Las cuestiones médicas que ningún corredor debería olvidar

Correr es una de las actividades que más seguidores tiene, pero pocas son las personas que visitan a un especialista en medicina deportiva.

Lo más importante cuando se decide comenzar a realizar una actividad deportiva como correr, aunque sea en el ámbito privado del ejercicio físico, es consultar con un especialista en Medicina del Deporte. El Dr. Manonelles afirma que no se requieren condiciones físicas excepcionales para correr, únicamente es necesario adaptar el ejercicio a las posibilidades o condiciones físicas de cada persona.

Los beneficios y mejoras son más visibles en personas menos entrenadas, ya que quienes corren de forma habitual parten de un nivel que les deja poco margen para mejorar.

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A pesar de que el experto advierte de que hay que ser prudente a la hora de comenzar a correr o participar en carreras populares, declara que realizar cualquier tipo de ejercicio es siempre más saludable que no hacer ninguno.

En cualquier caso, Manonelles comenta que hay que evitar cualquier tipo de competitividad que haga forzar en exceso el organismo y dar un sentido lúdico a la carrera. Lo importante es que la persona se plantee la puesta en marcha de un programa de actividad física regular, cuyo mantenimiento sí tiene beneficios para la salud en contraposición a prácticas esporádicas.

Análisis médico

Este especialista apunta los condicionantes que deben ser tenidos en cuenta cuando se comienza a correr, partiendo de un chequeo exhaustivo de manos de un profesional de la salud deportiva que ha de incluir los siguientes apartados:

- Historia clínica, que incluye los riesgos cardiovasculares y los factores de riesgo personal a través del estudio de los antecedentes personales y familiares. Es clave para evaluar el riesgo de muerte súbita.

- Estudio del aparato locomotor a través del análisis de los apoyos plantares y de las desalineaciones corporales, ya que la carrera supone un trabajo físico que puede alterar estructuras en las que exista algún tipo de defecto.

- Análisis ponderal, que mide a través del fraccionamiento del organismo el peso de grasa, músculo y hueso.

- Electrocardiogramas. En el caso de los menores de 45 años suele ser suficiente con un electrocardiograma en reposo, pero en personas de más edad hay que hacer también un electrocardiograma de esfuerzo para detectar una posible cardiopatía isquémica.

 

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Fuente: Pedro Manonelles, presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte y director de la Cátedra de Medicina Deportiva de la Universidad Católica San Antonio de Murcia / Run and Walk

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20 de noviembre de 2017 | 16:36
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