombre readaptaron con su fonética inglesa a la palabra Bahamas, que se impuso oficialmente tras la entrega española de las islas al Reino Unido en 1784.

Cuba

El origen del nombre de esta hermosa isla caribeña ha sido fuente de discusiones entre especialistas desde hace muchos años. Aunque existe un consenso general que es un antropónimo aborigen, no hay acuerdo sobre su significado.

De las diversas teorías propuestas, la que parece tomar más fuerza en la actualidad es la presentada por el académico cubano José Juan Arrom, quien postuló que la palabra Cuba es una abreviación del vocablo taíno Cubanacán (kuba-annakán), que significa tierra o provincia que está en medio o cuasi en medio (cuba=tierra o provincia/ nacán=medio).

Arrom hace referencia a la explicación que realizó el fraile español del siglo XVI Bartolomé de las Casas sobre la visita de Colón a la isla: Los indios decían que del susodicho río a Cuba había cuatro jornadas y que debía ser alguna ciudad, manifiesto parece cuánto al revés entendían de lo que los indios por señas les hablaban, porque aquella Cuba no era la isla sino una provincia que se llama Cubanacán, cuasi el medio de Cuba, porque nacán quiere decir en la lengua de estas islas medio o en medio y así componían este nombre Cubanacán, de Cuba y nacán, tierra o provincia que está en medio o cuasi en medio de toda la isla de Cuba.

Otras acepciones que han sido propuestas a lo largo de los años son Coabana, lugar grande (coa=lugar o sitio/ bana= grande); Çiba, piedra o montaña; Coaibai, país montañoso del occidente (también Cubanacán ha sido propuesto con este significado). Además, se plantearon algunas teorías de base europea, pero todas han sido desestimadas.

Cristóbal Colón habría sido el primero en darle el nombre Cuba en 1492, que registró en sus primeras anotaciones, aunque luego intentó remplazarlo por isla Juana. Más tarde se cambió a Fernandina (en homenaje a Fernando II de Aragón), pero el nombre original y autóctono se terminó imponiendo.

Haití

El nombre de este territorio también está ligado a las raíces de los aborígenes que habitaban el Caribe antes de la llegada de los conquistadores europeos. Prácticamente no hay discusiones sobre esta etimología, que está relacionada con el aspecto orográfico de la isla.

Haití es una adaptación en idioma francés de la palabra Haytí (algunos optan por el vocablo Ayití), cuyo significado en el extinto idioma taíno es tierra alta y montañosa o montaña sobre el mar. Se dice que los pueblos originarios de la actual isla La Española usaban ese nombre para nombrar a toda la isla, aunque ahora se piensa que en realidad era solamente utilizado para nombrar a una región (sería la actual Los Haitises, en el noreste de República Dominicana) y que los españoles extendieron al resto de la región.

Una teoría derivada de la anterior, pero con mucha menos aceptación, refiere a que Haití podría tener un origen mixto de las lenguas taína (un subgrupo de los idiomas arahuacos) y náhuatl y significaría casa elevada (hay=casa [náhuatl]/ ti=elevada [arahuaco]).

A pesar de las tradiciones aborígenes, los españoles impulsaron el cambio de nombre en la isla y la denominaron La Española, aunque al poco tiempo cayó en desuso y se popularizó el nombre Santo Domingo. Cuando la parte occidental fue cedida a Francia en 1697, este sector se llamó Saint-Domingue. Recién en 1804, con la independencia de la colonia y de la mano del revolucionario Jean-Jacques Dessalines, recuperó su ancestral denominación.

Jamaica

Nuevamente la figura de Cristóbal Colón es clave en el nombre de este país caribeño, aunque no fuera él quién bautizara a la isla con su actual nombre.

La isla se encontraba habitada, al igual que la gran mayoría de las Antillas, por los aborígenes taínos, un subgrupo de los arahuacos provenientes de Sudamérica, y estos denominaron al lugar como Xaymaca, que significaría tierra de madera y agua. Otros significados sugeridos son isla de las fuentes o tierra de los manantiales.

