Las discutidas etimologías de América Central

A excepción de un país, el nombre del resto de los Estados de esa subregión americana es foco de disidencias entre los especialistas.

Los orígenes de los nombres de los países que forman parte de Centroamerica continental tienen la particularidad, en general aunque no así en todos los casos, de no encontrar unanimidad entre los historiadores y lingüistas que estudian las etimologías geográficas. Incluso, hay casos que parecieran ser obviedades pero que encierran una discusión más profunda y complicada de lo que aparenta.

Costa Rica

Aunque parezca una obviedad, el significado del nombre Costa Rica, que alude al Estado homónimo, no es objeto de unanimidad entre los especialistas.

La teoría más aceptable es que Costa Rica sea la denominación de una expresión realizada por Cristóbal Colón en 1502. Según cuenta la historia, el explorador genovés realizó su cuarto viaje ese año por el actual Mar Caribe y, al llegar a las actuales costas costarricenses (aparentemente cerca de la isla Cariari), le llamó la atención la exuberancia de la vegetación y las riquezas que portaban los aborígenes del lugar, quienes posiblemente pertenecían a la etnia huetar.

Tras dejarlo plasmado en una de sus cartas a los Reyes Católicos de España (la Carta de Jamaica), los comentarios de Colón habrían inspirado a los colonizadores posteriores a llegar hasta la zona y se comenzó a utilizar el nombre Costa Rica.

Sin embargo, en los últimos años cobró impulso una teoría defendida por el historiador Dionisio Cabal Antillón sobre un origen localista del nombre. Para él, Costa Rica es una deformación castellanizada de una palabra del idioma huetar Co-querrica, que también podría ser Co-querrique o Co-taquerrique, y que hacía referencia a una localidad o territorio ubicado en la actual zona central del país. Para ello hace referencia a una cédula real del año 1543 que ya hablaban de Costarrica, palabra que se utilizó así durante varios siglos.

El Salvador

La denominación del país más pequeño de América Central no tiene discusiones. Hace clara referencia al nombre Salvador, cuyo significado es "el que salva" y que proviene de la denominación latina tardía Salvator, que a su vez desciende de la palabra griega Soter y de la hebrea Ieixua. En ese sentido, como aún el nombre Jesús no era utilizado durante los primeros siglos de la era cristiana, los primeros evangelizados usaban el antropónimo Salvatōre como su traducción.

En 1524, los hermanos exploradores españoles Pedro y Gonzalo de Alvarado llegaron al señorío de Cuzcatlán, en la actual zona central del país, con el fin de someter a las poblaciones autóctonas. Mientras se desarrollaban las batallas entre conquistadores y aborígenes, un año después Pedro encomendó a su hermano Gonzalo viajar hacia el sur y fundar una villa con el nombre de San Salvador.

Eligió ese nombre debido a que en el año 1457 el papa Calixto III proclamó una nueva festividad religiosa para el 6 de agosto denominada Santísimo Salvador y que sería en recuerdo de la Transfiguración de Jesús. A partir de ese momento, varias figuras utilizarían esa denominación o la deformación San Salvador como antropónimo. Incluso Cristóbal Colón llamó así a la primera isla que pisó el 12 de octubre de 1492.

En una fecha no datada del año 1525, Gonzalo de Alvarado llegó hasta las cercanías de la ciudad aborigen de Cuzcatlán, junto a otros expedicionarios, y fundó la villa de San Salvador. Tras dos intentos fallidos, la población se asentó definitivamente en 1545 y los territorios aledaños fueron conocidos bajo la misma denominación.

Durante el período colonial y los primeros años de la independencia centroamericana, San Salvador fue una subdivisión de Guatemala, hasta que se declaró independiente, en 1821, aunque un año después fue anexada al entonces Imperio Mexicano. Luego se unió a las Provincias Unidas del Centro de América y a principios de 1824 se anexó la comarca de Sonsonate, por lo cual el nombre del Estado cambió a El Salvador, pero no sería oficializado hasta 1915.

Guatemala

Signada negativamente por la frase "de Guatemala a Guatepeor", el nombre de este importante Estado regional tiene un origen claramente aborigen, aunque no sea local: el náhuatl (también conocido como mexicano), proveniente del centro de México. Pero lo que sí es permanente foco de discusión es el significado del término.

La teoría más difundida sostiene que Guatemala es una deformación españolizada de la palabra náhuatl Quauhtemallan, traducción con la que los nahuas mexicanos conocían a la región desde siglos, y fueron ellos quienes transmitieron ese nombre a los conquistadores españoles del siglo XVI cuando los acompañaron en sus cruzadas contra los pueblos locales.

Sin embargo, el significado de Quauhtemallan tiene varias hipótesis. La más aceptada por tradición es que significa tierra de árboles (quauitl = árbol), y que proviene a su vez de la palabra kaqchikel (idioma que era hablado por las tribus locales) Iximché’, cuyo etimología es la misma.

Pero la variedad de palabras similares que existe en el idioma mexica (náhuatl) hace que halla múltiples teorías sobre el significado de Guatemala: águila (quauhtli), montones de madera (Cuauhtemallan) y fuente de betún amarillo (Cuahuitimal), entre otras interpretaciones más libres.

Una versión sugiere que Quauhtemallan en realidad es una traducción literal náhuatl de la denominación quiché (maya) Gagchequeleb, que quiere decir los del árbol rojo o de fuego.

