Cuando el color del auto es un problema

Veinte años estuvo perdida y ahora sale a la luz. Fogwill nos pone ante un mundo en el que las hipocresías se asientan para convertir todo en una farsa.

“Mi objeto, si se lo alcanza a detectar en la novela, es el límite entre el adentro y el afuera de la obra como representación del límite entre el adentro y el afuera de la vida humana. No sé si he producido ese objeto u otro”, dice Fogwill en el prólogo de Nuestro modo de vida, una novela que estuvo extraviada durante más de 20 años y que, una vez recuperada por su hija, publicó recientemente Alfaguara.

En busca de esa dicotomía interior/exterior, Fogwill escribe Nuestro modo de vida a partir de la lectura de La luz argentina, de César Aira, según él mismo lo explica en el prólogo, y para alcanzar el resultado recurre a la cotidianeidad de una pareja joven, sin hijos y con mucho dinero y tiempo como para tener un pasar reposado y distante de lo que sucede fuera de los límites del pequeño mundo en el que viven, en el que el color del auto puede ser una preocupación extrema.

Para lograr aquello del “límite entre el adentro y el afuera de la obra como representación del límite entre el adentro y el afuera de la vida humana”, Fogwill nos pone ante el adentro y el afuera por los que estos personajes deben atravesar para llevar adelante sus vidas.

Estas oposiciones van de lo externo a lo interno, en una sucesión en la que siempre el afuera es peor que el adentro. El caos del afuera-ciudad, con sus embotellamientos, inundaciones y demás, no es comparable con la protección  del adentro-oficina, pero este es mucho más desequilibrado que el adentro-barrio privado (con cancha de golf) o el adentro-casa, que de ninguna manera son tan acogedores como el adentro-introspección que practican los protagonistas.

Pero en esa escala que va de lo macro, foráneo, a lo micro, individual, en una secuencia en la que cada “adentro” presume de una paz imperturbable, las hipocresías se asientan para convertir todo en una farsa.

Si Fogwill hubiera pretendido una respuesta (cosa que suponemos que no es así pero que conscientemente profanaremos), le diríamos que efectivamente logra mostrar (exponer, exteriorizar) ese adentro/afuera de la obra como representación de los límites en la vida humana. Y tras semejante profanación no nos queda más que agradecer que, tras veinte años, se haya podido recuperar Nuestro modo de vida, otra genial obra de Fogwill.

Alejandro Frias

Opiniones (1)
7 de Diciembre de 2016|18:44
2
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7 de Diciembre de 2016|18:44
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  1. Ya mismo a a lista de libros que hay que comprar.
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