El restó recomendado: mucho más que un menú ejecutivo

Almorzamos en El Faro Bistró. Pleno centro, bellísima vista en el piso 14 y sorprendentes platos a buen precio. No te pierdas esta nota.

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De a poco el concepto de “menú ejecutivo” ha ido devaluándose, y lo que era un menú respetable y liviano para comer rapidito y seguir trabajando, ahora es casi sinónimo de menú barato y pobre (y a veces feo).  Sería bueno comparar las opciones “ejecutivas” de los restaurantes de Mendoza para corroborar esto, y quizás lo hagamos en un futuro… Pero hoy quiero contarles mi sorprendente experiencia en El Faro Bistró, donde comí tan bien y a tan buen precio ($250 para 2 personas) que salí con una sonrisa gigante.

 

Hoy en día escasean estos lugares, lo digo con total seguridad, que ando cada día de restaurante en restaurante comparando y buscando una propuesta que me haga feliz.

Ambientación: la deco es sobria, clásica, elegante. Convengamos que al ser un restaurante de un hotel 4 estrellas (el Premium Tower Suites) no se espera otra cosa. Creo que la vidriera que permite una visión de casi 360° no necesita mayor decoración, la vista lo es casi todo. También hay algunas pinturas de Cecilia Prato que le dan color al ambiente. Música suave, ambiente muy luminoso por la gran cantidad de ventanales, y lamentablemente mucho olor a comida (creo que el extractor no funciona bien).

La mesa. También elegante, con bonitos manteles, vajilla clásica blanca, y delicadas flores que dan un toque fresco. La completa panera y un exquisito entremés de berenjenas ahumadas ayudan a que estés bien predispuesto para recibir los platos que están por venir.

La carta. Hay una para mostrar las opciones del menú ejecutivo y otra con las opciones que habitualmente ofrece el restaurante. ¿El diseño? Una carta más: clásica de tapas negras con folios plásticos, hojas blancas y letras negras (¡yo quiero que los restaurantes de Mendoza apuesten al diseño gráfico de calidad y a la creatividad!). El menú ejecutivo ofrece 4 entradas (carpaccio de lomo, ensalada, empanadas y pizzeta), 4 principales (ojo de bife, atún blanco, ñoquis y suprema de pollo) y 3 postres (frutas con helado, flan casero y crema de limón).

La carta de vinos. Acotada pero con una muy buena selección, ya que habían varias etiquetas y de muy buenas bodegas (aunque algunas no tan clásicas, ideal para curiosos): Mendel, Renacer, Passionate Wine, Clos de los Siete, Lurton, Vistalba, Urraca, Doña Paula, Otaviano y Norton.

Qué pedimos. Menú ejecutivo, sin pensarlo.

Como entrada elegimos la ensalada de rúcula con queso azul, tomates confitados, peras y rúcula. De buena calidad los ingredientes, y las hojas de rúcula muy limpias y rozagantes. Para aderezar nos trajeron (¡sin tener que pedirlo!)dos tipos de aceite de oliva y aceto balsámico.

Para la otra entrada pedimos las empanadas “caseras” (así decía la carta). Y así fue… parecían caseras. La de carne jugosa, panzona y súper sabrosa. El Jurado de Master Chef  el domingo pasado hubierra dado el ok unánime. Y la empanada de jamón y queso, aunque no es de mi preferencia, estaba bien hecha, con mucho relleno.
 
Como principal pedimos el ojo de bife, con papas “doradas” y vegetales “grillados”. Así fue… doradas y bien grillados. Preguntaron el punto de cocción, y vino como lo pedimos, a punto tendiendo a jugoso. Perfecto. Blando, abundante, con una salsita criolla. 
 
Y el otro principal que pedimos fue el Atún Blanco. No tenían, así que en reemplazo nos ofrecieron mero. Rico de verdad, con un colchoncito de papas con queso, y también vegetales grillados con gustito a oliva. Inobjetable, riquísimo, abundante, fresco.

Se demoraron bastante en traer los platos principales, para una cena relajada hubiera estado bien el tiempo, pero para una almuerzo ejecutivo no, donde tenés que volver a trabajar. El personal muy atento pidió disculpas.

Acompañamos los platos con vinos de Bodega Norton, bivarietales, una copa de blanco y una de tinto. Y estaba incluido en el precio.

