Un cráter de Marte que habría sido un lago

Cuando la existencia del Lago Gusev parecía ya descartada, la situación ha vuelto a cambiar, gracias a un afloramiento rocoso en las Columbia Hills.

Después de un largo debate, los resultados de un estudio reciente parece que respaldan definitivamente la teoría de que el cráter Gusev albergó un lago de agua líquida.

La historia comenzó a principios de 2004, cuando el robot Spirit de la NASA llegó a la superficie de Marte, aterrizando en el interior del cráter Gusev, de unos 160 kilómetros de diámetro (100 millas). Visto desde la órbita, Gusev, con su borde sur derribado por un serpenteante canal fluvial, daba la impresión de que poseyó una vez un lago, así que las rocas depositadas por el agua serían el objetivo principal de la misión del robot. Sin embargo, cuando el Spirit empezó a explorar, los científicos encontraron que el suelo de Gusev estaba pavimentado no con sedimentos de lecho de lago sino con rocas volcánicas.

La historia de esta exploración volvería a dar un giro inesperado rumbo a las Columbia Hills (Colinas Columbia), de casi 100 metros de altitud (unos 300 pies), situadas a unos 3 kilómetros de distancia. Cuando el Spirit se dirigió a estas colinas, sí descubrió rocas antiguas que habían sido alteradas por agua. No obstante, para disgusto de los científicos, no había sedimentos de lago entre ellas. En su lugar, descubrieron evidencias de actividad hidrotermal, básicamente manantiales de agua caliente como los del Parque Nacional de Yellowstone.

Pero cuando la existencia del Lago Gusev parecía ya descartada, la situación ha vuelto a cambiar, gracias a un afloramiento rocoso en las Columbia Hills, referido coloquialmente como Comanche. Este afloramiento es inusualmente rico en minerales de carbonato de hierro y magnesio, un descubrimiento hecho en 2010 en el que Steve Ruff, de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos, desempeñó un papel principal. Si bien los minerales de carbonato de Comanche habían sido atribuidos inicialmente a la actividad hidrotermal, un nuevo análisis de los datos, realizado por el equipo de Ruff, señala a un origen distinto.

Los últimos resultados indican que los carbonatos fueron introducidos en Comanche por aguas superficiales de baja temperatura, en vez de por agua caliente surgiendo de las profundidades.

Comanche se inició como un depósito de ceniza volcánica que cubrió originalmente las Columbia Hills y las planicies adyacentes. Este material procedió de erupciones explosivas de alguna parte en el interior de Gusev o en su entorno.

Después, aguas torrenciales entraron en el cráter a través del enorme valle que corta el borde sur de Gusev. Estas aguas se habrían encharcado suficiente tiempo como para alterar la ceniza volcánica o tefra, produciendo soluciones salobres. Cuando éstas se evaporaron, dejaron en el terreno residuos de minerales de carbonato. A medida que el lago se llenó y se secó, quizá muchas veces consecutivas, cargó a Comanche y sus rocas vecinas con carbonatos.

Hoy en día, las Columbia Hills se elevan como una especie de isla fantasma de terreno antiguo rodeado por flujos solidificados de lava más jóvenes. El viento ha erosionado la mayor parte de ese depósito, llevándose también consigo la mayoría de las pruebas de un lago primitivo.

El Spirit quedó atrapado en una zona arenosa y no pudo trasladarse a un refugio al llegar el invierno, por lo que se quedó sin energía y debió sufrir daños severos. Se perdió el contacto con él en marzo de 2010, y no se ha vuelto a recibir ninguna transmisión suya desde entonces. El Spirit dejó sin explorar la mayor parte de las Columbia Hills y otros puntos de Gusev. Ruff defiende que la NASA considere seriamente al cráter Gusev en la evaluación de candidatos a zonas de aterrizaje para el nuevo robot de recogida de muestras de 2020.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com

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8 de Diciembre de 2016|19:07
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