Juan XXI, el papa que daba consejos para tener mejor sexo

En su libro "Tesoro de los pobres", el sumo pontífice, quien también era médico, recomendaba recetas para aumentar el placer sexual.

No es extraño, por estos días, encontrar publicidades o artículos periodísticos que dan pautas para tener mejor sexo o para lograr las erecciones necesarias para el placer. Pero nos resultaría más que sorprendente que recomendaciones de este tipo llegaran de la boca (o de la pluma) de un papa.

Sin embargo, hubo un tiempo en el que el mayor representante de la cristiandad era un experto en consejos para tener buen sexo, y los ofrecía a su grey sin pruritos.

Pedro Hispano, único médico de formación de los más de 260 hombres que han ocupado el trono papal a lo largo de la historia, nació en Lisboa alrededor de 1215 y fue nombrado papa en 1276, en Viterbo, una ciudad italiana al norte de Roma en la que se refugiaban los papas, adoptando el nombre de Juan XXI.

En un artículo publicado por el sitio http://esmateria.com/, se da cuenta de cómo este papa, que murió supuestamente aplastado por una viga ocho meses después de haber sido elegido, dejó como herencia el libro Tesoro de los pobres, con recetas para elaborar medicamentos simples y baratos y dos secciones dedicadas al coito: una sobre cómo mejorar el acto sexual y otra sobre cómo contener las urgencias sexuales.

El historiador estadounidense Charles Ambrose, de la Universidad de Kentucky (EEUU), señaló que “promover el coito parece un tema extraño para un clérigo católico medieval y plantea la cuestión de si esa sección fue añadida por un copista o un editor posterior”, pero a la vez, tras examinar el original, cree tener “la seguridad de que las dos secciones sexuales fueron escritas por Pedro Hispano, probablemente alrededor de 1270”.

En el apartado del libro titulado De coitu excitando, se desarrolla una “breve guía sexual sólo para hombres”, según describe Ambrose, en la que quien iba a ser papa recomendaba una lista de plantas y otras sustancias que podían excitar de manera increíble a los hombres. En tanto, en el capítulo denominado De coitu prohibendo, prescribía remedios para aplacar el furor sexual de quienes intentaban mantener el celibato.

Además, a lo largo del las secciones dedicadas al sexo, detallaba 17 recetas para mejorar el coito, como comer testículos de tejón, ingerir médula ósea de una pantera o ponerse sobre la tercera vértebra del cuello una piedra sacada de las tripas de un gallo. Incluso, una recomendaba introducirse hierbas aromáticas en el recto para estimular el coito.

“Dentro de la moral medieval, esto estaba a la orden del día. No es nada extraño que un papa formado en el aristotelismo hablara de estos temas, porque el comportamiento sexual se abordaba entonces con bastante libertad. La obsesión por el celibato es un artefacto posterior”, opina el historiador José Pardo, de la Institución Milá y Fontanals (CSIC), quien agrega que el papa español Alejandro VI, cabeza de la Iglesia católica entre 1492 y 1503, tenía a sus hijos viviendo con él.

Por eso, si bien a los ojos de una persona del siglo XXI parece extraño y hasta pecaminoso que un papa pudiera dar consejos sobre cómo tener sexo, para los contemporáneos de Juan XXI no era nada raro, y hasta incluso era algo que, en todo caso, hubieran esperado.

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11 de Diciembre de 2016|08:49
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