Los secretos para quitar cualquier mancha

La profesora de Química Florencia Servera, de 23 años, ganó un concurso de divulgación científica con un libro que explica la química de la suciedad.

Durante el fin de semana, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la editorial Siglo XXI dio a conocer los nombres de los ganadores del concurso Ciencia que Ladra, una colección de divulgación científica “escrita por científicos que creen que ya es hora de asomar la cabeza por fuera del laboratorio y contar las maravillas, grandezas y miserias de la profesión”, sostiene la página web de la editorial.

El primer premio de la edición de este año fue para Florencia Servera, una profesora de Química de 23 años, quien presentó la obra Un científico en el lavadero, mientras que la primera mención fue para Silvia Jadur y Viviana Wainstein, especialistas en reproducción asistida, con el libro ¡Auxilio, el bebe no llega!

De acuerdo a lo que expresó el jurado del concurso, Servera, oriunda de Pergamino (provincia de Buenos Aires), se hizo merecedora del primer premio porque en Un científico en el lavadero, la ciencia se pone “al servicio de la limpieza para atacar toda clase de suciedad. Entre otros temas, el ensayo devela cuál es realmente la composición de las manchas, y si el 'remedio' que pretendemos usar es verdaderamente útil para disolverlas, arrastrarlas o transformarlas en otras que se remuevan fácilmente o si, por el contrario, hará que nuestra situación empeore”.

Diego Golombek, director de la colección Ciencia que Ladra; Juan Nepote, autor mexicano de la colección y miembro del jurado; la ganadora, Florencia Servera; Nora Bär, editora de Ciencia del diario La Nación y miembro del jurado; Paula Bombara, autora y miembro del jurado, y Carlos Díaz, director de Siglo XXI Editores.

Ciencia en todos lados

A ver, a ver, a ver... ¿Un libro que habla de cómo quitar manchas ganó un premio de divulgación científica? Sería mejor que la propia autora lo explicara. Por eso, MDZ Online se comunicó con Florencia Servera...

- ¿De qué se trata esto de la ciencia al servicio de la limpieza para atacar toda clase de suciedad?

- El libro trata de cómo la ciencia permite explicar ciertos trucos caseros para sacar manchas y que aparecen principalmente en blogs y revistas, que en la mayoría de los casos están dedicados a la mujer, aunque no debería ser solamente así. Resulta que para quitar ciertas manchas, lo que suele funcionar es primero genera un arrastre mecánico de la mancha, generar el movimiento de la tela, cuando uno frota, por ejemplo, y después uno las suele mojar, pero el problema es que no todas las manchas salen con agua, y no salen con agua porque no pueden disolverse los componentes de esa mancha, es así como empiezan a aplicarse otros tipos de productos que la van a poder disolver o que van a poder reacciona con ella para que se forme un producto diferente que se pueda arrastrar con el agua o que sea incoloro, como en el caso de la lavandina. EN el libro también hay capítulos dedicados a explicar por qué ciertos productos de limpieza que usamos en las casas no pueden utilizarse en el cuerpo, siendo que en algunos casos cumplen la misma función, como el shampú, que sirve para desengrasar el cabello, y un limpiahornos, que sirve para desengrasar también pero que tiene ciertas características que no permiten que pueda usarse en el organismo, y esto depende principalmente de las condiciones de acidez o de basicidad que tenga.

- O sea que, básicamente, es un libro sobre la química que nos rodea cotidianamente.

- Exactamente. Son explicaciones de algo que nos sucede todo el tiempo, como mancharnos la ropa o que se ensucie la casa. Hay otra parte del libro dedicada a cómo limpiar ciertas partes de la casa, ciertos tipos de suciedades que también tenemos, sin necesidad de recurrir a otros productos. Por ejemplo, podemos sacar el sarro de una pava con jugo de limón o con vinagre, porque reacciona y se forma un producto que después se puede disolver en el agua.

- ¿Derribás algún mito respecto de las recetas o consejos de las abuelas o los fortalecés?

- En la mayoría de los casos están fortalecidos, lo que pasa es que hay algunos que están muy difundidos, sobre todo en Internet, y que no son ciertos. Por ejemplo, hay algunos que consisten en agregar ácidos, como jugo de limón, a las manchas de vino, sobre todo de vino tinto, y el vino tinto tiene una sustancia que se llama antocianinas, que son las que le dan el color bordó y que cambian de color en medios ácidos, por lo tanto, la mancha se hace fucsia. También hay otros trucos que consisten en agregar bicarbonato de sodio a esas manchas, pero lo que genera es que la mancha pase de bordó a azul, entonces uno termina empeorando el tejido que quería arreglar.