Cuesta evaluar el postre, a veces estamos pipones después de tanta cosa, y más cuando los platos son ricos y te los comés todos. Cuando no hay hambre, la percepción cambia.

Pedimos un flan “casero” con dulce de leche ¿qué más común que eso? Bueno, no era nada común, y era bien casero. Nos regaló otro momento de placer gastronómico. Con una base de coco y un dulce de leche de los buenos. Me recordó a uno buenísimo que probé hace poco en Azafrán.

El otro postre fue una crema de limón con frutos rojos. Dicho así, no parece tampoco la gran cosa. Sin embargo, una vez más, no podía creer lo rico que estaba. La textura de la crema impecable y el sabor sutil, los frutos rojos ricos, y la sorpresa…. Una base de galletitas de chocolate embebidas en café. En el menú no lo aclararon, pero me encantó encontrarlo. Buena combinación.

A esta altura no salía de mi asombro. Estaba terminando este almuerzo sin disgustos. El menú fue redondo, no hubo fisuras.

¿Algo para quejarme? Está difícil. Algún detallito de la presentación quizás, como el salseado del plato de las empanadas (creo que no hace falta manchar el plato para que parezca gourmet), o el caramelo amarillo alrededor del flan casero, o la galletita Ópera que venía con el postre (me hizo acordar a los postres helados de la niñez). A mi entender, nada de esto agregó belleza, y tampoco notas importantes de sabor.

El servicio. Ágil, amable, rápido (excepto la salida del principal). No se les pasó nada. Las mozas y el encargado con buena presencia y siempre atentos. Muy valorable, y más trabajando a salón lleno.

Lo que menos nos gustó: salimos impregnados de olor a comida, en el salón había hasta un poquito de humo. La demora del principal. Y las servilletas de papel, que no armonizaban para nada con el resto del contexto (unas de papel simil telas hubieran estado mejor).

Lo que más nos gustó: la comida, toda, riquísima. ¡Nada más y nada menos señores! El precio. Y la vista de la montaña y la ciudad, divina... ¡Qué lindo es Mendoza!

Imperdible: pidan por favor el entremés que sirven al principio para untar en el pan… y después me cuentan, es de berenjenas ahumadas.

INFO ÚTIL
El Faro Bistró

. Dirección: España 948, piso 14, Hotel Premium Tower Suites. Mendoza
. Días y horarios: de lunes a sábado (7.30hs a 23.30hs). Domingo (7.30hs a 11.30hs)
. Teléfono: 0261 425 3533 / 3433
. Forma de pago: efectivo y tarjetas
. Precios: Menú ejecutivo de lunes a viernes medio día $125 con bebidas incluidas. Entradas $48. Principales $72 a $145. Postres $35 a $40.
. Decorche: $52 (servicio que permite que vos lleves el vino)
. Chef: Mariano Concina
. Estacionamiento free en el subsuelo del hotel según cupo disponible
. Mesas al aire libre en terraza
. Menú ejecutivo de lunes a viernes. Menú para celíacos.
. Menú infantil. Sillas para niños.
. Salón privado para reuniones

NOTA DE LA REDACCIÓN: esta recomendación es independiente, los restaurantes no pagan por aparecer en este espacio.

Dos más Dos - Marketing Gastronómico
Alicia Sisteró / @aliciasistero
¿Más recomendaciones? en mi blog #Gastronomica

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Opiniones (5)
19 de noviembre de 2017 | 13:33
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19 de noviembre de 2017 | 13:33
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Deberían hacer un feedback con los lectores, muchos hemos seguido las recomendaciones de ustedes. Sería interesante ver si compartimos la opinión con los autores de las notas. En mi caso más de una desilusión.
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  2. laquadra: el menú ejecutivo es de lunes a viernes al medio día. santru: no es necesario reservar. No sabemos si los feriados corre la promoción, pero podés llamar a estos teléfonos: 0261 425 3533 / 3433
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  3. Un par de preguntas: Es necesario hacer reservas?. Pensamos ir el viernes que viene, que es feriado al mediodia, serviran menu ejecutivo ese dia? Saludos
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  4. El menú ejecutivo es solamente días de semana en la mañana? O se mantiene todos los días y también de noche?
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  5. Sugiero no pintar los bordes del plato con pimentón. Es de mal gusto.
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