Los orígenes europeos y autóctonos del Cono Sur

Al igual que su economía e importancia, los países constituyentes del extremo meridional del planeta tambien tienen diferencias en sus nombres.

El origen de los nombres de Estados, ciudades y regiones son uno de los temas de la etimología que más apasionan a los estudiosos de la materia, principalmente porque muchas denominaciones aún no han podido ser resueltas del todo y cada tanto surgen nuevas teorías que intentan descifrar vocablos de pueblos o lenguas antiguas, con mayor o menor éxito.

A continuación, repasamos el o los significados de los nombres de los países que conforman el Mercosur, y descubriremos que no existe un origen lingüístico común entre las denominaciones de los Estados que lo componen, siendo una cuestión que se repite en todo el continente americano y que revela la multiculturalidad que atraviesa la región.

Argentina

Se podría decir que es uno de los pocos países del subcontinente en el cual no se ha puesto en discusión el origen de su nombre.

Argentina es una deformación moderna de la palabra argentum, que significa plata, haciendo referencia a uno de los recursos metalíferos más valiosos en la historia de la humanidad. La referencia más directa al nombre de nuestro país apareció en 1604 con el poema La Argentina y conquista del Río de la Plata, escrito por el sacerdote español Martín del Barco Centenera, quien participó de una expedición de Juan Ortíz de Zárate, y donde cuenta sus vivencias exploratorias en el Cono Sur.

Sin embargo, la relación entre la plata y estas lejanas tierras ya provenían desde principios del siglo XVI, cuando una expedición sobreviviente a la de Juan Díaz de Solís (que en 1516 llamó al estuario Mar Dulce) capitaneada por Alejo García se aventuró hacia el Altiplano en la búsqueda de la llamada Sierra de la Plata donde abundaban las riquezas metalíferas de los incas.

A pesar de que la expedición resultó mortífera (García fue ultimado por aborígenes en la zona del Paraguay al regreso del altiplano), la leyenda de la Sierra del Plata se extendió por toda América y Europa, a la cual se añadió que para llegar a esa fuente de riqueza había que atravesar un ancho río ubicado al sur.

Gracias a ello, diferentes expediciones portuguesas y españolas comenzaron a denominar al entonces Mar Dulce como Río da Prata o Río de la Plata, mientras que las tierras circundantes fueron cartografiadas en un atlas veneciano de 1536 como Terra Argentea. Es posible que Del Barco Centenera se haya inspirado en las sucesivas denominaciones de esas tierras para sus escritos. El nombre Tierra Argentina fue mencionado por el historiador americano Ruy Díaz de Guzmán en su libro Historia del Descubrimiento, Población, y conquista del Río de la Plata en 1612.

Pero las autoridades españolas obviaron la palabra Argentina como una denominación oficial y prefirieron utilizar Río de la Plata para las división administrativa, la cual fue oficializada en 1776 con la creación del Virreinato del Río de la Plata, mientras que Argentina fue reservado para ambientes poéticos y populares, incluso después de la Revolución en 1810.

Recién en el proyecto de la Constitución Nacional en 1824 oficializó el nombre República Argentina junto a la denominación Provincias Unidas del Río de la Plata y Nación Argentina, pero nunca entró en vigor debido a la caída de las negociaciones entre unitarios y federales.

Igualmente Argentina se terminó imponiendo sobre Río de la Plata, ya que Juan Manuel de Rosas utilizó la expresión Confederación Argentina durante su mandato "de facto" en el territorio nacional, y esa denominación se mantuvo tras la caída de su gobierno.

La Constitución de 1853 expresa, en su artículo 35, que "las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber, Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintos para la designación del gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras Nación Argentina en la formación y sanción de las Leyes".

Para evitar confusiones, en 1860 el presidente Santiago Derqui publicó un decreto en el cual se estableció la denominación República Argentina para todos los actos administrativos del Gobierno, lo cual fue respetado por los sucesivos gobiernos hasta la actualidad.

Brasil

A pesar de lo que puede llegar a suponerse, la denominación del país carioca tiene origen europeo, aunque su significado está en discusión.

La teoría más aceptada es que Brasil es una palabra compuesta utilizada por los portugueses para denominar al árbol Caesalpinia echinata como palo brasil (pau-brasil, en portugués), siendo que la última palabra se desglosa como brasa y el sufijo il (derivado del latín iculum) y cuya traducción sería rojo como una brasa, a raíz del pigmento rojizo que desprende la madera. Debido a que esa arbórea abundaba en las costas, se denominó como Brasil a todo el territorio.

Sin embargo, hay historiadores y lingüistas que aseguran que el nombre del país carioca tiene una base más antigua. Brasil provendría del celta barkino, que a su vez descendería de un término fenicio similar y hacía referencia a un colorante rojo. Con el paso de los siglos, la palabra se deformó al dialecto genovés brazi y al portugués y español brasil.

Siguiendo con esa teoría, cuando los portugueses arribaron por primera vez en el año 1500 durante la expedición encabezada por Pedro Álvarez Cabral, creyeron haber descubierto la mítica Isla Brasil, cuya existencia se presumía desde la Edad Media a través de la mitología irlandesa, de fuerte influencia celta. De todos modos, esta hipótesis nunca fue avalada.

Chile

Es uno de los nombres cuyo origen se encuentra entre los más discutidos del continente, aunque no se tienen dudas sobre su origen ancestral, pero difiere fuertemente a cual de las etnias que habitaban la región pertenece.

