Recetas de Belgrano para bajar del delito y el desempleo

Pocos  conocen al Manuel Belgrano economista, porque la historia oficial, la que estudiamos en la escuela primaria y repetimos una y otra vez en la secundaria, nos habla del creador de la bandera argentina, aquél que entregó todo por su patria, pero que murió pobre y solitario.

Manuel Belgrano fue uno de los pensadores económicos más importantes que tuvo Argentina, para muchos profesores y académicos, fue el primero. Sus ideas sobre el valor de los bienes, el librecambio, su análisis sobre la  necesidad de desarrollar actividades agrícolas y el comercio, además de fomentar la educación, permiten apreciar el carácter progresista de su visión económica.


“Belgrano es un vástago de un linaje mercantil importante, asegura la doctora Beatriz Bragoni, doctora en Historia del Cricyt (Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas), su padre hizo dinero con el comercio exterior. Su formación en España, le permitieron conocer el pensamiento de fines del siglo XVIII, y ser de alguna manera, un testigo de la revolución Francesa”.

La experiencia recogida a lo largo de años de investigación y de ser protagonista de una situación, llevaron a Belgrano a dejar plasmado en distintos escritos, su forma de ver el aprovechamiento económico. En Memoria al Consulado de 1802, el prócer  decía “Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus Estados a manufacturarse, y todo su empeño en conseguir, no sólo darles nueva forma, sino aún atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo. Y después venderlas” (sic). “Él valora la tierra, sigue diciendo Bragoni, no vale lo mismo un campo cultivado que uno sin cultivar. Pero a la tierra hay que ponerla en producción”.

El Belgrano economista tuvo su desarrollo hasta 1810, luego su dedicación a la lucha por la independencia ocupó su tiempo. Alfredo Blanco, profesor de Historia del Pensamiento Económico de la Universidad de Córdoba,  considera que el prócer tuvo mucha influencia intelectual de la Europa de ideas racionalistas y liberales. Su primo Juan José Castelli y Juan H. Vieytes, también lo acompañaron mucho en sus posturas económicas.


En el inicio de sus estudios, Belgrano valoraba a la tierra, pero luego se dio cuenta de que el precio de la misma variaba según su “valor agregado”, por ello sus ideas se centraron básicamente en considerar este aspecto básico para la economía. En definitiva fue “el primero que pensó económicamente estas tierras, a las que soñó distintas, prósperas y justas”, afirma el historiador Felipe Pigna.

“Pero esto no era suficiente, había tomado una clara conciencia de la importancia de fomentar la educación de la gente, para que aprendiera oficios y pudiera aplicarlos en beneficio del país”. Belgrano invirtió bastante tiempo y dinero en fomentar la educación creando establecimientos escolares de dibujo técnico, matemáticas y náutica.

Belgrano frente al conflicto del campo actual

Su obsesión era fomentar la agricultura y la industria nacional, Manuel Belgrano consideraba que el proceso económico debía empezar y terminar en el territorio argentino.

Es decir se debía extraer el producto de la tierra, procesarlo en fábricas locales que pudieran dar trabajo a los ciudadanos y venderlos al exterior. Para él, este era un pilar básico para evitar los hechos delictivos que ocurrían en aquella época y mitigar la ociocidad y vagancia de algunos paisanos.

Contrariamente a lo que sucede en el campo actual, Belgrano “estaba convencido que no debían venderse al exterior, los productos sin manufacturar, dice Héctor Raúl Sandler del Instituto de Capacitación Económica de Buenos Aires, todo el proceso productivo debía desarrollarse dentro del país”.

Lamentablemente la falta de visión de los sectores y gobiernos actuales,  llevaron a que no se respetara estas ideas del prócer. Muchos de los productos que salen del territorio nacional, se venden al exterior en su estado primario, sin obtener el aprovechamiento que le daría trabajo y ganancias a los argentinos.

En uno de sus últimos artículos en el Correo de Comercio, en donde solía escribir y desde donde los historiadores extraen la mayoría de las ideas económicas plasmadas por Belgrano, este resaltaba la necesidad imperiosa de formar un sólido mercado interno, condición necesaria para una equitativa distribución de la riqueza. “Sólo el comercio interno es capaz de proporcionar ese valor de objetos, aumentando los capitales y con ellos el fondo de la Nación, porque buscando y facilitando los medios de darles consumo, los mantiene en un precio ventajoso, así para el creador como para el consumidor, de que resulta el aumento de los trabajos útiles, en seguida la abundancia, la comodidad y la población como una consecuencia forzosa’.

Para los estudiantes, Belgrano sólo fue el creador de la bandera

Año tras año, la “historia oficial” impartida en las aulas, nos han llevado a estudiar a un Manuel Belgrano que ganó algunas batallas y que un día creó el emblema que identificaría a los argentinos, dentro y fuera del territorio nacional. Pero nadie nunca contó cuántas cosas él hizo por la economía, cuántas cosas él hizo por la educación, cómo fomentó el desarrollo laboral para mejorar la calidad de vida de los conciudadanos.

“Mi educación se desarrolló durante las dictaduras militares, dice Blanca Seoane, profesora de Historia en Mendoza, nunca hubo tiempo para estudiar a Belgrano más allá de la bandera. Aún hoy no hay tiempo curricular, pero en mis clases trado de que mis alumnos tomen conciencia de que pueden ser protagonistas de las próximas páginas del futuro argentino. Y cuando digo ser protagonistas, no pienso en que vayan con un bombo o hagan pintadas, creo que ellos deben asumir el compromiso que les toca desde el lugar en donde están”.

Quien se atrevió a comenzar  a contar una historia diferente a la oficial fue precisamente Felipe Pigna, el historiador argentino, que con sus libros, DVDs y programas de televisión, comenzó a relatar los mismos hechos que durante años se estudiaron en los establecimientos educativos, pero con un perfil diferente y con un cotexto social, cultual, económico y político, diferente.

Manuel Belgrano es considerado un verdadero precursor en la reforma agraria argentina, buscando evitar la formación de monopolios y valorando la tierra que produce bien. Nada de esto lo pensó fuera de la intervención del Estado, pero como ente formador de trabajadores, recaudador de impuestos justos y gestionador del comercio de los productos manufaturados.

Manuel Belgrano, el primer economista latinoamericano para muchos profesores e investigadores, soñó en un país justo con un sólido mercado interno.

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