Cómo nacen los nombres de la Región Andina

La "europeización" es una moneda corriente en casi todas las denominaciones de los Estados de esa zona sudamericana.

Mapa mediados del siglo XIX.
En la edición anterior, se realizó un repaso de los orígenes, supuestos o confirmados, de los países que componen la región geográfica americana denominada Cono Sur, los cuales se dividían entre europeos y autóctonos. En esta ocasión, le toca el turno al resto de los Estados de habla hispánica de Sudamérica, aquellos que se encuentran en la llamada "Región Andina".

A diferencia de sus vecinos sureños, casi todos los países de esta región, con excepción de Perú, vieron originados sus nombres en base al lenguaje europeo, ya sea por elección de los exploradores del siglo XVI o por imposición de los libertadores independentistas del siglo XIX, que en algunos casos descartaron las denominaciones originales.

Bolivia

Una nación cuyo origen del nombre no se encuentra en discusión, ya que está íntimamente relacionado con la figura de Simón Bolívar.

Hasta mediados de la década de 1820, la región fue conocida como Alto Perú, debido a que la zona actuaba como un "apéndice" de Perú (incluso tras su incorporación al Virreinato del Río de la Plata) y se hallaba en terrenos más elevados que este.

Tras la finalización de la invasión española, en 1825, de parte de las tropas comandadas por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, la Asamblea General de las Provincias del Alto Perú decretó la independencia del nuevo país y urgió el armado de una Constitución y otorgarle un nombre al flamante Estado.

El 11 de agosto de 1825, los delegados decidieron nombrar al nuevo país como República de Bolívar, en honor al Libertador, al cual también le otorgaron la potestad de la nación y se lo declaró Primer Presidente, cargo que Bolívar declinó amablemente aunque sí se comprometió en redactar una Constitución.

Debido a que el nuevo nombre no terminaba de convencer a la sociedad, el delegado por Potosí, el presbítero Manuel Martín Cruz, aseguró que el nombre debía ser cambiado a Bolivia, argumentando su postura con una célebre frase: "Si de Rómulo, Roma; de Bolívar, Bolivia". Finalmente, el 3 de octubre de 1825 se adoptó la modificación.

Colombia

Este nombre tiene un origen muy sencillo y bien documentado. Colombia es una deformación del apellido en latín del descubridor europeo del continente americano, Cristóbal Colón, Columbus. En latín, Columbus proviene de columbae, cuyo significado es paloma.

Ya desde la etapa colonial, no fueron pocos quienes aseguraron que América debería llevar un nombre más alusivo a Colón. Bartolomé de las Casas, fraile y teólogo español del siglo XVI, fue uno de los primeros pensadores que propuso que el continente debería llamarse Columba, aunque su idea no tuvo repercusión.

A su vez, uno de los llamados próceres del movimiento independentista iberoamericano, el venezolano Francisco de Miranda (1750-1816), se inspiró en los escritos de De las Casas y publicó una serie de textos que se agruparon en un archivo llamado Colombeia, donde plasmó que un gran Estado con el nombre de Colombia debía abarcar todas las posesiones hispanas en el continente.

Tras la independencia del Virreinato de Nueva Granada en 1819, el Congreso de Angostura tomó una sugerencia del libertador Simón Bolívar y adoptó el nombre República de Colombia para el nuevo país (actualmente se la denomina Gran Colombia, para no confundirla con el nombre actual).

Sin embargo, unos años después, tras la separación de Ecuador y Venezuela de la Gran Colombia, se retomaría el nombre colonial de Nueva Granada, y recién en 1863 Colombia recuperó su denominación actual.

Ecuador

Si bien cuenta con uno de los índices más elevados de presencia aborigen en su población, el nombre de este país tiene un origen intrínsecamente europeo y, junto con Colombia, Argentina y Uruguay, uno de los estados sudamericanos cuya denominación actual no fue impuesta por los colonos españoles.

Para empezar, el nombre Ecuador es una deformación moderna de la palabra en latín aequator o aequatoris, que significa igualador y que a su vez tiene relación con el sustantivo aequitas, que es igual a equidad. Todos estos nombres provienen de la raíz latina aequalis (igual) y de aequus (parecido). Las denominaciones eran utilizadas para nombrar al paralelo que atravesaba el planeta en su punto medio.

A mediados de 1736, una expedición francesa compuesta por los científicos Charles Marie de La Condamine, Pierre Bouguer; Louis Godin y Joseph de Jussieu arribó a la ciudad de Quito para investigar la forma que tiene la Tierra y cuyo debate había surgido unos años antes en los círculos académicos de Europa.

Junto con los españoles Jorge Juan y Santacilia y Antonio de Ulloa y el criollo Pedro Vicente Maldonado, los franceses realizaron una serie de experimentos y estudios durante tres años. En sus anotaciones, Juan y Ulloa dejaron constancia de que el grupo denominó como Tierras del Ecuador a la región que en ese momento era denominada como Real Audiencia de Quito.

Tras la independencia de la Gran Colombia en 1819, un año después las autoridades colombianas decidieron realizar una división administrativa dividiendo al Estado en tres departamentos, quedando establecido en el sur el Departamento de Ecuador, el cual comprendía la antigua Audiencia de Quito y la reciente Provincia Libre de Guayaquil.