Las primeras referencias al país surgieron a mediados del siglo XVI, cuando exploradores como Diego de Almagro, Alejandro Pizarro e historiadores como Inca Garcilaso de la Vega documentaron de la existencia de un reino o valle llamado Chili ubicado al sur del Perú y cerca del estrecho de Magallanes, posiblemente en el actual valle del Aconcagua.

Lo que deja dudas es el origen de la denominación. Al menos existen cuatro teorías esgrimidas por historiadores y escritores tanto de la época colonial como contemporánea que lograron tanto adhesiones como rechazos.

Uno de los posibles orígenes de Chile podría ser la palabra quechua chiri, que significa frío o helado, una hipótesis esgrimida por el historiador español Agustín de Zárate en su libro Historia del descubrimiento y conquista de la Provincia del Perú, editado en 1555. Mismo significado le dieron otros autores contemporáneos a Zárate.

Otra teoría surgió dos siglos después desde los historiadores y lingüistas de la Compañía de Jesús (más conocidos como jesuitas), quienes afirmaban que el nombre proviene del vocablo mapuche trile o tchili, con el cual los aborígenes mapuches denominaban a un ave endémica sudamericana similar al tordo y que emite un sonido fonéticamente parecido a su nombre.

La tercera hipótesis tiene doble origen, ya que sostiene que Chile proviene tanto del mapuche tili como del quechua chili, que si bien tienen significados distintos el creador de esta teoría, el cronista español Diego de Rosales, se encargó de relacionar en su libro Historia general del Reino de Chile en 1674.

Rosales explicó que años antes de la conquista española, existía en el actual valle del Aconcagua un cacique mapuche llamado Tili y que los incas peruanos deformaron su nombre a Chilli o Chili, el cual también coincidía con una palabra quechua que significa la nata y flor de la tierra, utilizada para nombrar a los campos fértiles. Cuando los primeros españoles provenientes de Perú llegaron al valle, utilizaron tanto la denominación mapuche y la quechua como coincidencia y denominaron a la región como Chili.

Por último, una teoría surgida a fines del siglo XIX por el historiador y político Miguel Luis Amunátegui sostiene que Chile tiene raíz en la palabra aymara chilli, la cual puede significar lo más hondo del suelo o lo más lejano de la tierra, y se apoya en documentos surgidos entre los siglo XVII y XVIII que traducen palabras del aymara al español.

Paraguay

Otra de las toponimias muy discutidas en cuanto a su significado, aunque no se duda que tiene un origen claramente guaraní. Cabe aclarar que el actual Estado paraguayo deriva su nombre del río homónimo, al cual fueron los guaraníes que le dieron su denominación.

Algunos historiadores proponen que Paraguay significa río de los litoraleños (Pa=curso/gua=habitantes del litoral/Y=río) o también río de los payaguares, el nombre que los guaraníes le dieron a una tribu que habitaba las márgenes del curso fluvial.

Otra versión indica que procede de la palabra paracuá, la cual significa cuenca del mar y que luego derivó en Paragua-í que se traduciría en rio destinado al mar (Para=mar/gua=destinado a/y=río). La denominación de mar en realidad hace referencia al río Paraná, en el cual el Paraguay vierte todas sus aguas.

Una hipótesis indica que Paraguay significa río de los loros y se argumenta en que hay unas aves similares a cotorras llamadas paracai y una especie de papagayo denominado paranasú que viven en la zona del Alto Amazonas, lugar de donde provinieron los primeros guaraníes. Una teoría derivada también sugiere que significa río de las coronas de plumas (Paraguá=corona de plumas/y=río)

De todas maneras, existen más versiones que intentan darle un significado a Paraguay: río que pasa por el mar, río de los moradores del mar, río del Chaco, río de las aguas veteadas, o que proviene de un cacique local llamado Paraguaio.

Uruguay

Al igual que Paraguay, este país también tiene el origen de su nombre en el río homónimo y en el idioma guaraní, a lo que también se suma una disputa entre tres teorías muy significativas, dos de las cuales están íntimamente relacionadas.

La primera hipótesis proviene del naturalista español Félix de Azara, quien a fines del siglo XVIII propuso que Uruguay significa río del país del urú o río del urú (urú=codorniz urú/gua=de o país/y=río), ya que el urú es un ave que vive en el Cono Sur y que abunda en la cuenca alta del río Uruguay.

Mientras que la segunda teoría sostiene que, en realidad, Uruguay hace alusión a un nombre más genérico y que se traduce como río de los pájaros. Esto se debe a que uru sería un afijo de diversos nombres de aves locales (uru=ave o pájaro/gua=de/y=río). De aquí deriva río de los pájaros pintados, una la interpretación poética del escritor uruguayo José Zorrilla de San Martín. Esta es la conjetura más aceptada.

Por último, la tercera teoría suscribe al significado de Uruguay como río de los caracoles (uruguá=caracol/y=río), cuya hipótesis fue realizada por el ingeniero José María Cabrer, que acompañó a Azara en sus expediciones, y la cual fue reflotada en 2010 por un equipo de investigadores del Museo Nacional de Historia Natural. Hace referencia una especie de molusco que abunda en el río Uruguay y que eran muy consumidos por los guaraníes y charrúas.

Nicolás Munilla

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó8/10
Opiniones (0)
5 de Diciembre de 2016|11:07
1
ERROR
5 de Diciembre de 2016|11:07
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
    28 de Noviembre de 2016
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016