- ¿Qué elementos, además de estas explicaciones, tiene el libro para que haya sido premiado en un concurso de divulgación científica?

- Yo creo que los elementos que pudieron contribuir a eso son que está escrito en un estilo claro, que puede ser entendido por el común de la gente, está dirigido al público en general que no necesariamente tiene que tener conocimiento sobre ciencia, también está redactado con humor, con ciertas situaciones cotidianas que se nos presentan, por ejemplo, qué madre no se ha quejado de que su hijo ha salido a jugar al fútbol con un pantalón blanco y ha llegado con manchas verdes, situaciones que presentan cada caso de esa manera y que le van a sonar conocidas a todo el mundo, y además porque permite, como toda ciencia, explicar el porqué de las cosas que nos rodean. Creo que principalmente eso contribuye, además de que, al ser un tema tan cotidiano como la limpieza y el tipo de productos que usamos para limpiar, es una temática que le interesa a mucha gente, porque estamos en contacto permanentemente con eso, y todo es aplicable a la realidad.

- Lo que puede generar una horda de gente leyendo las etiquetas de los productos de limpieza para no ser engañada...

- Justamente apunta a eso también. Hay una parte del libro en la cual se aclara qué mezclas de productos de limpieza no se pueden hacer. Por ejemplo, puede haber gente que piense que aplicando más productos de limpieza puede generar una limpieza más profunda, pero cuando se mezclan detergente y lavandina se generan gases tóxicos del cloro, que son fuertemente irritantes y pueden hacer que terminemos en el hospital con intoxicación. Por eso, siempre es importante leer las etiquetas para tener la información necesaria para ver qué no debemos hacer.

- Y supongo que también para evitar que nos engañen con las campañas publicitarias.

- Exactamente. Muchos productos de limpieza se publicitan diciendo que no tienen químicos en su composición, y uno de los libro de la colección Ciencia que Ladra lo dice, que los químicos son profesionales, en realidad, es un concepto que se utiliza mal, tendrían que decir que no tienen sustancias químicas, y eso es imposible, porque estas forman parte de todos los materiales que nos rodean. La gente interpreta que aquello que no tiene químicos es más natural y no es perjudicial para la salud, siendo que también hay productos de origen natural que también son tóxicos. La publicidad pretende influir en el público para que compre determinado producto cuando en realidad tiene en su casa la solución y no necesita gastar dinero ni tiempo. En algunos casos estos productos caseros actúan más lento, pero vale la pena.

- Estimo que cuando decidiste enviar el libro al concurso tenías la esperanza de que le fuera bien, pero con qué expectativas lo veías, pensando que era un certamen de divulgación científica y vos estabas presentando un libro sobre cómo quitar manchas.

- Mirá, yo soy profesora de Química, y cada vez que compraba un libro de la colección y miraba la cantidad de títulos que tiene, pensaba que no iba a llegar nunca a ganar el primer premio. Yo lo hice fundamentalmente por el desafío, porque a mí me encanta el estilo en el que está redactado y porque me encanta escribir, que siempre fue una pasión para mí. Entonces, yo mandé esperanza y me llegó un premio. Estoy feliz con eso, porque no me lo esperaba, y quiero agradecer a los miembros del jurado y a los miembros de la editorial y la colección, porque son gente muy cálida, son gente verdaderamente excelente.

- ¿Y como profesora sos divertida como en el libro o sos aburridas, del tipo aprendan la fórmula y a otra cosa?

- ¡Qué pregunta! [Risas] lo que pasa es que yo tengo 23 años y sólo dos años de antigüedad como docente, por lo tanto estoy aprendiendo también. Pero es cuestión de animarse, de poder soltarse un poco. Uno en la escuela tiene una educación un tanto tradicional que nos intenta muchas veces alejar de lo cotidiano de la ciencia, cuando en realidad la ciencia está en todos lados, entonces, siempre que me resulta posible trato de mostrar estos para qué, o tratar de incentivar a los chicos a que se pregunten el porqué, y muchas veces los vuelvo locos también preguntándoles por qué suceden cosas que son cotidianas, pero, obviamente, al estar aprendiendo, cuesta desestructurarse. Me resulta más fácil escribirlo que llevarlo a la práctica, pero, bueno, por algo se empieza. Tengo muy poca experiencia como docente todavía.

- Pero ya tenés mucha experiencia como escritora de divulgación científica...

- [Risas] No lo diría de esa forma, pero, bueno...

Alejandro Frias

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