En 1824, una segunda organización administrativa segregó de Ecuador a los nuevos departamentos de Guayaquil y Azuay. Unos seis años después, en 1830, los ciudadanos más notables de Quito decidieron separarse de la Gran Colombia por cuestiones políticas y sociales, y para ello intentaron convencer a sus vecinos de Guayaquil y Cuenca (capital de Azuay) para formar una república. Para evitar enfrentamientos con los demás distritos, en la primera Asamblea Constituyente se decidió denominar al nuevo país como República de Ecuador.

Perú

Podría decirse que es el único país de la denominada "región andina" cuyo nombre deriva de un vocablo indígena, aunque extrañamente no provino de los poderosos incas o las culturas subsidiarias, sino de una pequeña y diminuta región ubicada entre las actuales Colombia y Panamá.

A pesar de que existen varias teorías sobre el origen del vocablo Perú, la historia más aceptada es la del historiador y político peruano Raúl Porras Barrenechea. Se remonta a 1523, cuando el explorador vasco Pascual de Andagoya arribó al actual golfo de San Miguel, ubicado en el sur de Panamá y al cual ya había arribado Vasco Núñez de Balboa diez años antes, y tomó contacto con unos aborígenes, a quienes les preguntó cuál era el nombre de esa tierra, y ellos que contestaron Birú.

En realidad, Birú era el nombre de un cacique de la zona que gobernaba los alrededores del golfo, quien tenía sojuzgadas a varias tribus y había logrado cierto poderío. Posteriormente, el cacique sería visitado por otros exploradores, como Francisco Pizarro en 1526, quien fue el que lo subyugó a la Corona española.

Durante las incursiones al territorio de Birú, los indígenas del Darién (zona fronteriza entre las actuales Colombia y Panamá) les comentaban a los españoles que, más al sur de esas empobrecidas tierras, se encontraba un gran reino rico en metales preciosos y cosechas abundantes. Ese reino era el Imperio Incaico.

Fueron los soldados plebeyos quienes habrían comenzado a llamar a ese majestuoso imperio inexplorado como Birú, cuya palabra fueron deformando a través de los años para transformarla en Perú, nombre que se hizo extensivo para todas las tierras ubicadas al sur del itsmo de Panamá.

Cuando Pizarro arribó a las actuales costas peruanas en 1532 para conquistar el Imperio Inca, el nombre Perú estaba afianzado entre la tropa y luego se hizo extensivo a todos los colonos españoles que arribaron a la recién fundada Lima (Ciudad de los Reyes), Cuzco y otras localidades peruanas.

Sin embargo, tanto los incas como las autoridades españolas rechazaron ese nombre, debido a que no se identificaban con él (los primeros) o a que era una denominación poco elegante (los segundos). De todas maneras, el nombre popular se impuso, y en 1542 el rey Carlos I de España creó el Virreinato de Perú, que abarcaba casi todos los territorios españoles de América del Sur, una singular "coincidencia" con el orígen de Birú.

Venezuela

Es otro de los países sudamericanos cuyo nombre tiene un origen europeo, pero esta acepción no es aceptada de manera unánime. La mayoría de los lingüistas e historiadores coinciden en que el vocablo Venezuela proviene de una deformación arbitraria realizada sobre el nombre Venecia, la famosa ciudad italiana que se halla prácticamente asentada sobre el mar Adriático, en el norte de Italia.

En el año 1499, siete años después del primer avistamiento de América de parte de Colón, una expedición al mando de Alonso de Ojeda, acompañado por los cartógrafos Américo Vespucio y Juan de la Cosa, arribó al actual golfo de Venezuela y al lago de Maracaibo, donde conocieron varias tribus de la etnia añú que tenían sus casas erigidas sobre pilotes de madera que sobresalían de la costa lacustre y estaban conectadas por puentes levadizos.

Esta peculiar forma de vivir de los añús hizo que a Vespucio le hiciera recordar Venecia, lo cual describió en una de sus cartas a la familia Médici en 1505: "Encontramos una población fundada sobre el agua, como Venecia; eran cerca de 44 habitaciones grandes, en forma de cabañas, sostenidas sobre palos muy gruesos, con sus puertas de entrada a manera de puentes levadizos, y de una casa se podía ir a todas, pues los puentes levadizos se tendían de casa en casa".

Dicha interpretación fue reelaborada por Ojeda, quien le dio el nombre a esas tierras de Venezziola, y luego se españolizó a Venezuela. Mismas anotaciones efectuaron De la Cosa en 1500 (primer registro escrito del nombre Venezuela) y Juan López de Velasco a mediados del siglo XVI.

Sin embargo, otra teoría más reciente sostiene que Venezuela es una palabra de origen aborigen. Autores como el lingüista venezolano Ramón Hernández Villoria, el investigador Nectario María y el filósofo Roberto Jiménez, entre otros, han puesto en duda la versión "europeísta" y se apoyan en unos escritos casi contemporáneos a Vespucio.

Se trata del libro Suma de Geografía, publicado por el explorador español Martín Fernández de Enciso en 1519 y que revela que el lugar habitado por las tribus añú es llamado Veneçiuela o Veneciuela por sus habitantes. Misma declaración realizó 100 años después el sacerdote Antonio Vázquez de Espinosa, y agregó que esa palabra significa agua grande.

Nicolás Munilla

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7 de Diciembre de 2016|15:20
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