Lo cierto es que, al arribar Colón a Cuba, los aborígenes de allí le advirtieron al explorador que hacia el sur existía una isla llamada Xaymaca, descrita como la tierra del oro bendecido, lo cual entusiasmó mucho a Colón. Lo cierto es que, al llegar a Jamaica, en 1494, Colón y su tripulación se desilusionaron al no encontrar ese oro prometido. Igualmente, le otorgó a la isla el nombre de Santiago.

Aunque la denominación original nunca ser perdió del todo, recién tras la cesión española de la isla a Inglaterra, en 1670, los ingleses oficializaron el nombre de Jamaica para su nueva colonia.

Puerto Rico

Si bien la etimología del nombre de este Estado Libre Asociado a los Estados Unidos (tal es su estatus oficial) es muy sencilla, guarda una historia bastante interesante.

Los taínos, pueblos que habitaban las Antillas en el momento de la llegada de los europeos, llamaban a esta isla Borikén o Borinquen, según las traducciones españolas del siglo XVI. De aquí deriva el gentilicio boricua, de uso muy popular. Existen al menos dos teorías importantes sobre el significado de este vocablo. Una hipótesis sostiene que significa tierra de los valientes señores (bo= señor u hombre/ ri=valiente/ n [intermedia]=tierra/ quen=-s [marcador de plural]). Variantes menos populares son tierras del señor o tierras del altísimo.

La otra hipótesis indica que proviene de la denominación taína buruquena, que se utilizaba para llamar a un cangrejo de agua dulce endémico de la isla y que aún se lo nombra así. Por ello, el significado sería tierra o isla de cangrejos. Una idea más polémica indica que en realidad es una deformación criolla de los siglos XVI-XVII del nombre Puerto Rico.

Lo cierto es que Colón, en su avistamiento de la isla en 1494, la denominó San Juan Bautista, en honor al hijo primogénito de los Reyes Católicos y haciendo referencia al evangelizador bíblico. En 1509, el explorador español Juan Ponce de León creó en el actual Viejo San Juan una población que llamó Villa de Puerto Rico, debido a la bahía homónima, bautizada así por su supuesta abundancia de metales preciosos.

Años después, la ciudad fue renombrada como San Juan Bautista de Puerto Rico y la isla pasó a denominarse, igual que su capital, debido a la importancia de ambas como fuentes de riqueza y su intenso intercambio portuario. Finalmente, la ciudad se quedó simplemente con San Juan, mientras que la isla adoptó Puerto Rico.

República Dominicana

Al igual que Puerto Rico, el origen del nombre de este territorio caribeño está íntimamente relacionado con su capital, aunque es una imposición surgida tras la independencia del país.

Originalmente, los exploradores, en este caso Cristóbal Colón, en 1492, denominaron a la isla La Española, y Bartolomé Colón (hermano de Cristóbal) fundó allí en 1494 un asentamiento llamado La Nueva Isabela, que luego cambiaría su denominación a Santo Domingo, en honor a Santo Domingo de Guzmán, sacerdote castellano del siglo XII y fundador de la Orden de Predicadores o Dominicos. También se dice que este santo era el patrono del progenitor de los hermanos Colón.

Dada la importancia de Santo Domingo, a principios del siglo XVI se creó la Capitanía General de Santo Domingo en toda la isla La Española (llamada a veces Hispaniola), lo cual relegó el nombre original solo en aspecto geográfico. Este nombre fue utilizado durante todo el periodo colonial español e incluso por los ocupantes franceses a partir del siglo XVIII.

Tras la ocupación de la vecina Haití ocurrida en 1822, los principales revolucionarios de la antigua colonia española reunidos en el movimiento La Trinitaria se alzaron en armas a principios de 1844, y ese mismo año proclamaron la República Dominicana, en honor a la capital nacional y a la Orden de los Dominicos, y utilizando el gentilicio con el cual los habitantes de la región siempre fueron conocidos: dominicanos.

Nicolás Munilla

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