Honduras

La teoría más popular sobre el origen del término Honduras nace en la figura de Cristóbal Colón. Durante su cuarto viaje al continente, en 1502, el genovés y su tripulación tuvieron que soportar una feroz tormenta. Cuando esta pasó, la expedición llegó a un cabo o punta, lo cual fue interpretado por Colón como signo divino al mencionar que "Gracias a Dios que nos liberamos de esas honduras".

Con la primera parte denominó al conocido cabo que forma parte del límite actual con Nicaragua, mientras que la referencia a lo hondo del mar fue utilizada posteriormente para denominar al actual Golfo de Honduras y las tierras circundantes.

Una variante alternativa sugiere que, en realidad, la denominación Honduras fue impuesta por los exploradores Juan Díaz de Solís y Vicente Yáñez, quienes, según uno de los hijos de Colón, Hernando Colón, fueron quienes bautizaron al cabo de Honduras, por lo que sería el descendiente del genovés el que "rechaza" la tradición otorgada a su padre.

Otra versión sostiene que, para la época de Hernán Cortés, las actuales costas hondureñas eran conocidas como Hibueras o Higueras, por la cantidad de frutos similares a higos provenientes del árbol conocido localmente como güira. Luego se sugiere que el nombre fue formándose hasta su forma actual.

Pero una tercera alternativa, más realista y mejor documentada, indica que tanto Honduras como Higueras fueron utilizados al mismo tiempo para designar dos territorios distintos colindantes, ya que varios escritos sugieren que existía el "golfo de Higueras" (actual golfo de Honduras) y el "cabo de Honduras". Ambas regiones quedarían unidas en 1525 bajo la denominación Provincia de Higueras y Honduras. Para el siglo XVII, Higueras había caído en desuso.

Nicaragua

Aunque existen distintas hipótesis, prácticamente no se discute que el nombre Nicaragua tiene un orígen náhuatl. La teoría más aceptada popularmente es que deriva del antropónimo Nicarao, un poderoso cacique que gobernaba sobre las tribus de niquiranos (un subgrupo de los nahuas emparentado con los mexicanos) a principios del siglo XVI y que entabló una emblemática conversación con el conquistador español Gil González Dávila. También se dice que las tierras que gobernaba se llamaban Niqueragua y que una ciudad era denominada Nicaraocalli.

Pero el historiador nicaragüense Fernando Silva descree del origen náhuatl del nombre de su país y sobre todo de la figura de Nicarao, de quien piensa que fue una historia ficticia basada en otro cacique de la zona y que su vida no es verídica, por la falta de traductores y la carencia de información del encuentro con González Dávila en el Archivo General de Indias.

Otra hipótesis apunta directamente al origen de los nicaraos o niquiranos. Debido a que formaban parte de la etnia nahua, que se dice que denominaron a su tierra como Nica-nahua, que significa aquí están los nahua (nican = aquí). La castellanización habría remplazado la n de nahua con una r.

Sin embargo, hay otros autores que, a lo largo de los años, han propuesto otros orígenes para Nicaragua: ni-can-atl-hua (los dueños del agua de aquí o lugar donde existen dos grandes depósitos de agua), nic-atl-nahuac (aquí junto al agua) y nic-anáhuac, como lugar donde termina Anahuac (Anáhuac era el antiguo reino de los nahuas en el actual México).

Panamá

El nombre de este Estado está íntimamente ligado a la fundación de la ciudad homónima a mediados de 1519, y la palabra Panamá ya era conocida desde algunos años antes por los exploradores españoles.

Una carta del militar y explorador Pedro Arias Dávila (conocido como Pedrarias) enviada al rey Fernando el Católico en 1516 daba cuenta de que ya se conocía el nombre del futuro país: "Vuestras Altezas sabrán que Panamá es una pesquería en la costa del Mar del Sur y por ser pescadores los indios dicen Panamá". Los "indios" a los que hace referencia eran posiblemente de la etnia cueva.

En ese sentido, se piensa que Panamá significa lugar donde abunda el pescado, aunque también puede ser traducido como abundancia de pescado y mariposas, tal como describió el conquistador español Pascual de Andagoya, quien acompañó a Pedrarias en su expedición.

Hay quienes sostienen en realidad que Panamá fue bautizada así por el árbol homónimo, que era llamado de esta manera por las tribus locales y que es muy abundante en el país.

Nicolás Munilla

Opiniones (1)
9 de Diciembre de 2016|06:54
2
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9 de Diciembre de 2016|06:54
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  1. Interesante nota, aunque bastante inconsistente. La lingüística no es para improvisados y la improvisación se nota mucho en este texto, particularmente en esta frase: " . . . como aún el nombre Jesús no era utilizado durante los primeros siglos de la era cristiana, los primeros evangelizados usaban el antropónimo Salvat?re como su traducción". Si el autor conociera realmente el significado de esa palabrita inusual con la que intentó vanamente lucir como hombre culto, advertiría que, en verdad, el antropónimo es "Jesús" y "Salvador" el seudónimo, dado su carácter esencial, puesto que se trata de un adjetivo. Alejo Carpentier describe magistralmente este fenómeno (en una sola frase) en su obra más conocida. Ese barniz, esa pátina de información apenas colgada con alfileres con la que algunos intentan impresionar suele quedar muy en evidencia, aún para el observador un poco desprevenido (en buen español, se llama "pedantería"). "On ne peut pas péter plus haut que le trou, mon ami". Saludos
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